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sábado, 4 de octubre de 2014

Salmón en salsa de limón y naranja

Soy una enamorada del pescado en todas sus variantes, así que este otoño quiero volver al blog con una receta de pescado, igual que acabamos con otra de pescado en verano. En esta ocasión os traigo una receta muy rápida y sabrosa, sin ninguna complicación, pero con un sabor delicioso. ¿A que tiene buena pinta?






¿Qué necesitamos?   
  • 200 g. de salmón fresco (mejor que sea lomo o un trozo, no una rodaja, dado que lo vamos a cortar en dados. Además, conviene pedirle al pescadero que os quite la piel, que es muy pesada de quitar y en esta receta no la vamos a utilizar).
  • una naranja.
  • un limón.
  • una cucharada de azúcar(yo uso azúcar morena, porque no me gustan las cosas excesivamente dulces, pero cada uno debe ajustar esta cantidad para que la salsa le resulte agradable, ni muy ácida ni muy dulce).
  • una cucharadita de harina.
  • sal y pimienta al gusto.
  • una cucharadita de aceite de oliva virgen extra. 

(estos ingredientes son para una persona para un plato único)


¿Qué vamos a usar?

  • cuchillo.
  • tabla para cortar.
  • cazo.
  • sartén.
  • plancha de cocina.
  • cuchara de madera.
  • vitrocerámica.

¿Y cómo se hace? 

1. Primero lavamos muy bien el salmón, quitamos todas las posibles espinas y lo cortamos en dados del tamaño de un bocado.
2. Exprimimos la naranja y el limón.
3. En un cazo ponemos el zumo de ambas con el azúcar y lo calentamos a fuego lento removiendo hasta que el azúcar se disuelva y la salsa espese ligeramente. Retiramos del fuego y lo reservamos.
4. Salpimentamos los dados de salmón. Aquí cada uno que use la combinación de sal y pimienta que prefiera, depende de vuestros gustos.
5. En la plancha, untamos la cucharilla de aceite distribuyéndola uniformemente y hacemos los dados de salmón a fuego lento.
6. Mientras hacemos los dados de salmón, echamos la harina en una sartén a fuego lento y la tostamos ligeramente.  
7. Echamos el zumo del cazo en la sartén de la harina y dejamos que cueza durante uno o dos minutos, de manera que la salsa espese un poco más. 
8. Echamos los dados de salmón en la sartén en la que tenemos la salsa, con cuidado de que no se rompan, y les damos unas cuantas vueltas para que cojan un poco el sabor de la salsa.
9. Servimos bien caliente en el plato, acompañado de pan de pita o pan ácimo.


Cuando probéis este salmón ya no querréis comerlo de otra manera. ¡Está delicioso!

Si queréis darle otro toque, podéis añadirle azafrán o hierbabuena a la salsa. Cualquiera de los dos hará que el plato os sepa a nuevo. 

La salsa puede utilizarse también para pollo a la plancha o hecho al horno. En ese caso yo a lo mejor le quitaría la parte de la harina, para que no esté demasiado espesa.

Una variación de la salsa es utilizar lima en vez de limón. En ese caso, si no os gustan las cosas demasiado ácidas, debéis utilizar un poco más de azúcar.


¿Sabíais que... 

...el psiquiatra Joseph Hibbeln ha probado en sus estudios que aquellas sociedades que consumen más pescado rico en omega 3, como el salmón, son más pacíficas y tienen una menor tasa de depresión severa que aquellas en las que el consumo de este pescado es más escaso?
...estudios del MIT han demostrado que las docosahexaenoico (DHA) presentes en pescados grasos como el salmón favorecen las sinapsis neuronales y aumentan las capacidades cognitivas tras su consumo continuado durante tan sólo cuatro semanas?
...el diseñador americano Issac Mizrahi ha creado un vestido hecho con piel de salmón, lo que se ha denominado cuero de salmón?
...las naranjas son simbólicas en la película "El Padrino", ocurriendo una muerte importante cada vez que éstas aparecen en escena?
...los carnavales de Ivrea (Italia) se celebran con una batalla de naranjas entre nueve equipos en carros de caballos?
...para sacar todo el jugo a la naranja o el limón a la hora de exprimirlos hay que hacerlos rodar por una tabla de cocina apretando ligéramente con la mano?
...beber dos veces al día el zumo de medio limón exprimido en un vaso de agua templada ayuda a perder peso y a rejuvenecer la piel?
...dejar cinco minutos en remojo las uñas en zumo de limón recién exprimido elimina las manchas y las deja más blancas?

  
¡¡Que aproveche!!

domingo, 20 de abril de 2014

Variante de parmentier con setas

El parmentier normalmente va con puré de patata, pero en esta ocasión lo he hecho con la patata entera y especiada, lo que le da un toque diferente del tradicional a esta variante con setas. Mirad que buena pinta tiene, sobre todo si sois queseros como yo:
 

 
¿Qué necesitamos?   
 

  • 400 g. de setas (he usado de cardo, pero se pueden usar otras o incluso mezclas de varios tipos).
  • dos patatas medianas.
  • una cebolla morada.
  • medio vaso de vino blanco.
  • una buena cantidad de queso rallado (yo he usado una mezcla de cuatro quesos, pero podéis usar el que más os guste).
  • mezcla de especias al gusto (yo he puesto un pellizco de pimienta, media cucharadita de hierbas provenzales y un pellizco de sal). 
  • tres cucharadas de aceite(yo he usado aceite con sabor a ajo para darle aun más sabor).

(estos ingredientes dan para dos personas de plato único o para tres si lo acompañáis con una buena ensalada) 


¿Qué vamos a usar?
   

  • sartén.
  • cuchillo.
  • horno.
  • fuente para meter en el horno.


¿Y cómo se hace? 
 
 
1. Ponemos a precalentar el horno a 180º arriba y abajo sin aire.
2. Pelamos y cortamos las patatas en rodajas finas. Las lavamos bien y las colocamos en la fuente de horno lo más extendidas posible.
3. Sazonamos las patatas con la mezcla de especias y las regamos con dos cucharadas de aceite. Lo metemos al horno hasta que las patatas estén blandas (hay que irlas pinchando de vez en cuando para ver cuándo están listas, suelen tomar entre media hora y una hora, depende del horno).
4. Mientras las patatas están en el horno, cortamos finita la cebolla morada y en trozos pequeños las setas. 
5. Ponemos una cucharada de aceite en la sartén y freímos la cebolla morada hasta que esté blanda, a fuego medio-alto (en mi vitrocerámica, un número 7 de 12, para que os hagáis una idea). Cuando esté casi blanda, echamos las setas y subimos el fuego a vivo (yo lo pongo a 9 de 12). Removemos y dejamos que se vayan haciendo las setas hasta que se haya consumido el aguilla que sueltan.
6. Cuando las setas se quedan completamente secas (cuidado sobre todo al final, cuando les quede poco líquido, que si no se queman), echamos el vino blanco y bajamos el fuego a fuego suave (posición 4 de 12). Dejamos que se vaya cocinando removiendo de vez en cuando hasta que se vuelvan a quedar las setas secas.
7. Sacamos las patatas del horno y, con cuidado de que no se rompan, las pasamos a un plato y las reservamos.  
8. En la misma fuente de horno donde hemos hecho las patatas, colocamos las setas cuidando de que ocupen toda la superficie de la fuente. Encima vamos colocando las patatas de tal manera que tengamos dos capas, una de setas y otra de patata. Cubrimos todo con abundante queso rallado. 
9. Volvemos a meter la fuente en el horno durante diez minutos, hasta que el queso se haya derretido. Después ponemos a gratinar y lo dejamos otros cinco minutos. 
 
Y ya están listo nuestro parmentier para comer, ¡cuidado con la fuente de horno, que os podéis quemar los dedos!
 
Si no os gusta el queso, podéis hacer otras variantes, como echar bechamel con un poco de nuez moscada por encima o usar alguna salda como mayonesa o la tártara. En ese caso, se omiten los cinco minutos de gratinado. 


¿Sabíais que... 

 
...la palabra hongo deriva del latín "fungus", que a su vez viene de "funus" y "ago", que significan "portador de muerte"?
...las setas son el órgano reproductor del hongo?
...en España existen aproximadamente unos cinco mil tipos de setas, de las que sólo se consideran comestibles alrededor de un centenar?
...el queso era considerado un regalo de los dioses en la antigua Grecia y que se ha encontrado restos de queso en tumbas egipcias con más de cuatro mil años de antigüedad?
...el queso más caro del mundo se llama Pule, es un queso serbio que procede de la leche de una raza de burro de los Balcanes y que puede alcanzar en el mercado los los mil euros por kilo?
 
  
¡¡Que aproveche!!
 
 
 

domingo, 16 de marzo de 2014

Cazuelitas de huevo al horno con salmón y queso


La receta de hoy es rápida rápida, perfecta para sorprender a vuestros invitados sin pasaros toda la mañana en la cocina. Mirad qué pinta tienen...



¿Qué necesitamos?   

  • una rebana de pan de molde. 
  • un huevo.
  • una loncha de salmón ahumado.
  • un puñado de queso rallado (yo puse una mezcla de cuatro quesos y dados de queso tronchón).
  • mezcla de especias al gusto (yo he puesto un pellizco de pimienta, media cucharadita de eneldo y un pellizco de sal). 
  • Una pizca de mantequilla (para engrasar el molde).

(todos los ingredientes son por persona)


¿Qué vamos a usar?
   

  • Rodillo (si no tenéis, vale una botella o tarro que podamos usar como rodillo).
  • cuchillo.
  • horno.
  • cazuelitas que se puedan meter en el horno.


¿Y cómo se hace?


1. Ponemos a precalentar el horno a 180º arriba y abajo sin aire.

2. Aplastamos las rebanadas de pan bimbo con el rodillo hasta que estén completamente planas.

3. Untamos las cazuelitas con una pizca de mantequilla para que no se pegue el pan. Ponemos el pan ajustado a la forma de la cazuela y lo metemos al horno dos o tres minutos, hasta que las puntas estén un poco duras.

4. Mientras el pan está en el horno, cortamos el salmón ahumado en trozos medianos.

5. Con cuidado de no romper la yema, echamos un huevo en cada cazuelita. Volvemos a meterlos al horno por unos diez minutos. La clara tiene que estar ya casi toda blanca cuando los saquemos (veréis que empieza a ponerse blanca por los bordes y va avanzando hacia el centro).

6. Echamos por encima el salmón y la mezcla de quesos teniendo cuidado de no echarlos encima de la yema. Añadimos la mezcla de especias por encima, esta vez dejando que parte de ellas caiga sobre la yema.

7. Dejamos en el horno otros cinco minutos. Gratinamos durante un minuto más.

Y ya están listas para comer, ¡cuidado con las cazuelitas no os vayáis a quemar los dedos!

Si vuestras cazuelas son pequeñas y el huevo queda todo dentro del pan, podéis incluso sacar el pan de la cazuela y servirlo en plato como cazuelas de pan rellenas.


¿Sabíais que...

...el record mundial de yemas en un solo huevo son 8, conseguido en 1971 en Estados Unidos?

...la mejor forma de almacenar los huevos es con la punta hacia abajo?

...el huevo en el interior de la gallina es redondo, al salir debe adaptarse al oviducto y se ovala?

...el huevo es el alimento con mayor densidad de nutrientes de entre los que habitualmente consumimos?

...cuando en el envase del salmón ahumado nos encontraremos con la palabra “Troll” impresa es  indicativo de calidad, ya que se aplica a los salmones que han sido pescados a caña?

¡¡Que aproveche!!


 

sábado, 1 de marzo de 2014

Deliciosos rollitos de calabacín rellenos de jamón y queso para empezar a saborear

Hoy os traigo un entrante delicioso, para el que sólo vamos a necesitar saber cortar y freir. Fácil, ¿verdad? 

La foto del resultado, para irnos animando...





¿Qué necesitamos para empezar?

  • Un calabacín.
  • Unas lonchas de jamón serrano cortado fino.
  • Una pelota de queso mozzarella.
  • Unas gotas de aceite.
  • Crema de vinagre de Módena para decorar.

¿Qué vamos a usar?

  • Un cuchillo.
  • Un pelador.
  • Una plancha o sartén grande.

¿Y cómo lo hacemos?

1. Lavamos bien el calabacín y lo cortamos por la mitad a lo largo.

2. Empezando por la parte interior, usamos el pelador para cortar tiras finas de calabacín. Normalmente el calabacín es un poco más ancho que la mayoría de los peladores, así que se os irán quedando los bordes. No pasa nada, se van cortando de vez en cuando para que no molesten y se reservan aparte. Luego hacemos algo con ellos, no vamos a tirar nada, tranquilos.

3. Una vez tenemos todas las tiras bien cortadas, ponemos cuatro gotas de aceite en la plancha o en la sartén grande y tostamos las tiras poco a poco. Deben quedar como a la plancha, en el punto que os gusten, pero conservando la elasticidad, no las hagáis tan crujientes que se partan al cogerlas con las manos. Vamos dejándolas aparte para que se enfríen.

4. Mientras las tiras se enfrían, cortamos el queso mozzarella en tiras gruesas y las envolvemos cada una en media loncha de jamón serrano.

5. Una vez frías las tiras de calabacín a la plancha (o al menos templadas para que no se derrita el queso), ponemos el rollito de jamón y queso en el extremo de cada tira y vamos enrollándolas. Tened cuidado de que los rollitos de jamón y queso no salgan en exceso fuera de la tira de calabacín.

6. Ponemos los rollitos ya montados en una fuente o plato, cuidando de que la parte que cierra quede debajo para que no se abran. Decoramos con crema de vinagre de Módena por encima y servimos. Podemos decorar los bordes del plato con los trozos de calabacín que nos sobraron al principio bien picaditos y pasados por la sartén hasta que estén crujientes.

Esta receta se puede hacer también con berenjenas. También se puede usar otros tipos de queso, siempre que sean quesos suaves que no distorsionen el sabor del calabacín.


¿Sabíais que...

...además del fruto, también se pueden comer las flores del calabacín?

...dos calabacines de tamaño medio aportan una octava parte del ácido fólico que precisan al día las embarazadas para prevenir importantes malformaciones en el feto?

...a la hora de guardar el calabacín en la nevera hay que separarlo de melocotones y melón para evitar la aparición de sabores amargos?

...la tradición de colgar los jamones en los bares proviene de la época de la persecución de los judíos, ya que tener un jamón colgado del techo del establecimiento manifestaba que allí se comía cerdo y que, por tanto, no se era judío y eso solía liberar a sus propietarios de incómodas pesquisas policiales?

...los jamones de Hispania ya se exportaban a Roma en época imperial, según aparece en un edicto del emperador Diocleciano?

...el queso mozzarella contribuye a prevenir la caries, según varios estudios?

...la mozzarella es el queso más consumido en Estados Unidos?


¡¡Que aproveche!!


domingo, 21 de octubre de 2012

Miles de empanadillas rellenas de cosas variadillas




Hoy os traigo una receta súper fácil, muy nutritiva y sin grasa: empanadillas al horno





Mil gracias a Eva por la foto, tomada en nuestro curso de cocina del pasado viernes.


1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos para tres personas son:

- 1 paquete de obleas para empanadillas (también se puede hacer con masa de empanadillas argentinas, pero entonces las empanadillas quedan mucho más grandes y bastan dos por cada comensal).

Para un relleno de tomate, pesto y mozarella:

- 1 tomate pequeño.

- 1 mozarella.

- 1 bote de salsa pesto (si os animáis a hacer vosotros el pesto, podéis usar la receta que nos dejó Montse para hacerlo hace un par de años).

Para un relleno de queso de cabra y salmón marinado:

- queso de cabra.

- salmón marinado (se puede sustituir por salmón ahumado).


¿Y cómo se hace?

Las obleas de empanadillas se ponen secas en unos minutos, por lo que no deben sacarse del paquete todas al mismo tiempo, sino irlas sacando conforme las vayamos rellenando.

Colocamos un papel de horno en la bandeja del horno, que habremos sacado del mismo para preparar las empanadillas sobre ella y luego meterlas directamente cuando el horno esté caliente. El horno lo precalentamos a 180º arriba y abajo sin aire cinco minutos antes de que vayamos a meter las empanadillas.

Para las empanadillas de tomate, pesto y mozarella, primero picamos muy finito el tomate y la mozarella. Después ponemos una cucharadita de café de salsa pesto en la mitad de la oblea. Sobre la salsa, ponemos un poco de tomate y otro poco de mozarella. Cerramos las empanadillas y sellamos los bordes con un tenedor.

Para las de de queso de cabra, procedemos a poner un poco de queso de cabra y un trozo de loncha de salmón marinado o ahumado encima del queso. Cerramos las empanadillas y las sellamos con el tenedor.

Cuando ya tenemos todas empanadillas colocadas en la bandeja del horno, las pintamos con yema de huevo con la ayuda de una brocha para comida. Así estarán doraditas cuando las saquemos del horno.

Se mete las empanadillas en el horno y se dejan hornear entre diez y quince minutos, vigilando que estén doraditas pero no se quemen.

Se sacan y ¡a comer bien calentitas!


2. Historia.

El origen de este bocado es difícil de precisar. Hacia el siglo XII se empleaba a modo de plato un pan duro, sin fermento, sobre el que se echaba la comida y según se iba empapando se substituía por otro y ese se tiraba a los perros o a los pobres.
 

3. Variedades.

En Finlandia, por la calle y en los mercados al aire libre, se puede comer un plato tradicional: la empanadilla de Karelia, rellena de arroz o patatas.

En la India son conocidas la samosa y el aloo pie, ambas fritas y rellenas de carne finamente picada y muy especiada.

En Marruecos (quizás por influencia de la empanadilla) se tiene la popular pastela.

En Argentina, sobre todo en la región del norte, se suelen elaborar a base de dulce de batata casero y bañadas en glasé.

 
4. Curiosidades.

El día 3 de octubre se celebra el Día de la Empanadilla en España.


5. Conservación.

Se pueden comer en los siguientes tres o cuatro días, siempre que se conserven en el frigorífico. Es mejor calentarlas en el horno, porque en el microondas la pasta se pone gomosa.

domingo, 14 de octubre de 2012

Una cena de tostas, fáciles y ricas a toda costa




Hoy os traigo una especial de tostas, cortesía de mi querida amiga Marta. Nos las puso en la última cena que hicimos en su casa y nos chupábamos los dedos...

Tostas de Philadelphia y cebolla con reduccion de Pedro Ximenez

Ingredientes:

-         Cebolla.
-         Azúcar.
-         Sal.
-         Tarrina de philadelpia o queso para untar de sabor natural.
-         Tosta.
-         1 vaso de Pedro Ximénez (u otro jerez para cocinar).

 ¿Y cómo se hace?

Picamos una cebolla mediana o grande dependiendo del número de tostas que queramos hacer, y la ponemos a dorar en una sartén con aceite. Añadimos algo de sal y la vamos dejando hacerse poco a poco.
Cuando esté transparente le añadimos unas cucharadas de azúcar y dejamos que lentamente se haga. Se entiende que está caramelizada cuando ha adquirido colorcito marrón pero sin estar quemada. El azúcar dependerá de lo dulce que queramos la tosta, ya que el Pedro Ximénez es dulce también.
  
En otra cazuela haremos la reduccion de Pedro Ximénez, mientras se hace la cebolla. Simplemente ponemos en un cazo el vaso de jerez y una cucharada pequeña de azúcar y dejaremos que se evapore el alcohol, sabremos que se evapora porque cada vez quedara menos jerez en el cazo y va cogiendo consistencia de caramelo. Hay que tener cuidado de no dejarlo mucho al fuego sin remover porque se puede quedar caramelizado entero. Si eso nos pasa y ha quedado caramelizado y se ha formado un caramelo duro, se puede añadir unas gotas de agua, volverlo a poner al fuego y removiendo dejarlo más liquido.
 
Para montar las tostas, vale con poner en cada una el philadelphia untado, un poco de la cebolla caramelizada y verter un poquito de la reducción de Pedro Ximénez.

Es mejor dejar que enfrie un poco antes de servirlo. 



Tostas de ensalada de atún

Ingredientes:

  • Pan tostado. 
  •  Latas de atún natural (se puede usar también en escabeche). 
  •  Maíz. 
  •  Manzanas (la variedad depende de cómo queramos de ácidas las tostas).
  • Mahonesa.

¿Y cómo se hace?

Es muy fácil hacer estas tostas. Mezclamos en un cuenco el atún escurrido, el maíz, la manzana cortada en trocitos pequeños y la mahonesa (es mejor hacerla casera para que quede más suave). Servir sobre las tostas bien frio.

Si se va a preparar antes de hacer las tostas, se puede poner papel film sobre la masa hecha apretándolo sobre ella de manera que no entre aire y meterlo en la nevera. Se conserva sin problemas y la manzana no se oxida, pero no es recomendable guardarlo mas de un dia porque la manzana se oxidaría.


viernes, 18 de noviembre de 2011

Pollo con tomates secos, está tan rico que casi muero...



Esta semana toca salado, después de los ricos crepes de hace dos semanas. Os traigo así un pollo muy fácil de hacer pero muy sabroso: pollo al horno con tomates secos.



 

1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos para dos personas como plato único son:

- dos cuartos traseros de pollo separados (Nota: si no sabéis exactamente cómo pedir la carne o el pescado cuando vais a comprar, un buen truco es decirle al carnicero/pescadero cómo lo vais a hacer y pedirle que os lo prepare).

- una cebolla.

- tres dientes de ajo.

- ocho tomates secos.

- un tomate.

- un vaso de vino blanco.

- una cucharadita de perejil seco.

- tres cucharadas de aceite de oliva.

- un pellizco de sal.

- un pellizco de pimienta.


¿Y cómo se hace?

Ponemos a precalentar el horno a 200º arriba y abajo sin aire.

Lavamos el pollo para quitarle restos de sangre y otras impurezas. Lo secamos bien.

Ponemos el aceite en un cuenco y pintamos el pollo ayudándonos con una brocha (Nota: se puede hacer también con los dedos o con un papel untado en aceite, lo importante es que quede mojado para que lo que le pongamos luego encima se quede pegado, pero sin que gotee aceite). Lo salpimentamos (Nota: es decir, le echamos sal y pimienta por todos lados, pero con cuidado de no pasarnos, simplemente que coja un poco de sabor).

Ponemos el pollo en una fuente de horno y lo dejamos hornear bajando la temperatura a 180º durante aproximadamente diez o quince minutos. Le vamos dando la vuelta cada cinco minutos aproximadamente.

Mientras el pollo se va haciendo, pelamos y picamos muy finito (que casi no se vea) un diente de ajo y lo mezclamos con el aceite sobrante y con el perejil. Si vemos que falta aceite, añadimos más cucharadita a cucharadita.

Pasados los diez o quince minutos, sacamos el pollo del horno sin apagarlo (Nota: pero cerrando la puerta, que si no pierde temperatura) y lo pintamos con la brocha por todos lados con la mezcla de aceite, ajo y perejil. Volvemos a meter el pollo en el horno durante otros diez o quince minutos. Le vamos dando la vuelta cada cinco minutos.

Mientras el pollo vuelve al horno, picamos muy finita la cebolla, otro diente de ajo y todos los tomates. Sofreímos el ajo hasta que esté doradito. Añadimos la cebolla hasta que esté blanda y casi transparente y añadimos los tomates. Dejamos sofreír unos cinco minutos con un tercio del vaso de vino blanco.

Cuando ya vemos que el pollo está casi hecho (Nota: es conveniente abrirlo un poco con un cuchillo para ver que la carne está bien hecha por dentro. Siempre, siempre se abre por la parte que luego irá justo encima del plato, para que el corte no se note cuando lo pongáis en la mesa para servirlo), echamos el sofrito por encima y el resto del vino y lo metemos de nuevo al horno durante otros diez o quince minutos. Removemos la salsa y la vamos echando por encima del pollo con una cuchara cada cinco minutos.

Cuando está ya acabado, se saca con cuidado del horno y se sirve bien caliente. Acompañado de un buen vino blanco o rosado está delicioso.


2. Historia.

El pollo se comenzó a domesticar en el valle del Indo, río de Asía meridional, hace aproximadamente cuatro mil quinientos años, desde donde pasó a Persia (actual Irán) a través de los intercambios comerciales.

Durante la Edad Media su consumo disminuyó, ya que preferían las pulardas, capones y gallinas, para volver a reaparecer hacia el siglo XVI (Nota: ver explicación sobre estos tipos de pollo más abajo en la sección "Variedades").


3. Curiosidades.

Existe una parodia de la conocida película “Parque Jurásico” que se llama “Pollo Jurásico”.

El pollo es la segunda fuente cárnica más consumida del mundo después de la carne de porcino.


4. Propiedades.

La carne de pollo es una de las que mayores beneficios aporta a nuestro organismo, ya que es rica en proteínas, vitaminas y minerales.

Contiene aminoácidos esenciales de fácil digestión y se caracteriza por un bajo aporte de grasas. Es por ello que se considera una carne magra.

Otro de sus grandes aportes son las vitaminas, entre las que predominan las del tipo B: la niacina o B3 transforma el alimento en vitamina, mientras la B6 o piridoxina favorece la formación de glóbulos rojos y el buen funcionamiento del cerebro. La vitamina B1 colabora en el correcto trabajo del sistema nervioso, del corazón y del cerebro y la B2 cuida de nuestro aspecto externo, principalmente, del pelo, las uñas y la piel. Además, esta carne contiene ácido fólico, imprescindible para evitar problemas durante el embarazo o enfermedades cardiovasculares.

El pollo es también fuente de minerales. El fósforo que nos aporta nos ayuda a mantener sanos los tejidos cerebrales y, al mismo tiempo, cuidar huesos y dientes. También obtenemos hierro, imprescindible para el sistema inmunológico. Por último, también contiene potasio.


5. Variedades.

Pollo es el nombre genérico que se le da al macho y a la hembra de la especie, sacrificada con una edad máxima de 5 semanas y con un peso que oscila entre 1 y 3 kilos. En función de su cría podemos distinguir entre:


Se cría de forma intensiva en granjas industriales. Engorda rápidamente con piensos hasta que alcanza 1 kilo. Su carne es blanquecina, más pálida que la del pollo de corral y su sabor menos intenso.


Se alimenta con grano, en espacios abiertos y sin recibir medicamentos. Su tiempo de engorde es superior al industrial, pero su carne, de color amarillento, es más firme, con menos grasa y de sabor más pronunciado.

Podemos realizar otra clasificación en función de la edad y el sexo del animal a la hora de ser sacrificado:

a) Pollo Picantón: es un pollito de menos de ½ kilo. Su carne resulta muy tierna. Es muy adecuado para preparse al grill o a la parrilla.

b) Pollo Tomatero o Coquelet: es un pollito de mayor tamaño que el picantón y muy apreciado en restauración. Pesa entre 500 y 900 gramos. Se puede cocinar de la misma forma que el picantón.

3. Capón:

Se trata de un macho castrado y sobrealimentado, de unos 3 kilos. Presenta mayor cantidad de grasa, por lo que su carne es también más sabrosa. Muy apropiado para fiestas navideñas.

4. Pularda:

Es una hembra castrada y sobrealimentada, de unos 8 meses de edad y unos dos kilos de peso. Su carne es tierna y firme, de color blanco y muy apreciada por su sabor.

5. Gallina:

Es la hembra adulta del pollo. Se suele utilizar para hacer caldos y guisos, ya que su carne es muy grasa y aromática.

6. Conservación.

Este plato aguanta par de días en el frigorífico.

Nunca he probado a congelarlo, aunque creo que sí se podría.


viernes, 4 de noviembre de 2011

Crepes dulces o saladas, para el desayuno o la merienda cocinadas



Esta semana mi intención era poneros la receta de los buñuelos, dulce típico español del Día de Todos los Santos, pero no conseguí que me salieran bien, así que tendré que seguir practicando para poderos dar la mejor receta posible. Mientras tanto, espero que sepáis perdonarme con esta receta, que igual puede hacerse dulce que salada: crepes.




1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos para hacer entre cuatro y ocho crepes (depende de lo gorditas que las hagáis) son:

- 100 g. de harina.

- 2 huevos.

- medio litro de leche.

- 25 g. de mantequilla.

- un pellizco de sal.

- mantequilla para dorar los crepes.

- el relleno escogido para las crepes (tenéis algunas sugerencias más abajo).


¿Y cómo se hace?

Se ponen en un vaso de batidora la harina, los huevos, la leche, la mantequilla y la sal. Batimos hasta que tengamos una masa líquida sin grumos. A veces queda como espuma encima, pero no deben quedar trozos de mantequilla.

Se unta la sartén en la que vamos a hacer los crepes con una pizca de mantequilla para evitar que se pegue la masa. Se pone a fuego suave o, si tenéis prisa, a fuego medio. (Nota: no ponerlo nunca a fuego fuerte, porque se quemará por fuera y la masa se quedará cruda por dentro).

Se echa la masa poco a poco del centro a los lados hasta cubrir la sartén con una capa de masa del grosor elegido (Nota: si echáis mucha masa en los lados, se quedarán los crepes con un reborde exterior que os dificultará el poder darles la vuelta). Dependiendo de cuánta masa echéis, os quedarán unos crepes más finos o más gordos, depende de lo que os apetezca ese día. Para unos crepes normales, no muy gordos, hechos en una sartén mediana, debéis echar dos cucharones de sopa, aproximadamente (Nota: el tamaño y grosor de vuestros crepes dependerá no sólo de cuánta masa echéis, sino también del diámetro de vuestra sartén. Tened siempre en cuenta que cuando más grande sea la sartén, más grandes serán los crepes y, por lo tanto, más complicado será poder darles la vuelta).

Se van levantando los bordes de los crepes de vez en cuando para ir viendo si se van dorando o no. Una vez vemos que están realmente doraditos por la parte que está en la sartén, se les da la vuelta con una espátula, teniendo cuidado de que no se doblen (Nota: si sois muy habilosos, podéis darles también la vuelta lanzándolos al aire y volteando la sartén, pero el método de la espátula es ciertamente más seguro y va a evitar que acabéis con la cocina llena de masa para crepes).

Se dejan dorar también por el otro lado y se sacan de la sartén.

Y ya sólo queda que pongáis el acompañamiento. Lo bueno de esta receta es que combina igual con dulce que con salado.

Si os decidís por un acompañamiento dulce, mis sugerencias serían:

- con azúcar morena y zumo de limón.

- con sirope del sabor que más os guste.

- con mermelada de vuestro sabor favorito.

- con nata y chocolate.

- con chocolate y nueces.

- con dulce de leche.

- con yogur y frambuesas/fresas.

- con nutella y plátano en rodajas.

Si os apetece más algo salado, optaría por:

- jamón serrano.

- queso del tipo que más os guste.

- tiras de pollo con mostaza antigua y salsa alioli.

- cebollita caramelizada y queso de rulo de cabra.

- revuelto de gulas y gambas.

- salsa cremosa de champiñones/seta y bacon.

- ricotta, piñones tostados y miel (Nota: ésta es un poco más cara, porque los piñones andan a un precio en España…).

- salmón ahumado, eneldo y queso de untar.


2. Historia.

El origen de este plato se sitúa en la época del Imperio Romano. La palabra crepe viene del latin “cripus” que significa crespo u ondulado.

Posteriormente reaparecen en Francia en el siglo XIV, donde eran comida de pescadores y campesinos, que las usaban para acompañar sus platos habituales.


3. Curiosidades.

Durante el martes de Carnaval y la fiesta de la Candelaria, toda Francia se divierte comiendo crepes.

En Inglaterra se celebra el Día de los Panqueques (otro nombre con el que se conoce a los crepes) el último martes antes de empezar la cuaresma.

El chef Paul Dedroog, originario de la ciudad de Sint-Katelijne-Waver en Bélgica batió el récord formando una torre solamente con crepes que alcanzó los 77 cm. de altura con un total de 203 crepes. En ella se utilizaron un total de 24 kilogramos de masa y los crepes fueron unidos uno con otro con algunos aderezos como miel y mermelada.


4. Conservación.

Este plato aguanta un día en el frigorífico, pero está mucho mejor recién hecho y calentito. Lo que sí aguanta varios días en el frigorífico es la masa, por si hacéis de más.

No se puede congelar.


viernes, 28 de octubre de 2011

Rica rica la berenjena, mucho más si la hacemos rellena




Esta semana de nuevo nos toca una receta salada y sabrosa, fácil de hacer y con ingredientes que casi siempre tiene uno en su cocina: berenjenas rellenas de setas y bacon.



1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos por persona son:

- una berenjena mediana.

- 150 g. de setas.

- 75 g. de bacon en tiras.

- medio diente de ajo.

- media cebolla.

- 50 g. de queso feta/queso de cabra.

- tres cucharadas soperas de aceite de oliva.

- un pellizco de sal.

- un pellizco de pimienta.

- hierbas provenzales al gusto.

- un chorrito de vino blanco.

- queso rallado para gratinar al gusto.


¿Y cómo se hace?


Primero cortamos la berenjena en dos partes a lo largo. Echamos un poco de sal en la carne de la berenjena y las ponemos boca abajo en un colador durante 20 minutos (Nota: esto reduce el amargor de la berenjena y hace que esté más sabrosa cuando se asa). Pasado ese tiempo, las lavamos bien con abundante agua fría.

Precalentamos el horno arriba y abajo sin aire a 200º.

Colocamos las berenjenas con la carne para arriba en una bandeja de horno y las salpimentamos (es decir, echamos un pellizco de sal y pimienta por encima de cada mitad). Echamos dos tercios del aceite por encima de las berenjenas salpimentadas y lo metemos al horno a 180º arriba y abajo sin aire durante aproximadamente una hora, teniendo cuidado de darles la vuelta varias veces durante ese tiempo (Nota: ya sabéis lo que siempre os digo, aprovecho para recordároslo esta vez: cada horno es un mundo, así que los tiempos y temperaturas siempre son orientativos. Las primeras veces que hagáis una receta siempre debéis estar muy pendientes para que no se os queme y para no sacar las cosas antes de que estén hechas). Las berenjenas estarán hechas cuando al pincharlas con un tenedor estén completamente blandas.

Mientras las berenjenas se asan, vamos a ir haciendo el relleno. Pelamos los dientes de ajo y los picamos muy finos. Picamos igualmente la cebolla y las setas.

En una sartén echamos la última cucharada de aceite y sofreímos ligeramente el ajo a fuego medio, hasta que esté doradito. Echamos la cebolla y la cocinamos hasta que esté blanda y dorada. Incorporamos las setas y, una vez están hechas, añadimos el vino blanco y dejamos que el líquido se reduzca a la mitad. Echamos el bacon y removemos durante cinco minutos a fuego vivo. Si las berenjenas aún no están asadas del todo, retiramos del fuego y reservamos para luego.

Cuando las berenjenas están listas, las sacamos del horno y las dejamos enfriar durante cinco minutos. Las vaciamos con ayuda de una cuchara teniendo mucho cuidado de no romper la piel, que será lo que luego rellenemos con el sofrito que hemos preparado.

Cortamos en trozos la carne de la berenjena y la incorporamos a la sartén en la que teníamos la mezcla de setas y bacon. Añadimos pimienta y hierbas provenzales al gusto y freímos a fuego medio durante cinco minutos, removiendo de vez en cuando (Nota: de esta manera, la carne de las berenjenas se impregna de los sabores de las setas y el bacon y se consigue un sabor uniforme).

Una vez acabado el sofrito, se rellena con él las pieles de las berenjenas y se colocan en la bandeja de horno (Nota: dado que estamos añadiendo muchos ingredientes, nos va a sobrar parte del relleno, que se puede guardar para acompañar una pasta o una carne o pescado).

Se coge el queso feta o queso de cabra, se parte en dados pequeños y se esconden estos dados en el interior del relleno de la berenjena hundiéndolos con el dedo o con una cuchara (Nota: este tipo de quesos no se derriten mucho, por lo que, una vez hechas las berenjenas, se encuentran los trozos de queso entre el relleno mientras se comen, sorprendiendo a los comensales y dando un toque un poco más fuerte al plato).

Se espolvorea queso rallado por encima de las berenjenas así preparadas a gusto de cada uno (Nota: yo echo muchísimo queso y utilizo una mezcla de cuatro quesos para gratinar).

Se meten en el horno a 180º arriba y abajo sin aire y se dejan unos diez minutos. Después se cambia a grill y se dejan cinco minutos más.

Y ya están listas para servir y, sobre todo ¡¡para disfrutar!!


2. Historia.

La mayoría de los botánicos cree que las antiguas civilizaciones del sureste de Asia fueron las primeras en cultivar y mejorar gradualmente las berenjenas para su consumo. Los datos más antiguos que se conocen la establecen en el estado de Assam (al noreste de la India), Myanmar y en China.

Los chinos ya la cultivaban en el siglo V a.C. En Europa no se conoció hasta la Edad Media, después de que los árabes la introdujeron en la Península Ibérica. Posteriormente, se extendió a otros países.


3. Curiosidades.

Cuando florece, la berenjena se convierte en un arbusto ornamental, cubierto de magníficas flores de un azul violáceo.

Tanto médicos como botánicos la consideraron culpable de fiebres y crisis epilépticas de sus pacientes, hasta el extremo de que era conocida como Solanum insanum, es decir, insana, inapropiada para el consumo y causante de locura.

Hasta el siglo XIX no aparece en los libros de cocina y sólo se mantenía como recurso de las cocinas meridionales italiana, griega o andaluza.

El nombre en inglés de esta verdura es "eggplant" (planta de huevo). Se le puso este nombre porque los frutos de las primeras plantas que llegaron al norte de Europa y de América parecían pequeños huevos blancos.

En China, como parte de su "dote matrimonial", se solía pedir a las mujeres que cocinaran al menos 12 recetas de berenjena antes de su boda.

En Turquía, se dice que el "imam bayeldi", un delicioso plato de berenjena rellena cocinada a fuego lento en aceite de oliva, hizo que un líder religioso se desmayara en éxtasis.

Las berenjenas silvestres son muy amargas, casi incomibles, pero mucho más resistentes a las plagas y enfermedades que afectan más comúnmente a las variedades domesticadas.

De la producción mundial de berenjena, Asia cultiva el 78% y Turquía el 19%, la producción más alta de la Unión Europea. Los mayores productores mundiales de berenjena son China e India.

La berenjena y el tabaco pertenecen a la misma familia de plantas.

Es una planta que requiere de 10 a 12 horas de luz.

El agua es un 92% de su composición.

Las berenjenas contienen unas sustancias como las aminas (serotonina y tiramina) que a algunas personas sensibles les puede provocar reacciones alérgicas y dolores de cabeza.

En la Edad Media era considerada afrodisíaca, especialmente condimentada con jengibre. Actualmente, sin embargo, en la isla de Bali, los hombres no se le acercan, creyendo que causa un efecto contrario.

Cuentan las historias orientales que la mujer que supiera preparar las berenjenas de mil maneras distintas sería la digna esposa de un sultán. Si sólo tuviera cincuenta recetas se casaría con un emir y si tan sólo las cocinara de diez formas conseguiría un marido pobre y sin prestigio (Nota: yo no creo que sea capaz ni de llegar a las diez, así que voy a tener que cocinar mucho para mejorar mi suerte…).

Las mujeres de la aristocracia China empleaban antiguamente la cáscara de berenjena en la confección de un tinte que usaban para pintarse los dientes con objeto de resaltar su belleza.

Es útil en cosmética, ya que con ella es posible preparar una eficaz mascarilla nutritiva y un buen dentífrico.

Los judíos la consumen durante la fiesta de "Purim" o fiesta del destino.

En la antigua India se usaba la berenjena en la medicina herborista, más concretamente para el tratamiento de la diabetes.

En Tailandia las berenjenas son de un metro de longitud del tipo llamado "serphentum" por su aspecto de serpiente y la planta necesita enrollarse sobre oportunos soportes.


4. Propiedades.

La berenjena contiene vitaminas (E, A, C, B1, B2, ácido fólico), minerales (hierro, calcio, fósforo, magnesio y potasio).

Ciertos flavonoides (pigmentos de la piel) de la berenjena tienen propiedades antioxidantes, por lo que se recomienda en la prevención de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y del cáncer.

El fruto contiene asimismo estatinas que se emplean para el tratamiento de las dislipemias (problemas con las grasas) como la hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia y otras. Ayuda a reducir el colesterol y a prevenir la arteriosclerosis.

La berenjena es rica en potasio. El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, además también está implicado en el equilibrio del agua dentro y fuera de la célula. Cien gramos de berenjena cubren el 12 % de las necesidades diarias de este mineral.

A los componentes responsables de su sabor amargo se le atribuyen propiedades colagogas, es decir, que estimulan el buen funcionamiento del hígado y facilita el vaciamiento de la vesícula biliar, de manera que favorece la digestión de las grasas. Por ello, la berenjena es muy apropiada para aquellas personas que padecen trastornos digestivos.

La pasta del fruto machacado se utiliza como bálsamo aplicado a la piel quemada por el sol.

Además, calma los dolores reumáticos. Para ello, se deja este fruto machacado en agua en reposo un día completo y después se toma esta agua como agua de uso.

Son convenientes en las personas estreñidas, al contener celulosa, excita el peristaltismo intestinal.

Mejora la circulación sanguínea, sirve de desengrasante y no permite que los ácidos grasos saturados se depositen en las arterias.

También reduce los niveles de glicemia, lo cual es beneficioso para los diabéticos.

Es muy buena para el insomnio y actúa contra la embriaguez, para lo que se aconseja tomarlo en caldo o infusiones.



5. Variedades.

La berenjena pertenece a la familia de las Solanáceas, que incluye alrededor de 75 géneros y unas 2.300 especies de plantas productoras de alcaloides tóxicos, entre las que se incluye la belladona, la mandrágora o el beleño.

Del genero Solanum se conocen tres subespecies: esculentum, donde se incluyen la mayoría de las especies cultivadas; insanum de numero reducido de especies cultivadas y ovigerum de interés ornamental.

Normalmente su clasificación se hace atendiendo a la forma de las mismas, entre estas cabe incluir:

- esféricas: fruto redondeado, de color morado oscuro, brillante y uniforme con una pulpa verde con vacíos. El peso medio por unidad va de 230-260 gramos. Por ejemplo, la de Almagro.

- globosas: forma esférica, de piel brillante y morada oscura y pulpa verde. El peso medio va de 250-290 gramos. Por ejemplo, la violeta de Nueva York.

- alargadas: alargadas, de piel brillante y morada oscura y pulpa verde. Peso medio de 160-180 gramos. Por ejemplo, la larga negra, larga morada, violeta de Barbentane o la croisette.

- jaspeadas: fruto ovalado o redondo, de piel blanca jaspeada de morado a verde y pulpa prácticamente blanca. Con un peso medio de 200 gramos. Por ejemplo, la jaspeada de Gandía, la mission bell, la belleza negra, la blacknite, la bonica o la florida market.

En España, existe una variedad autóctona de berenjena con denominación de origen, la "Berenjena de Almagro", que se cultiva en la Comarca de Calatrava, en Ciudad Real.



6. Conservación.

Este plato aguanta un par de días en el frigorífico.

No se puede congelar, aunque sí se puede congelar el relleno si nos sobra y vemos que no lo vamos a usar en los dos días siguientes.


NOTA FINAL: Si sois vegetarianos, podéis sustituir el bacon por trocitos de tomate cherry.