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viernes, 31 de agosto de 2012

Pastel de chocolate con sorpresa...¡¡se hace con mayonesa!!


Tal y como le prometí a mi amiga Cristina, aquí está la receta de un pastel de chocolate muy especial. Sí, habéis leído bien en el título, se hace ¡¡con mayonesa!!




1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos para un molde de unos 25 cm. son:

- 28 g. de cacao puro sin azúcar.

- 350 g. de agua hirviendo.

- 160 g. de mayonesa (o un huevo y el resto de aceite de girasol hasta alcanzar los 160 g.). Para los que no sabéis hacer mayonesa, os he dejado una nota al final del apartado “¿Y cómo se hace?”.

- 200 g. de harina de fuerza (también se le llama de repostería) tamizada (ya sabéis que para tamizar la harina tan sólo hay que pasarla por un colador).

- 200 g. de azúcar.

- 1 sobre de levadura.

- una pizca de sal.


¿Y cómo se hace?

Mezclamos bien el cacao y el agua hirviendo hasta que no queden grumos (no hace falta batirlo, con mezclarlo con una cuchara es suficiente). Dejamos enfriar la mezcla hasta que quede a temperatura ambiente.

Una vez enfriada, le añadimos la mayonesa y batimos todo hasta que esté bien mezclado y sin grumos.

En otro bol mezclamos la harina, el azúcar, la levadura y la sal. A esta nueva mezcla le añadimos la de chocolate y batimos hasta que quede todo bien mezclado (queda una masa un poco más líquida que la del bizcocho de yogur, para aquellos que lo hayáis hecho ya).

Precalentamos el horno a 170º. Untamos un molde con mantequilla y vertemos la masa realizada.

Horneamos unos 45 minutos (para saber si ya está hecho, pinchamos con un palillo o varilla en el centro del pastel. Si éste sale limpio, está hecho). Antes de servirlo podemos espolvorearlo con azúcar molido.


Cómo hacer mayonesa:

Hacer mayonesa casera es muy fácil. Tenemos que usar básicamente huevo y aceite. Luego se le añade un poco de limón y sal. Para la receta del pastel de chocolate vamos a prescindir del limón y de la sal.

Se pone el huevo en el recipiente en el que se vaya a hacer. De aceite de deben echar unos 150 g. por huevo para que nos quede una mayonesa cremosa y no demasiado líquida. En la receta de pastel de chocolate se utiliza aceite de girasol para hacerla más ligera, pero se puede hacer perfectamente con aceite de oliva (si vais a usar la mayonesa para algo más, definitivamente usad aceite de oliva).

Se empieza a batir sin levantar la batidora del fondo del vaso. Veréis que salen como nubecillas blancas, eso es que está emulsionando la mezcla y se empieza a hacer la mayonesa. Cuando todo el fondo del recipiente está ya blanco, podéis empezar a levantar la batidora poco a poco sin dejar de batir. Seguís batiendo hasta que esté acabada la mayonesa.


2. Historia.

No se conocen con certeza los orígenes del árbol de cacao. Algunas teorías proponen que su diseminación empezó en las tierras tropicales de América del Sur, de la cuenca del río Orinoco o el río Amazonas, extendiéndose poco a poco hasta llegar al sureste de México. Otras plantean que ocurrió lo opuesto: se extendió desde el sureste de México hasta la cuenca del río Amazonas. Lo que se tiene por hecho es que las primeras evidencias de su uso humano se encuentran en territorio mexicano, que hace mucho tiempo fue ocupado por culturas prehispánicas.

Algunos estudios concluyen que el consumo de cacao pudo haberse dado en el período del 1.900-900 a.C. En los primeros tiempos el consumo parece haber sido en forma de una especie de «cerveza»; es decir, una bebida basada en la fermentación más que de los granos del cacao de la pulpa del mismo. Ésta tendría una importante función ritual y muy probablemente se utilizaba en las celebraciones de matrimonios. 

Bastante posteriormente, los olmecas, mayas y mexicas (entre otras civilizaciones mesoamericanas) comenzaron a consumir el chocolate derivado de la pasta de los granos aliñada o aderezada con chile. En forma semilíquida y líquida, el chocolate solía ser bebida preferida de las realezas, que lo consumían en vasos especiales (jícaras). Igualmente era considerado un alimento tonificante o energizante, que se podía consumir mezclado en una masa de harina de maíz mezclada con chiles y miel.

El primer europeo que probó esta bebida, antecedente del chocolate, pudo muy bien haber sido el mismo Cristóbal Colón en 1502 al llegar a la isla Guanaja (Isla de Pinos, en la costa de la actual Honduras), en su cuarto viaje a América. A su vuelta a España, llevó muestras de cacao a los Reyes Católicos. 

Posteriormente Hernán Cortés, al probar el brebaje preparado por los aztecas, lo describió así: "cuando uno lo bebe, puede viajar toda una jornada sin cansarse y sin tener necesidad de alimentarse". Además del valor alimentario también le había llamado la atención el valor monetario que le daban los aztecas. Por eso lo llevó de nuevo a España, donde esta vez corrió mejor suerte.

Las damas de la realeza española se lo reservaban para ellas y lo tomaban a sorbitos en secreto, condimentado con especias y a veces con pimienta. La bebida de chocolate fue también popular con los religiosos de México, que cuando regresaban a España traían el cacao consigo para tener esa bebida. Con el tiempo se introdujo en los estratos más altos de la sociedad europea.

La incorporación de azúcar (y de especias como vainilla y canela) a esta bebida es una idea con origen incierto: por un lado se sabe que en México alrededor de finales del siglo XVI gracias a la Nao de China llegó a gran escala la canela procedente de la isla de Sri Lanka y está claro que la extensión por parte de los españoles del cultivo de la caña de azúcar en América pudo haber facilitado que fuese allí donde se mezclasen ambos productos por primera vez. Por otro, es recurrente la noticia de que eso sólo ocurrió al llegar el cacao a Europa. En cualquier caso, tal combinación se asocia casi siempre a obra de miembros de órdenes religiosas: las monjas de un convento de Oaxaca (México) que añadieron azúcar al cacao y el Monasterio de Piedra, en Zaragoza, son los dos lugares, en América y Europa respectivamente, que parecen haber sido los primeros en poner en práctica por primera vez esa combinación.

 
3. Curiosidades.

En el siglo XVII, los alemanes lo consideraban una medicina y sólo se vendía en droguerías y farmacias.

En el siglo XVIII, los cerveceros británicos se sintieron tan amenazados por la creciente popularidad de este producto que pidieron que se dictaran leyes para limitar su fabricación.

Poco después de la colonización de América, el obispo de Chiapas tuvo que prohibir su consumo dentro del recinto de la iglesia porque las damas españolas, para hacer más llevaderos los minuciosos sermones, se hacían servir chocolate por sus criados y lo bebían durante la ceremonia. Este hecho irritó al prelado, quien amenazó con excomulgarlas si seguían con esa práctica.

El cacao también era utilizado como moneda en las culturas prehispánicas ya que era uno de los productos que se utilizaban para pagar el tributo al "tlatohani".

Los mayas celebraban un festival anual en abril, para honrar al dios del cacao, Ek Chuah, un evento que incluía sacrificios de perros y otros animales con marcas pintadas de chocolate, ofrendas de cacao, plumas, incienso e intercambio de regalos.

El chocolate se convirtió en la ración de supervivencia de los soldados en la Segunda Guerra Mundial.

Para elaborar el rio de cacao liquido que se desborda por la empresa Wonka, Burton utilizo un suministro continuo de 740.000 litros de chocolate en movimiento.

El chocolate puede ayudar a las personas a ser mejores en las matemáticas. Esto se debe a ciertos flavonoides que contiene. En un experimento realizado los estudiantes fueron mejores al resolver problemas matemáticos después de haber tomado una bebida caliente de chocolate.

Las mujeres que comen chocolate durante el embarazo dan a luz a bebés más activos, felices y sonrientes, según un estudio publicado por una revista científica británica.


4. Propiedades.

El chocolate se compone de la mezcla de azúcar con dos componentes procedentes de la semilla del cacao: una materia sólida (la pasta del cacao) y una matera grasa ( la manteca de cacao).

Como consecuencia de esta mezcla del chocolate salen muchas variedades distintas y al combinarlos con otros productos como la leche o frutos secos, se elaboran las distintas clases como el chocolate blanco, chocolate negro, chocolate con leche, etc.

Antiguamente se acusaba al chocolate de valores negativos como la producción de espinillas y aumento de peso, pero estas afirmaciones son totalmente falsas

El chocolate nos ayuda a alejar la depresión ayudándonos a sentirnos mejor, mejorando el estado de ánimo fundamentalmente y los síntomas del periodo pre-menstrual.

Intensifica la líbido, sobretodo el deseo sexual en las mujeres.

Es antioxidante, es uno de los alimentos con mayor nivel de magnesio.

Refuerza nuestro corazón, pues contiene flavonoides, componente básico que nos ayuda a evitar el congestionamiento de las arterias y previene de ataques contra el corazón y derrames.

A mayor porcentaje de cacao menor son las calorías, por ello se recomienda consumir chocolate oscuro, el cual contiene el 70% de concentración de cacao.

5. Conservación.

Este pastel aguanta tres días blandito o incluso cinco si lo tapáis bien con papel film.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Sana, sana, bizcocho de manzana...

Ya sé que estamos yendo contracorriente, que ahora que todo el mundo quiere ponerse a dieta para recuperarse de los excesos del verano, en este blog no hacemos más que poner bizcochos...

Ello se debe a que ando de cabeza liada con el trabajo y con algunas cuestiones personales y no he tenido tiempo de acercarme por los fogones todo lo que me gustaría.

Menos mal que tengo buenas amigas, como Cristina, que me ha prestado esta receta de bizcocho de manzana que tiene una pinta...

Para este bizcocho necesitamos los siguientes ingredientes:


• 3 huevos

• 250 g. azúcar (2 medidas de vaso de yogur)

• 3 o 4 manzanas Golden

• 250 g. harina (1 cucharada sopera son 20g.)

• 1 sobre de levadura

• 1 yogurt

• 100 g. aceite (1 medida de vaso de yogur)

• Coñac

• mermelada de albaricoque

• Azúcar

¿Y cómo se hace?

Pelamos y cortamos a gajos las manzanas y las ponemos en un recipiente con azúcar y coñac para que coja el sabor. Reservamos.


En el vaso batidor ponemos los huevos y el azúcar y mezclamos unos tres minutos, que es un truco para que quede bien esponjoso. Luego agregamos una manzana pequeña y trituramos.

Incorporamos el aceite y el yogurt y repetimos la operación. A continuación, añadimos la harina y la levadura y volvemos a mezclar.

Cuando la masa ya sea homogénea, la ponemos en un molde y clavamos los gajos de manzana de forma que se vean una vez suba el bizcocho. Reservamos el coñac donde hemos macerado la manzana y introducimos el molde en el horno 35-40 minutos a 180 grados.

Una vez cocinado, lo dejamos templar y pintamos el bizcocho con el coñac y con mermelada de albaricoque para darle más sabor.

Mmmmm....se me está haciendo la boca agua...

martes, 7 de septiembre de 2010

El bizcocho de plátano de mi Ali ñamñamñam

Hoy os dejo una receta de un bizcocho buenísimo que me ha mandado mi amiga Ali, que se la cogió prestada a una amiga estadounidense y desde entonces le sale para chuparse los dedos ñamñamñam


Necesitáis los siguientes ingredientes:

-300 ml. de azúcar.

-120 ml. de mantequilla.

- 2 huevos.

- 3-4 plátanos MUY maduros.

-120 ml. de leche con limón (poner unas gotas de limón en la leche unos minutos antes de usar).

- 5 ml. de aroma vainilla.

- 600 ml. de harina.

- 5 ml. de bicarbonato de soda.

- 5 ml. sal.

- dos puñados de nueces peladas.

(Cris: seguro que más de uno se estará haciendo la misma pregunta que me hice yo –y que le pregunté ipso facto a Ali- "¿no serán gr. en el caso de la harina y el azúcar?" La respuesta de Ali fue que la receta estaba en onzas y libras – a ver, se la dio una estadounidense…- y la tuvo que convertir con un conversor que encontró en Internet. Lo mejor es que lo hagáis con un vaso medidor, que así no hay problema. Ali lo hace así y todo el mundo repite con sus bizcochos jejejeje)

¿Y cómo se hace?

1- Precalentar el horno a 180º.

2- Mezclar en un bol el azúcar y la mantequilla.

3- Añadir los huevos.

4- Añadir plátanos y leche con limón.

5- BATIR todo.

6- Agregar la harina, el bicarbonato y la sal.

7- Mezclar bien.

8 -Añadir las nueces.

9 -Verter todo en el molde de horno.

10- Calentar una hora a 170º (más o menos, hasta que se pinche con un tenedor y salga limpio).


Bueno, pues ahí os la dejo, ya me diréis qué tal está.


¡¡Muchas gracias por la contribución, mi preciosa Ali!!

martes, 13 de abril de 2010

Al rico bizcocho...desayunando o merendando


Como la única comida del día no es la comida o almuerzo, hoy vamos a hacer un bizcocho para el desayuno…o para la merienda…

Este bizcocho es muy sencillo y sale muy rico, ya veréis.


1. Receta.


Necesitáis un molde desmoldable de unos 40-50 cm. de diámetro.

Para ese molde, los ingredientes serían:

- Un yogur natural: se puede sustituir por yogures de otros sabores y eso le dará un sabor diferente al bizcocho. Si ponéis un yogur que no sea natural, eliminad el zumo de limón de esta receta. Mi prima lo hace con yogur de plátano y le queda muy rico.

- Tres vasitos de yogur de harina: si ponéis esta medida os quedará más esponjoso (o más seco, en opinión de algunos). Si lo queráis más apelmazado (o más jugoso según otros), lo único que tenéis que hacer es poner sólo dos vasitos de yogur de harina en vez de tres.

- Un sobre de levadura.

- Dos vasitos de yogur de azúcar: si el yogur natural que ponéis es azucarado, poned tan sólo un vasito-vasito y medio de azúcar, porque si no queda demasiado dulce de sabor.

- Un vasito de yogur de aceite: si el aceite es de oliva virgen extra, echad un poco menos de un vasito, porque si no queda demasiado fuerte de sabor. Lo ideal es que sea aceite de oliva 0,4º. Hay quien lo hace con aceite de girasol, pero yo prefiero el de oliva, manías de cada uno...(queda pendiente para uno de estos días poner una entrada sobre los distintos tipos de aceite de oliva y sus usos).

- Tres huevos: si sólo tenéis dos, también sale bueno.

- Tres cucharadas soperas de zumo de limón: hay quien pone dos cucharadas de zumo y algo de ralladura de limón o de naranja. Yo no pongo ralladura porque me resulta molesto encontrármela en el bizcocho. A veces cambio las cucharadas de zumo con un chorrito de zumo de limón concentrado. Si ponéis el yogur de otro sabor, no echéis el zumo de limón. Podéis echar ralladura o zumo de otros ingredientes (tipo naranja) o algún trozo de la fruta que sea el yogur (por ejemplo, fresa).


¿Y cómo se hace?


Ya veréis qué fácil.

Mientras preparamos el bizcocho, ponemos el horno a calentar arriba y abajo a 180º (sin turbo o ventilador).

Se ponen los huevos en un recipiente para batidora y se baten. Se añade el yogur y se vuelve a batir hasta que esté todo bien mezclado.

A continuación se pone el azúcar, la harina, la levadura, el limón y el aceite y se vuelve a batir. Tiene que quedar todo bien mezclado y que no queden grumos de harina ni en el recipiente ni en la propia batidora.

En este momento preparamos el molde. Ponemos papel de horno en la parte de abajo para ayudar después a desmoldar el bizcocho. Luego con los dedos untamos con un poco de mantequilla los bordes del molde. Se puede también enharinar los bordes para facilitar el desmoldaje, aunque no es necesario (si no habéis puesto un poco de harina lo único que hay que hacer es pasar un cuchillo entre el molde y el bizcocho una vez esté hecho antes de desmoldarlo).

Es importante que la masa dentro del molde no sobrepase los 2/3 de su altura, ya que si no se desbordará dentro del horno.

Por último, se mete al horno a 180º arriba y abajo (sin turbo ni ventilador) entre media hora y cuarenta y cinco minutos. Si le añadís fruta troceada a vuestro bizcocho, debéis dejarlo al menos quince minutos más en el horno, ya que este tipo de bizcochos tarda más en hacerse.

Recordad lo que comentamos siempre sobre el horno y las temperaturas y los tiempos: cada horno es un mundo y la primera vez que se hace una receta siempre hay que estar vigilando. Poco a poco uno se acostumbra al horno que le ha tocado en suerte y acaba sabiendo cuánto tiempo necesitan las recetas, pero la primera vez siempre es siempre una aventura.

Recordad que debéis dejar subir el bizcocho y que esté dorado por arriba antes de abrir el horno, porque si lo abrís antes de tiempo no subirá. El bizcocho debe subir por todos los lados igual, pero ligeramente abombado en el centro. Cuando penséis que ya está listo, para comprobarlo tan sólo hay que introducir un palillo o punta de cuchillo. Si sale limpio, vuestro bizcocho está listo para sacar, dejar enfriar y servir.

En total podéis haber empleado unos diez-quince minutos en batir más el tiempo que emplea vuestro horno en la cocción y el tiempo que tarda el bizcocho en enfriarse.


2. Historia.


La palabra bizcocho proviene del latín “bis coctus”, que significa “cocido dos veces”.

El bizcocho, aunque parezca increíble, ya se cocinaba en Egipto. Bueno, más que el bizcocho, un antecedente, del cual aparecen algunas representaciones en la tumba de Ramsés III en Tebas (siglo X a.C.).

La doble cocción del bizcocho (que hoy día ya no se hace) consiste en secarlos en el horno después de cocidos para conservarlos mejor. Con esto se podían conservar mucho tiempo, por lo que fueron ampliamente utilizados como alimento de soldados y navegantes.

La historia nos ha legado muchísimas recetas, muchas veces ligadas a algún evento o lugar. Sin salir de España, podemos enumerar un montón de tipos de bizcocho, como mantecadas, sobaos, bizcochos borrachos, colineta, maimón, rellenos de Bergara, soletillas, mojicones…y un largo etcétera.

Hay bizcochos que son patrimonio de la cocina de Occidente: magdalenas, bizcocho enrollado (o brazo de gitano), plum cake o el clásico “cuatro cuartos” (4 huevos y su mismo peso de azúcar, mantequilla y harina). Este último fue llevado hasta Japón por los misioneros españoles en el siglo XVII.


3. Tipos y acompañamientos varios.


El bizcocho de nuestra receta es ideal para desayunar o para tomar café después de comer o a la hora de la merienda.

Si se va a servir como postre en una comida, se le puede poner algún tipo de cobertura, como chocolate o queso mascarpone con limón, o rellenarlo con alguna mermelada de fruta, con nata o crema o con chocolate.

Para hacer una cobertura de chocolate, debéis mezclar una tableta de chocolate de fundir con una lata pequeña de leche condensada y dos o tres cucharadas soperas de mantequilla. Se pone el chocolate a fundir al baño María y, cuando esté derretido, se añade la leche y la mantequilla sin dejar de remover hasta que esté todo bien mezclado. Si os queda muy espeso, podéis diluirlo con un poco de leche, cuidando que no queden grumos. Se echa sobre el bizcocho. Lo podéis servir así o esperar a que se enfríe el chocolate y meterlo una media hora en la nevera para que el chocolate esté crujiente, de ambos modos está buenísimo.

Para la cobertura de mascarpone necesitáis 250 g. de queso mascarpone, dos o tres cucharaditas de vainilla en polvo, dos cucharadas soperas de azúcar glass. Se puede añadir un chorrito de zumo de limón (unas dos cucharadas) o de lima (una cucharada) si queréis que tenga un ligero regustillo a limón. Se puede sustituir el azúcar glass y la vainilla por dos cucharadas soperas de azucar glass vainillada. Se baten todos los ingredientes y se extiende sobre el bizcocho con ayuda de una espátula. Es una cobertura ideal también para bizcochos de zanahoria. Si queréis decorarlo un poco, podéis repartir trozos de nueces por encima.

Para los rellenos, se puede utilizar la misma receta de la cobertura de chocolate o de marcarpone, o bien mermelada de distintos sabores (el que más os apetezca ese día) o nata montada o crema. Simplemente hay que cortar el bizcocho en horizontal en dos partes, poner el relleno elegido y colocar de nuevo la otra parte a modo de tapa. Si el relleno es de chocolate, habrá que dejarlo un poco más espeso para que no se escape por los bordes.

Podéis incluso mezclar rellenos y coberturas. Un relleno de mermelada de fresa o frambuesa con cobertura de chocolate es una delicia en uno de esos días que te sientes deseoso de dulce...(no, no es la famosa tarta Sacher, en la que el bizcocho es de chocolate, otro día pondremos también la receta de ésta, no os preocupéis).

Con la base del bizcocho sencillo que aquí os hemos presentado, existen numerosas variantes: bizcochada alemana (con miel, leche y licor), bizcocho de manzana (con manzanas y leche), de almendra (con almendra, naranja y ron), sableux y gioconda (ambos con almendra molida y mantequilla), ruso (con almendra en polvo y leche), franchipan (con mazapán), amarmolado (con mantequilla, leche, cacao y sal), de coco (con coco rallado y agua), plum cake (con mantequilla, frutas confitadas, pasas, ron, leche y vermouth)…

En próximas entradas pondremos algunas recetas de otros tipos de bizcochos y pasteles, como el pastel de calabaza.


4. Curiosidades.


En Uruguay, Argentina y Bolivia al bizcocho se le llama “bizcochuelo”, añadiéndole apellido en función del ingrediente extra que la masa tenga: bizcochuelo de vainilla, bizcochuelo de chocolate…


5. Conservación.


Si os sobra un poco, podéis guardarlo hasta una semana tapado con papel albal o film. Después de una semana ya empieza a estar demasiado correoso, aunque con lo bueno que está no creo que os dure tanto…