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domingo, 20 de abril de 2014

Variante de parmentier con setas

El parmentier normalmente va con puré de patata, pero en esta ocasión lo he hecho con la patata entera y especiada, lo que le da un toque diferente del tradicional a esta variante con setas. Mirad que buena pinta tiene, sobre todo si sois queseros como yo:
 

 
¿Qué necesitamos?   
 

  • 400 g. de setas (he usado de cardo, pero se pueden usar otras o incluso mezclas de varios tipos).
  • dos patatas medianas.
  • una cebolla morada.
  • medio vaso de vino blanco.
  • una buena cantidad de queso rallado (yo he usado una mezcla de cuatro quesos, pero podéis usar el que más os guste).
  • mezcla de especias al gusto (yo he puesto un pellizco de pimienta, media cucharadita de hierbas provenzales y un pellizco de sal). 
  • tres cucharadas de aceite(yo he usado aceite con sabor a ajo para darle aun más sabor).

(estos ingredientes dan para dos personas de plato único o para tres si lo acompañáis con una buena ensalada) 


¿Qué vamos a usar?
   

  • sartén.
  • cuchillo.
  • horno.
  • fuente para meter en el horno.


¿Y cómo se hace? 
 
 
1. Ponemos a precalentar el horno a 180º arriba y abajo sin aire.
2. Pelamos y cortamos las patatas en rodajas finas. Las lavamos bien y las colocamos en la fuente de horno lo más extendidas posible.
3. Sazonamos las patatas con la mezcla de especias y las regamos con dos cucharadas de aceite. Lo metemos al horno hasta que las patatas estén blandas (hay que irlas pinchando de vez en cuando para ver cuándo están listas, suelen tomar entre media hora y una hora, depende del horno).
4. Mientras las patatas están en el horno, cortamos finita la cebolla morada y en trozos pequeños las setas. 
5. Ponemos una cucharada de aceite en la sartén y freímos la cebolla morada hasta que esté blanda, a fuego medio-alto (en mi vitrocerámica, un número 7 de 12, para que os hagáis una idea). Cuando esté casi blanda, echamos las setas y subimos el fuego a vivo (yo lo pongo a 9 de 12). Removemos y dejamos que se vayan haciendo las setas hasta que se haya consumido el aguilla que sueltan.
6. Cuando las setas se quedan completamente secas (cuidado sobre todo al final, cuando les quede poco líquido, que si no se queman), echamos el vino blanco y bajamos el fuego a fuego suave (posición 4 de 12). Dejamos que se vaya cocinando removiendo de vez en cuando hasta que se vuelvan a quedar las setas secas.
7. Sacamos las patatas del horno y, con cuidado de que no se rompan, las pasamos a un plato y las reservamos.  
8. En la misma fuente de horno donde hemos hecho las patatas, colocamos las setas cuidando de que ocupen toda la superficie de la fuente. Encima vamos colocando las patatas de tal manera que tengamos dos capas, una de setas y otra de patata. Cubrimos todo con abundante queso rallado. 
9. Volvemos a meter la fuente en el horno durante diez minutos, hasta que el queso se haya derretido. Después ponemos a gratinar y lo dejamos otros cinco minutos. 
 
Y ya están listo nuestro parmentier para comer, ¡cuidado con la fuente de horno, que os podéis quemar los dedos!
 
Si no os gusta el queso, podéis hacer otras variantes, como echar bechamel con un poco de nuez moscada por encima o usar alguna salda como mayonesa o la tártara. En ese caso, se omiten los cinco minutos de gratinado. 


¿Sabíais que... 

 
...la palabra hongo deriva del latín "fungus", que a su vez viene de "funus" y "ago", que significan "portador de muerte"?
...las setas son el órgano reproductor del hongo?
...en España existen aproximadamente unos cinco mil tipos de setas, de las que sólo se consideran comestibles alrededor de un centenar?
...el queso era considerado un regalo de los dioses en la antigua Grecia y que se ha encontrado restos de queso en tumbas egipcias con más de cuatro mil años de antigüedad?
...el queso más caro del mundo se llama Pule, es un queso serbio que procede de la leche de una raza de burro de los Balcanes y que puede alcanzar en el mercado los los mil euros por kilo?
 
  
¡¡Que aproveche!!
 
 
 

domingo, 9 de marzo de 2014

De primero, batatas asadas con especias

Otra de esas recetas en las que poco hay que hacer y lo mismo sirven como primero vegetariano que como guarnición para un buen plato de carne o pescado. ¿A que tienen buena pinta?



¿Qué necesitamos?



  • una batata por persona.
  • un cuarto de cebolla morada por persona.
  • dos cucharadas de aceite por persona.
  • un cuarto de vaso de agua por persona.
  • mezcla de especias al gusto (yo he puesto, para dos persona, media cucharadita de tandori, una cucharada de hierbas aromáticas y un pellizco de sal).

¿Qué vamos a usar?

  • cuchillo.
  • pelador.
  • horno.
  • fuente de horno.

¿Y cómo se hace?


1. Ponemos a precalentar el horno a 180º arriba y abajo sin aire.

2. Pelamos las batatas y las cortamos en trozos medianos. Una vez cortadas, las lavamos y escurrimos bien el agua.

3. Cortamos finita la cebolla morada.

4. En un vaso mezclamos las especias y el aceite. Lo echamos por encima de las batatas y removemos bien hasta que se hayan impregnado de la mezcla. Las colocamos en la fuente para horno.

5. Echamos la cebolla en el mismo recipiente donde hemos mezclado las batatas y las especias para que acaben de coger la mezcla que se haya quedado en el cacharro. Las ponemos en la fuente junto con las batatas.

6. Echamos por encima el agua y lo metemos al horno

7. Dejamos en el horno 30 minutos. Removemos y volvemos a dejar otro 15 minutos. Si las batatas aún no están bien blandas, dejamos 10 minutos más.

Y ya están listas para comer, ya sea solas o como acompañamiento de alguna otra cosa.


¿Sabíais que...

...la batata ayuda a regular la tensión arterial gracias a su elevado contenido en potasio?

...los principales países productores de batata son China, Uganda, Indonesia, Vietnam y Nigeria?

...la batata debe ser consumida por las mujeres embarazadas porque ayuda a la buena formación del feto?

...la cebolla morada ayuda a prevenir la osteoporosis, gracias a su alto contenido del flavonoide quercetina, antioxidante de la familia del polifenol, cuya actividad es superior a la de las isoflavinas?

...la cebolla morada nos ayuda a combatir la caspa y la caída del cabello, haciéndonos fricciones en la cabeza, con su jugo frecuentemente?

¡¡Que aproveche!!


martes, 28 de junio de 2011

¿Nos sobran cosas de otra receta? Un buen arroz siempre las acepta



Hoy os traemos una receta inventada con unas sobras que me quedaron de una salsa de pimientos de piquillo que os pondré otro día: arroz con pimientos de piquillo y ventresca.








1. Receta.


Nota previa: el arroz podéis hacerlo igual en paellera que en sartén. Lo importante es que sea una superficie ancha en la que el calor se distribuya por igual, ya que si no os quedará parte del arroz duro y otra parte pegada o demasiado hecha.


Los ingredientes que necesitamos para dos personas como plato único son:

- tres cuartos o un vaso de arroz.

- dos vasos y medio o tres de agua: tened en cuenta que en el mercado hay muchos tipos de arroz y no todos cuecen igual, así que habrá que ir probando nuestro plato para ver si hay que añadir agua a la cocción. Esta medida es para arroz blanco de grano largo.

- una cebolla pequeña.

- dos dientes de ajo.

- una lata de pimientos de piquillo de unos 250 g. También podéis comprar unos diez pimientos de piquillo y asarlos vosotros mismos para usarlos en esta receta.

- una lata de ventresca de unos 150 g. Si podéis comprarla mejor en la pescadería, os saldrá mucho más rico el plato.

- mezcla de especias marroquíes: la cantidad irá en función de cómo os guste la comida de picante. Se puede sustituir también por una mezcla de hierbas provenzales y pimentón picante (Nota: ojo con el pimentón picante, especialmente si es de Vera, hay que echar muy poca cantidad si no queréis que pique demasiado). Yo ahora mismo estoy usando una mezcla de especias marroquíes que compré en Granada cuando estuve con mis amigas de danza del vientre (¡chicas, me acuerdo de vosotras cada vez que cocino con ellas! En especial de Rosa, nuestra estupenda anfitriona de ese viaje).

- dos cucharadas soperas de aceite de oliva para freír los ingredientes.

- una hoja de laurel.


¿Y cómo se hace?


Primero picamos el ajo y la cebolla muy finitos. Calentamos el aceite y sofreímos el ajo a fuego medio hasta que está doradito. Añadimos la cebolla y la vamos dorando hasta que esté blandita.

Picamos los pimientos de piquillo en trozos medianos y desmigamos la ventresca una vez quitado el aceite de la lata. Lo añadimos al sofrito de ajo y cebolla y seguimos removiendo durante cinco minutos.

Antes de añadir el arroz, lo lavamos bien hasta que el agua salga limpia. Esto se hace para eliminar el almidón y evitar que el arroz luego nos quede pastoso.

Añadimos el arroz y removemos unas cuantas veces para que se impregne del sabor del resto de ingredientes. Añadimos las especias y el laurel y removemos para que se mezcle todo bien.

Añadimos el agua y lo dejamos hasta que ésta se evapore y el arroz esté blandito y suave. Tened en cuenta que hay que remover de vez en cuando para evitar que se pegue el arroz al fondo del recipiente. (Nota: Si os gusta que quede un poco caldosito, podéis retirarlo antes de que acabe de evaporarse todo el agua, pero entonces habrá que añadir medio vaso al menos para evitar que el arroz se quede crudo).

Finalmente, se retira la hoja de laurel y se sirve bien caliente. Acompañado de una copa de vino blanco está delicioso.


2. Curiosidades.


Se han hallado granos de arroz que datan de casi 10.000 años de antigüedad y hay escritos chinos que hacen mención a este cereal 3.000 años a.C.

Considerado símbolo de vida, fertilidad y prosperidad, ha estado presente en numerosos ritos de diversas culturas.

Es alimento habitual en la dieta de más de dos terceras partes de la población mundial. El arroz representa el 27% del consumo de energía de la gente y el 20% de sus proteínas diarias.

Los científicos creen que existen 140.000 variedades de arroz cultivado, pero nadie conoce el número exacto.

El arroz y sus productos derivados se utilizan para hacer paja y cuerdas, papel, vino, galletas secas, cerveza, cosméticos, material de embalaje e incluso pasta de dientes.

El arroz silvestre o salvaje en realidad no es un tipo de arroz, sino la semilla de una planta acuática llamada "avena de agua" o "arroz indio", que crece silvestremente en los suelos pantanosos de América del Norte. Su sabor es avellanado y su textura muy crujiente, es más fino que el arroz de grano largo y tiene un color oscuro. Requiere mayor tiempo de cocción que los otros arroces.


3. Variedades.


La mayor parte de las variedades de arroz procede de dos especies salvajes, una asiática (Oriza sativa) que apareció originariamente en los montes del Himalaya y otra africana (Oriza glaberrima), procedente del delta del río Níger.

Atendiendo al tamaño del grano, el arroz puede ser de grano largo, medio y corto o redondo.

El de grano largo mide más de seis milímetros, es ligero y muy seco y queda suelto al refrescarlo, por eso se utiliza sobre todo para las ensaladas. Tiene menos almidón que otras variedades. Dentro de esta variedad estarían el Basmati, el arroz de Tailandia, el Ferranini de Italia y el Bond americano. En España se cultiva el Urumati, una variedad aromática de grano largo, muy utilizada para elaborar platos orientales.

El de grano medio mide entre cinco y seis milímetros y presenta una apariencia más corta e inflada que el arroz de grano largo. Su sabor es más suave y tiene una textura más tierna. Entre los arroces de grano medio cabe destacar el Arborio.

El arroz de grano corto o redondo recibe este nombre porque es casi tan largo como ancho. Los arroces españoles Júcar, Bahía o Bomba se encuentran en el grupo de grano corto.

Otra variedad de grano corto es el arroz glutinoso, que contiene un alto porcentaje de almidón y cuyos granos quedan pegados tras la cocción. Se emplea con frecuencia para preparar risottos.

En cuanto a las variedades, las principales son: el arroz blanco, el arroz integral, el arroz parboiled o vaporizado, el arroz rojo y el arroz negro.

El arroz blanco es de grano alargado y se le ha retirado la cáscara y el afrechillo. Es el que más se produce en España. Cuando se cocina, los granos tienden a permanecer separados.

El arroz integral conserva el pericarpio (una de las cubiertas que tiene el grano de cereal) y ello le hace más nutritivo, a la vez que le da un cierto sabor dulce y el típico color dorado. Tiene una aportación de fibra superior a otras variedades y al comerlo se mastica ligeramente.

El arroz parboiled o vaporizado es parecido al integral, ya que tiene el mismo valor nutritivo y un parecido color dorado que se vuelve blanco al cocerlo. Antes de su comercialización es sometido a un proceso especial que hace que no se pase ni se pegue (se lo somete a un remojo en agua templada y luego una cocción con vapor, proceso en que se elimina el almidón del grano) y aunque tarda más tiempo en cocerse, es un producto muy nutritivo y los granos siempre quedan sueltos.

El arroz rojo, de procedencia asiática, recibe este nombre porque los granos tienen una capa de afrecho rojo. Suele crecer en suelos poco fértiles y zonas de montaña y en su mayor parte se muele hasta obtener harina blanca para cocinar.

El arroz negro es también asiático y muy rico en vitamina B y oligoelementos. Esta variedad, que se cultiva en China, Bali y Tailandia, se caracteriza por una delgada capa de afrecho negro que encierra un grano blanco.


4. Conservación.


El arroz aguanta un par de días en el frigorífico. Podría aguantar incluso más, pero pasados dos días se empieza a poner duro y el plato pierde mucho.

No se puede congelar.

jueves, 26 de mayo de 2011

Acabar con esta lasaña...¡¡menuda hazaña!!




Como el último día le dimos al dulce, vamos a ir hoy con algo salado: una deliciosa lasaña de verduras al curry.


1. Receta.


Nota previa: el tamaño de la lasaña sería una placa de pasta precocida por persona si sois gente de muuucho comer y dos placas para cada tres si sois gente de menos gula o vais a picar algo antes.


Los ingredientes que necesitamos son:


- placas de pasta de lasaña precocidas: las hay de dos tipos, de las que deben meterse un rato en agua y de las que van directas al horno. Mirad siempre las instrucciones en el paquete. Yo he usado las dos y, personalmente, prefiero las que van directas al horno, ya que las otras no siempre quedan todas igual de hechas y pueden estropearos la lasaña, sobre todo si es la primera vez que la hacéis.

- verdura: podéis escoger la verdura que queráis. Simplemente recordad que las cantidades deben ser generosas porque tenéis que rellenar varias capas. Es siempre mejor que os sobre que no que os falte relleno (Nota: si os sobra siempre podéis guardarla como acompañamiento para un filete el día siguiente o para rellenar una quiche esa misma noche). La última vez que hice esta receta yo eché, para cuatro personas, dos calabacines grandes, un pimiento rojo mediano y una cebolla. Otras veces he echado medio kilo de calabaza o tres berenjenas o medio kilo de setas/champiñones. Recordad que algunas verduras, como los champiñones, reducen su tamaño a la mitad o más al cocinarlos, por lo que siempre hay que echar más de lo que parece.

- curry: la cantidad irá en función de cuánta lasaña estéis haciendo y de cómo os guste la comida de picante. Se puede sustituir también por una mezcla de especias. Yo ahora mismo estoy usando una mezcla de especias indias que me trajo mi amiga Sara de Granada (¡gracias, guapa!).

- 2 cucharadas de aceite de oliva para freir la verdura: usamos tan poco aceite para evitar que la lasaña quede después excesivamente aceitosa.

- salsa bechamel: de nuevo, la cantidad irá en función del tamaño de la lasaña. Para una lasaña de tres placas necesitáis un brick pequeño de bechamel. Para los que queráis hacer vosotros mismos la bechamel, os he dejado una nota al final de esta entrada sobre cómo hacerla, necesitáis harina, aceite y leche.

- un poco de leche para diluir la bechamel si está muy espesa.

- queso rallado: yo suelo echar una mezcla de cuatro quesos de las que se pueden comprar en cualquier supermercado o hecha por mí, depende de si tengo ingredientes o no. También queda muy buena con parmesano o grana padano rallado.


¿Y cómo se hace?


Nota previa: Necesitáis una fuente de horno que sea un poco más grande que las placas que vais a poner (preferiblemente cuadrada, que es más cómoda para este plato). En primer lugar, porque las placas, incluso las precocidas que no necesitan estar en remojo, aumentan un poco de tamaño metidas en el horno. Y, en segundo lugar, porque vais a echar bechamel por encima que va a resbalar hasta la fuente y también necesita su espacio.


Primero vamos a preparar la verdura. Se corta muy finita y se sofríe con el aceite hasta que esté bien blandita. En ese momento, se le añade el curry o la mezcla de especias y se mezcla bien para que coja sabor. Yo añado además un chorrito de vino blanco seco semidulce, que le da un toque afrutado.

Una vez cocinada la verdura, la mezclamos con la mitad de la bechamel (para los que queráis hacerla y no comprarla, mirad la nota al final de esta entrada). Una vez que está bien mezclada y ha quedado toda teñida de amarillo por el curry, reservamos aparte.

Ahora vamos a preparar la lasaña. Extendemos las placas que vayamos a cocinar en la base de la fuente de horno elegida. Sobre ella extendemos una base gruesa de la mezcla de bechamel y verduras (Nota: si la base de bechamel y verduras es demasiado fina, la lasaña sabrá demasiado a pasta, por lo que siempre es mejor poner de más antes que quedarse cortos). Ponemos otra tanda de placas de lasaña y otra de verduras y así sucesivamente hasta alcanzar la altura deseada (Nota: menos de tres resulta demasiado escaso y más de cinco es una barbaridad, para que os hagáis una idea). Debemos terminar con una tanda de placas de lasaña.

Precalentamos el horno a 200 º.

Una vez alcanzada la altura que queremos que tenga nuestra lasaña, echamos por encima la mitad de la bechamel que habíamos reservado. Si es demasiado espesa, se diluye previamente en un cacito con leche. Distribuímos uniformemente el queso por encima de la bechamel como toque final de nuestra lasaña.

Metemos la lasaña en el horno y la dejamos a 180 º arriba y abajo sin aire durante media hora aproximadamente. Luego ponemos el horno a la misma temperatura pero sólo arriba y la dejamos cinco minutos más para que el queso acabe de dorarse. Si tenéis un horno con grill, podéis gratinar el queso.

Y ya está la lasaña lista para servir. Os aconsejo acompañarla de un buen vino blanco bien fresquito, seguro que es un éxito de comida.


¿Cómo hacer bechamel?


La bechamel, aunque no lo parezca, es muy fácil de hacer una vez que se ha logrado por primera vez. Lo malo es que al principio cuesta coger el punto de leche necesaria y lograr una bechamel sin grumos y cremosa.

Tan sólo necesitamos dos o tres cucharadas de harina, un poco de aceite y un litro de leche (Nota: no vamos a usar el litro entero, pero es difícil calcular la cantidad exacta, por eso hemos puesto un litro, para no quedarnos sin leche a mitad del proceso).

Ponemos un poco de aceite en la sartén y, cuando esté caliente, echamos dos o tres cucharadas de harina (Nota: para espesar la bechamel, podemos echar más harina o menos leche. Yo prefiero echar más harina) y la freímos hasta que quede doradita y suelta. La temperatura debe ser media, no excesivamente caliente, porque en ese caso evaporará parte de la leche al añadirla y saldrán grumos.

Una vez que la harina está frita, añadimos leche del tiempo poco a poco mientras removemos sin parar. Aunque tiene que añadirse la leche poco a poco, tampoco hay que echar una pizca. Uno de los errores más comunes al hacer bechamel y que hace que se llene de grumos es precisamente echar demasiada poca leche al principio (Nota: este error lo cometía yo hasta que mi madre, que es un sol, me enseñó cómo hacerlo. Como tenemos puesto en la dedicatoria del blog, ¡¿qué haríamos nosotras sin ellas?!). Para remover, es mejor emplear una varilla de batir huevos que una cuchara de madera, sobre todo si es la primera o una de las primeras veces que la hacéis, ya que es muy fácil que salgan grumos al remover.

Para esta receta, haremos dos tandas, una más espesa para mezclarla con la verdura y otra más clarita para echarla sobre la lasaña ya colocada.


2. Historia.


La palabra “lasaña” proviene del griego “lasanon”, y del latín “lasanum”, términos que se refieren al recipiente donde se cocinaba.

El origen de este plato es bastante polémico, ya que hay algunos historiadores que aseguran que es de origen italiano, mientras que otros sostienen que es de origen inglés. Los italianos remontan la historia de este plato a la antigua Roma, según cuentan Cicerón adoraba estas pastas. Los ingleses, mientras tanto, aseguran que este plato se preparó especialmente en el año 1390, para el rey Ricardo II.

Sin embargo, esas recetas no se corresponden exactamente con la que conocemos hoy en día, ya que no contenían ni tomate (que no fue añadido a la receta hasta el descubrimiento de América) ni carne.


3. Curiosidades.


Los expertos consideran que una buena lasaña debe tener básicamente cinco capas, para ello es necesario un recipiente refractario – se aconseja que sea de hierro fundido - de al menos 10 centímetros de profundidad, de manera que contenga varias capas de los ingredientes seleccionados.

En España existe el apellido lasaña, así como su escudo de armas.

La lasaña es el plato favorito del gato Garfield.

El cantante Weird Al Yankovic hace una parodia de la canción “La Bamba” titula da “Lasagna”, que puede oírse en el álbum “Even Worse”.

La lasaña es la comida preparada más popular del Reino Unido (por ejemplo, Sainsbury's la vende en 26 minutos).

En el restaurante Del Posto en la ciudad de Nueva York, ofrecen una lasaña hecha con 100 capas: 50 de pasta y 50 de salsa con carne. Es un gran proyecto ya que hay equipos especializados para la salsa, otro para la pasta, otro más para el ensamble. Su éxito radica en que las capas de pasta son tan delgadas que casi son transparentes. El único problema que tienen, es al cortar y servir: necesitan usar brochetas y una espátula especial para poderla servir.

Unos jóvenes elaboran, en un espacio que ellos mismos denominan Epic Meal Time, una lasaña compuesta principalmente por hamburguesas. Así, las capas de pasta son sustituidas por 45 hamburguesas como el célebre Big Mac (cuya salsa también está muy presente en el plato) amén de aritos de cebolla, bacon, bourbon y el relleno habitual de la lasaña. El resultado, una comida que supera las 72.000 calorías. Podéis ver el video aquí.


4. Variedades.


En Venezuela a la lasaña se le llama "pasticho" cuando las capas son de distintos ingredientes, conservando el nombre original cuando todas las capas tienen el mismo relleno.

En México la lasaña se llama Pastel Azteca y se sustituye las capas de pasta por capas de tortilla y la salsa boloñesa por chile con carne.


5. Conservación.


La lasaña aguanta hasta cinco días en la nevera (aunque no creo que os dure tanto una vez la hayáis probado…).

No se puede congelar. Lo que sí se puede congelar es la mezcla de verduras si veis que habéis hecho demasiada, pero siempre antes de mezclarla con la bechamel.