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sábado, 31 de mayo de 2014

Ricas salchichitas de pollo con salsa sabrosa de vino blanco

Si queréis una receta rica rica, que se haga en un momento y que os deje relamiéndoos por un buen rato, tenéis que probar estas riquísimas salchichas al vino blanco. Mirad qué delicia:


 
¿Qué necesitamos?   

  • 5 salchichas de pollo.
  • un vaso de vino blanco (cuanto mejor sea el vino, más sabrosa será la salsa).
  • medio vaso de agua.
  • dos cucharadas de queso fuerte y seco (puede ser un buen manchego, un parmesano, un grana padano...).
  • dos pellizcos de nuez moscada.
  • un pellizco de sal. 

(estos ingredientes son por persona para que sea plato único o plato acompañado de una ensaladita ligera)

Este plato hay que acompañarlo necesariamente de un buen pan, porque esa salsa no vais a querer dejarla en el plato, ya os lo digo yo...


¿Qué vamos a usar?

  • rallador de queso
  • cazuela.
¿Y cómo se hace? 
1. Primero pinchamos con un tenedor las salchichas para evitar que se revienten cuando empiecen a cocinarse.
2. Ponemos en la cacerola todos los ingredientes menos las salchichas y dejamos a fuego medio (en mi vitrocerámica, lo dejé en la posición 6 de 12) durante cinco minutos, removiendo de vez en cuando.
3. Introducimos las salchichas en la cacerola y dejamos cocerse todo a fuego un poco más suave (posición 4 de 12) durante unos veinte minutos, removiendo de vez en cuando para que las salchichas se hagan bien por todos los lados.
4.Cuando las salchichas estén ya cocinadas y la salsa haya espesado un poco, es momento de sacar nuestras salchichas directas al plato.  
 
¡Y ya están listas para comer!
Yo os aconsejo que acompañéis este plato de una ensalada de tomate o de espinacas, que le darán un toque fresco. Si no sois de ensaladas, siempre podéis optar por acompañamientos un poco más pesados, como patatas o puré de patata.  


¿Sabíais que... 

 
...hay salchichas que no contienen carne, como la alemana Erbswurst (de guisantes) o la portuguesa Farinheira (de harina)?
...la salchicha más larga del mundo midió 203 metros y pesó 120 kilos y fue hecha en Paraguay en el marco de la Expo 2011?
...se puede hacer vino blanco con uvas negras, sólo hay que utilizar el interior de la uva desechando la piel y las pepitas de la uva oscura?
...en Vietnam fabrican vino blanco de serpiente?
 
  
¡¡Que aproveche!!




domingo, 16 de marzo de 2014

Cazuelitas de huevo al horno con salmón y queso


La receta de hoy es rápida rápida, perfecta para sorprender a vuestros invitados sin pasaros toda la mañana en la cocina. Mirad qué pinta tienen...



¿Qué necesitamos?   

  • una rebana de pan de molde. 
  • un huevo.
  • una loncha de salmón ahumado.
  • un puñado de queso rallado (yo puse una mezcla de cuatro quesos y dados de queso tronchón).
  • mezcla de especias al gusto (yo he puesto un pellizco de pimienta, media cucharadita de eneldo y un pellizco de sal). 
  • Una pizca de mantequilla (para engrasar el molde).

(todos los ingredientes son por persona)


¿Qué vamos a usar?
   

  • Rodillo (si no tenéis, vale una botella o tarro que podamos usar como rodillo).
  • cuchillo.
  • horno.
  • cazuelitas que se puedan meter en el horno.


¿Y cómo se hace?


1. Ponemos a precalentar el horno a 180º arriba y abajo sin aire.

2. Aplastamos las rebanadas de pan bimbo con el rodillo hasta que estén completamente planas.

3. Untamos las cazuelitas con una pizca de mantequilla para que no se pegue el pan. Ponemos el pan ajustado a la forma de la cazuela y lo metemos al horno dos o tres minutos, hasta que las puntas estén un poco duras.

4. Mientras el pan está en el horno, cortamos el salmón ahumado en trozos medianos.

5. Con cuidado de no romper la yema, echamos un huevo en cada cazuelita. Volvemos a meterlos al horno por unos diez minutos. La clara tiene que estar ya casi toda blanca cuando los saquemos (veréis que empieza a ponerse blanca por los bordes y va avanzando hacia el centro).

6. Echamos por encima el salmón y la mezcla de quesos teniendo cuidado de no echarlos encima de la yema. Añadimos la mezcla de especias por encima, esta vez dejando que parte de ellas caiga sobre la yema.

7. Dejamos en el horno otros cinco minutos. Gratinamos durante un minuto más.

Y ya están listas para comer, ¡cuidado con las cazuelitas no os vayáis a quemar los dedos!

Si vuestras cazuelas son pequeñas y el huevo queda todo dentro del pan, podéis incluso sacar el pan de la cazuela y servirlo en plato como cazuelas de pan rellenas.


¿Sabíais que...

...el record mundial de yemas en un solo huevo son 8, conseguido en 1971 en Estados Unidos?

...la mejor forma de almacenar los huevos es con la punta hacia abajo?

...el huevo en el interior de la gallina es redondo, al salir debe adaptarse al oviducto y se ovala?

...el huevo es el alimento con mayor densidad de nutrientes de entre los que habitualmente consumimos?

...cuando en el envase del salmón ahumado nos encontraremos con la palabra “Troll” impresa es  indicativo de calidad, ya que se aplica a los salmones que han sido pescados a caña?

¡¡Que aproveche!!


 

sábado, 1 de marzo de 2014

Deliciosos rollitos de calabacín rellenos de jamón y queso para empezar a saborear

Hoy os traigo un entrante delicioso, para el que sólo vamos a necesitar saber cortar y freir. Fácil, ¿verdad? 

La foto del resultado, para irnos animando...





¿Qué necesitamos para empezar?

  • Un calabacín.
  • Unas lonchas de jamón serrano cortado fino.
  • Una pelota de queso mozzarella.
  • Unas gotas de aceite.
  • Crema de vinagre de Módena para decorar.

¿Qué vamos a usar?

  • Un cuchillo.
  • Un pelador.
  • Una plancha o sartén grande.

¿Y cómo lo hacemos?

1. Lavamos bien el calabacín y lo cortamos por la mitad a lo largo.

2. Empezando por la parte interior, usamos el pelador para cortar tiras finas de calabacín. Normalmente el calabacín es un poco más ancho que la mayoría de los peladores, así que se os irán quedando los bordes. No pasa nada, se van cortando de vez en cuando para que no molesten y se reservan aparte. Luego hacemos algo con ellos, no vamos a tirar nada, tranquilos.

3. Una vez tenemos todas las tiras bien cortadas, ponemos cuatro gotas de aceite en la plancha o en la sartén grande y tostamos las tiras poco a poco. Deben quedar como a la plancha, en el punto que os gusten, pero conservando la elasticidad, no las hagáis tan crujientes que se partan al cogerlas con las manos. Vamos dejándolas aparte para que se enfríen.

4. Mientras las tiras se enfrían, cortamos el queso mozzarella en tiras gruesas y las envolvemos cada una en media loncha de jamón serrano.

5. Una vez frías las tiras de calabacín a la plancha (o al menos templadas para que no se derrita el queso), ponemos el rollito de jamón y queso en el extremo de cada tira y vamos enrollándolas. Tened cuidado de que los rollitos de jamón y queso no salgan en exceso fuera de la tira de calabacín.

6. Ponemos los rollitos ya montados en una fuente o plato, cuidando de que la parte que cierra quede debajo para que no se abran. Decoramos con crema de vinagre de Módena por encima y servimos. Podemos decorar los bordes del plato con los trozos de calabacín que nos sobraron al principio bien picaditos y pasados por la sartén hasta que estén crujientes.

Esta receta se puede hacer también con berenjenas. También se puede usar otros tipos de queso, siempre que sean quesos suaves que no distorsionen el sabor del calabacín.


¿Sabíais que...

...además del fruto, también se pueden comer las flores del calabacín?

...dos calabacines de tamaño medio aportan una octava parte del ácido fólico que precisan al día las embarazadas para prevenir importantes malformaciones en el feto?

...a la hora de guardar el calabacín en la nevera hay que separarlo de melocotones y melón para evitar la aparición de sabores amargos?

...la tradición de colgar los jamones en los bares proviene de la época de la persecución de los judíos, ya que tener un jamón colgado del techo del establecimiento manifestaba que allí se comía cerdo y que, por tanto, no se era judío y eso solía liberar a sus propietarios de incómodas pesquisas policiales?

...los jamones de Hispania ya se exportaban a Roma en época imperial, según aparece en un edicto del emperador Diocleciano?

...el queso mozzarella contribuye a prevenir la caries, según varios estudios?

...la mozzarella es el queso más consumido en Estados Unidos?


¡¡Que aproveche!!


lunes, 31 de diciembre de 2012

Un rico queso fresco acompañado para acabar bien el año



A pesar de mi larga ausencia por estar enfrascada en otros proyectos, no quería despedir el año sin poneros al menos una recetilla, así que vamos a hacer un queso fresco ideal para ensaladas o aperitivos.





1. Receta.


Para un queso pequeño de unos 10 cm de diámetro necesitamos los siguientes ingredientes:

- un litro de leche fresca pasteurizada (de la que está en la sección de refrigerados en el súper, no vale un tetra-brick normal).

- cuarenta y cinco mililitros de zumo de limón colado.

- medio yogur natural.

- dos cucharadas de nata.

- un pellizco de sal.


Vamos a necesitar también un colador grande, una gasa o trapo fino y un bol para recoger el suero.


¿Y cómo se hace?

Ponemos el litro de leche a calentar a fuego muy bajo (Nota: mi vitrocerámica tiene 12 posiciones y la suelo poner en la 3). Tenéis que estar atentos, porque se empieza a formar nata por encima y hay que irla retirando con una cuchara.

Cuando se empiecen a formar pequeñas burbujas alrededor de la olla, retiramos la leche del fuego y la dejamos reposar unos veinte minutos.

Pasados los veinte minutos, añadimos el zumo de limón, el yogur y la nata, revolvemos bien y volvemos a dejarlo reposar otros diez minutos.

Volvemos a poner la olla en el fuego y calentamos a fuego medio (Nota: en mi vitrocerámica, la pongo a 5 o 6) hasta que veamos que la leche se corta y se distingue claramente una parte sólida blanca como en trozos o hebras y otra parte de líquido algo amarillo. Añadimos la sal y removemos.

Preparamos un colador al que hemos colocado una gasa grande y vertemos la mezcla haciendo un hatillo y escurriendo bien (Nota importante: mucho cuidado porque el suero sale ardiendo y nos podemos quemar las manos, hacedlo siempre con guantes resistentes o ayudándoos de unas espátulas).

Lo metemos con el paño aún envolviéndolo en el recipiente cuya forma queremos darle a nuestro queso fresco y lo dejamos drenando durante treinta minutos como mínimo en la nevera.

En la foto os lo he puesto sobre tostadas de pan integral de sésamo acompañado de miel de romero, pero se puede tomar solo, como entrante o postre acompañándolo también con frutos secos, dulce de membrillo o mermelada. También podéis usarlo para hacer una ensalada o en el horno en tartas de queso.

Si queréis elaborar un tipo de queso un poco más original, podéis añadir al mismo tiempo que la sal otras especias o hierbas, como pimienta, hierbas provenzales o tomillo, que darán un nuevo sabor a vuestro queso.


2. Historia.

La palabra queso deriva del latín caseus, que significa caseina, cuyo significado originario puede ser carere suerum, que carece de suero raíz. De ahí derivan el español “queso”, el portugués “queijo”, el inglés “cheese”, el holandés “kaas” o el alemán “käse”. Sin embargo en la época romana se hizo famoso el término formaticum entre los legionarios, de caseus formatus, que significa queso moldeado. De ahí derivó al francés "fromage", el italiano "formaggio" o el catalán "formatge".

Los orígenes de la elaboración del queso están en discusión y no se pueden datar con exactitud, aunque se estima que se encuentran entre el año 8000 a. C. (cuando se domestica la oveja) y el 3000 a. C.

Existe una leyenda que dice que fue descubierto por un mercader árabe que, mientras realizaba un largo viaje por el desierto, puso leche en un recipiente fabricado a partir del estómago de un cordero. Cuando fue a consumirla vio que estaba coagulada y fermentada (debido al cuajo del estómago del cordero y a la alta temperatura del desierto).

Hay autores que señalan que el queso ya se conocía en la prehistoria, pero no se ha podido comprobar. Las pruebas arqueológicas más antiguas de la manufactura del queso se han encontrado en murales de tumbas del Antiguo Egipto, datadas sobre el 2300 a. C.
En los tiempos de la Antigua Roma era un alimento que se consumía a diario, y su proceso de fabricación no distaba demasiado a como se hace actualmente fuera del ámbito industrial. En el Re Rustica de Columela (cerca del 65 d. C.) se detalla la fabricación de quesos con procesos que comprenden la coagulación con fermentos, presurización del cuajo, salado y curado. La Naturalis Historia de Plinio el Viejo (77 d. C.) dedica un capítulo (XI, 97) a describir la diversidad de quesos consumidos por los romanos del Imperio.

Con el declive de Roma y el colapso en el comercio de grandes distancias, la diversidad del queso en Europa aumentó sensiblemente, con distintas regiones desarrollando sus propias tradiciones distintivas.


3. Método de obtención del queso fresco.

El queso fresco se obtiene por distintos procesos a partir de leche generalmente de vaca pasteurizada, pero también de oveja y cabra.

Uno de estos procesos es el de coagulación ácida. Se basa en añadir a la leche un ácido (cuajo, zumo de limón o bien bacterias de tipo estreptococos). Esto provocará que la lactosa, que es el azúcar que contiene la leche, pase a ser ácido láctico que hace que las proteínas lácteas coagulen transformándose en compuestos más simples que son también mucho más digeribles por el organismo. Este sería el método tradicional.

A nivel industrial también se produce queso fresco por ultrafiltración. La leche se pasaría por una serie de membranas en las cuales quedarían retenidas la grasa y las proteínas. Posteriormente, se añade al envase y se le adiciona el cuajo, con lo que por este método el queso fresco ya se forma en el propio recipiente.


4. Curiosidades.

Para los antiguos griegos el queso era un regalo de los dioses. La mitología de la Antigua Grecia atribuía a Aristeo el descubrimiento del queso.

En La Odisea de Homero (siglo VIII a. C.) se describe a un Cíclope haciendo y almacenando quesos de oveja y cabra.

Francia e Italia son los países con una mayor gama de tipos de queso distintivos actualmente, con unos 400 tipos aproximadamente cada uno.

Se conserva un documento del año 959 escrito en el monasterio de Santo Domingo de Silos, en la provincia castellana de Burgos, consistente en una relación de los quesos dispensados por el monasterio de Rozuela (La noticia de kesos), y que supone la primera manifestación conocida de la lengua romance castellana derivada del latín.

El queso es protagonista de multitud de fábulas como la fábula del queso y el cuervo (al que la zorra engañó para que abriera el pico con el que lo sujetaba alabándole la dulzura de su canto). También hay numerosos refranes y expresiones hechas (uvas con queso saben a beso; dársela a alguien con queso; el pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos; con buen queso y mejor vino, más corto se hace el camino; al que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso; el queso y el barbecho en Mayo se han hecho).

En Venezuela se emplea figurativamente la palabra queso para referirse al deseo sexual, si bien este término es algo peyorativo (Nota: gracias a mi amiga Andre por la confirmarme este asunto).

En Argentina y Chile se utiliza la palabra queso en forma despectiva para señalar a quien tiene un desempeño pobre en un deporte, generalmente fútbol.

Según la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas, la cantidad de queso producida en el mundo en el año 2004 era superior a la producción anual de granos de café, hojas de té, granos de cacao y tabaco juntos.

En el consumo por persona, Grecia se encuentra en el primer puesto del ranking mundial, con 37,4 kg de media consumidos por habitante. En Estados Unidos se ha triplicado el consumo en los últimos treinta años.

Los seguidores más estrictos de las leyes dietéticas del judaísmo e islamismo sólo pueden consumir quesos cuyo cuajo provenga de un animal matado de acuerdo a lo especificado en el halal musulmán, o también puede sustituirse por un cuajo de origen vegetal (en el cashrut judío). Muchos judíos menos estrictos consideran que el proceso al que se somete el cuajo cambia su naturaleza hasta tal punto que no puede violar las leyes del cashrut. De todos modos, al estar considerado como un alimento primario, nunca puede ser consumido por un judío combinado con carne.

En la antigua Grecia no se comía sólo sino mezclado con harina, miel, aceite, pasas y almendras y se encuentra en recetas antiguas de platos y postres muy preciados. Los romanos lo incluían en su dieta condimentándolo con tomillo, pimienta, piñones y otros frutos secos.

La primera fábrica para la producción industrial del queso se abrió en Suiza en 1815, pero fue en los Estados Unidos donde la producción a gran escala empezó a tener realmente éxito. Se considera responsable de ello frecuentemente a Jesse Williams, propietario de una granja lechera de Rome, Nueva York, y que en 1851 empezó a fabricar queso en una cadena de montaje con la leche de las granjas cercanas.

En los Estados Unidos, una ley de 1944 obliga a todos los quesos de leche fresca (incluidos los importados desde 1951) a tener un curado mínimo de dos meses. Otros países no europeos también han optado por restringir legalmente el consumo de estos quesos, como Australia, uno de los más estrictos en ello.

Los franceses al queso roquefort lo llaman “el queso milagro”.

El provolone es uno de los pocos quesos que se pueden comer frescos o viejos.

El queso Brie es el único tipo queso que tiene un equivalente con una raza de perros.

En Alemania, hay un queso llamado Weisslacker (queso de cerveza). Su maduración se realiza con cerveza y su sabor es un poco picante y salado. Su precio está alrededor de 20 euros el kilo. Por otra parte, en Inglaterra se fabrica la cerveza The Blue Brew. Para su elaboración se utiliza el queso Stilton, conocido por la intensidad de su sabor. El resultado es una cerveza con una textura más cremosa y con el sabor característico del Stilton.

El queso más caro del mundo es el Pule y está elaborado con leche de de un tipo de burra procedente de los Balcanes. Este queso se elabora exclusivamente en la reserva natural de Zasavica, al norte de Belgrado, donde viven 100 ejemplares de estos animales. Un kilogramo de este queso ahumado tiene un precio de 1.000 euros. Cuando se lanzó al mercado, en marzo de 2010, el pedido mínimo para comprarlo eran 500 gramos.

El queso más grande del mundo (de dos metros de diámetro y unos cuarenta centímetros de altura) es español; concretamente, de la localidad coruñesa de Arzúa. Para cortar sus mil kilogramos de peso se necesitó una sierra de más de dos metros. Para su elaboración hicieron falta 8.000 litros de leche entera, 175 kilogramos de sal y un kilogramo y medio de cuajo. Tardaron en hacerlo cuatro meses y, además de tener que construir un molde especial, tuvieron que utilizar una grúa con una pala para darle la vuelta y poder completar su curación.


5. Propiedades.

El queso fresco tiene aproximadamente un setenta por ciento de agua.

Es una fuente de proteínas de alto valor biológico, calcio de fácil asimilación, minerales como el magnesio o el fósforo y vitaminas del grupo A, B y D. 100 gramos de queso manchego contienen 21 gramos de proteínas y entre 600 y 900 miligramos de calcio.

La cantidad de grasa varía en función del tipo de leche y de si se le añade nata, yogur y/o azúcar. El queso fresco tiene muy bajo contenido en grasa en comparación con otros quesos. Además suele ser muy bien aceptado por los niños debido a su sabor suave y poco ácido. Es ideal para dietas y postres, puesto que sólo aporta 100 calorías por cada 100 gramos.

Estudios en el campo de la odontología afirman que el queso puede ayudar de forma significativa en la prevención de caries y otras enfermedades de los dientes. Se trata de uno de los alimentos con contenido más alto en calcio y fósforo, así como de caseína y otras proteínas, qué son los principales componentes del esmalte de los dientes, por lo que la ingesta de queso puede ayudar a su remineralización. Aparte de esto, algunos ácidos grasos tienen propiedades antimicrobianas, controlando así el nivel de placa. Muchos tipos de queso estimulan también el flujo salival, lo que ayuda a limpiar la cavidad bucal de restos de alimentos, amortiguando también el medio ácido. Después de las comidas el pH de la saliva desciende, pero el calcio y el fósforo del queso ayudan a prevenirlo.

Por último, los efectos del queso sobre el sueño son positivos.


6. Variedades.

No hay que identificar queso fresco con queso de Burgos.

En Europa existen numerosas variedades de queso fresco:

- Feta: un queso griego de elaboración tradicional compuesto por leche de oveja, cabra y vaca, que destaca por su sabor contundente y salado frente a otros frescos. Se utiliza fundamentalmente en ensaladas, pero también para elaborar platos más complejos.

- Quark: es un queso fresco de origen alemán, algo ácido, que se puede tomar untado en un pedazo de pan.

- Mozzarela: es un queso también muy popular. Procedente de Italia, es un ingrediente esencial para elaborar las sabrosas pizzas, aunque también es exquisito en ensaladas de tomate y orégano.

- Ricotta: de sabor muy suave y que se elabora con leche de vaca u oveja. Se utiliza mucho en los postres.

- Requesón: también se emplea principalmente en postres. Se hace con leche de cabra o vaca, y tiene un sabor muy lácteo.

- Villalón: es otra variedad de fresco procedente de Villalón de Campos (Valladolid). Realizado con mezcla de leche de oveja y vaca o sólo vaca, su sabor es ligeramente salado.

- Cotagge: es parecido al queso de vaca fresco. Muy extendido en América, está elaborado con leches desnatadas, lo que le hace un alimento muy ligero.

- Mascarpone: procedente de Italia, este queso es dulce al principio, pero con notas ácidas al final. Su uso primordial es en postres.


7. Conservación.

El queso fresco debe de estar siempre refrigerado y en la parte más fría de la nevera. Al ser casero, se debe de consumir en unos pocos días. Aunque con lo rico que está, no creo que os dure tanto...



Aprovecho para desearos a todos un 2013 lleno de cosas hermosas que disfrutar. ¡¡Volveremos el nuevo año nuevas recetas que estoy segura que os harán disfrutar!!




domingo, 21 de octubre de 2012

Miles de empanadillas rellenas de cosas variadillas




Hoy os traigo una receta súper fácil, muy nutritiva y sin grasa: empanadillas al horno





Mil gracias a Eva por la foto, tomada en nuestro curso de cocina del pasado viernes.


1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos para tres personas son:

- 1 paquete de obleas para empanadillas (también se puede hacer con masa de empanadillas argentinas, pero entonces las empanadillas quedan mucho más grandes y bastan dos por cada comensal).

Para un relleno de tomate, pesto y mozarella:

- 1 tomate pequeño.

- 1 mozarella.

- 1 bote de salsa pesto (si os animáis a hacer vosotros el pesto, podéis usar la receta que nos dejó Montse para hacerlo hace un par de años).

Para un relleno de queso de cabra y salmón marinado:

- queso de cabra.

- salmón marinado (se puede sustituir por salmón ahumado).


¿Y cómo se hace?

Las obleas de empanadillas se ponen secas en unos minutos, por lo que no deben sacarse del paquete todas al mismo tiempo, sino irlas sacando conforme las vayamos rellenando.

Colocamos un papel de horno en la bandeja del horno, que habremos sacado del mismo para preparar las empanadillas sobre ella y luego meterlas directamente cuando el horno esté caliente. El horno lo precalentamos a 180º arriba y abajo sin aire cinco minutos antes de que vayamos a meter las empanadillas.

Para las empanadillas de tomate, pesto y mozarella, primero picamos muy finito el tomate y la mozarella. Después ponemos una cucharadita de café de salsa pesto en la mitad de la oblea. Sobre la salsa, ponemos un poco de tomate y otro poco de mozarella. Cerramos las empanadillas y sellamos los bordes con un tenedor.

Para las de de queso de cabra, procedemos a poner un poco de queso de cabra y un trozo de loncha de salmón marinado o ahumado encima del queso. Cerramos las empanadillas y las sellamos con el tenedor.

Cuando ya tenemos todas empanadillas colocadas en la bandeja del horno, las pintamos con yema de huevo con la ayuda de una brocha para comida. Así estarán doraditas cuando las saquemos del horno.

Se mete las empanadillas en el horno y se dejan hornear entre diez y quince minutos, vigilando que estén doraditas pero no se quemen.

Se sacan y ¡a comer bien calentitas!


2. Historia.

El origen de este bocado es difícil de precisar. Hacia el siglo XII se empleaba a modo de plato un pan duro, sin fermento, sobre el que se echaba la comida y según se iba empapando se substituía por otro y ese se tiraba a los perros o a los pobres.
 

3. Variedades.

En Finlandia, por la calle y en los mercados al aire libre, se puede comer un plato tradicional: la empanadilla de Karelia, rellena de arroz o patatas.

En la India son conocidas la samosa y el aloo pie, ambas fritas y rellenas de carne finamente picada y muy especiada.

En Marruecos (quizás por influencia de la empanadilla) se tiene la popular pastela.

En Argentina, sobre todo en la región del norte, se suelen elaborar a base de dulce de batata casero y bañadas en glasé.

 
4. Curiosidades.

El día 3 de octubre se celebra el Día de la Empanadilla en España.


5. Conservación.

Se pueden comer en los siguientes tres o cuatro días, siempre que se conserven en el frigorífico. Es mejor calentarlas en el horno, porque en el microondas la pasta se pone gomosa.

domingo, 14 de octubre de 2012

Una cena de tostas, fáciles y ricas a toda costa




Hoy os traigo una especial de tostas, cortesía de mi querida amiga Marta. Nos las puso en la última cena que hicimos en su casa y nos chupábamos los dedos...

Tostas de Philadelphia y cebolla con reduccion de Pedro Ximenez

Ingredientes:

-         Cebolla.
-         Azúcar.
-         Sal.
-         Tarrina de philadelpia o queso para untar de sabor natural.
-         Tosta.
-         1 vaso de Pedro Ximénez (u otro jerez para cocinar).

 ¿Y cómo se hace?

Picamos una cebolla mediana o grande dependiendo del número de tostas que queramos hacer, y la ponemos a dorar en una sartén con aceite. Añadimos algo de sal y la vamos dejando hacerse poco a poco.
Cuando esté transparente le añadimos unas cucharadas de azúcar y dejamos que lentamente se haga. Se entiende que está caramelizada cuando ha adquirido colorcito marrón pero sin estar quemada. El azúcar dependerá de lo dulce que queramos la tosta, ya que el Pedro Ximénez es dulce también.
  
En otra cazuela haremos la reduccion de Pedro Ximénez, mientras se hace la cebolla. Simplemente ponemos en un cazo el vaso de jerez y una cucharada pequeña de azúcar y dejaremos que se evapore el alcohol, sabremos que se evapora porque cada vez quedara menos jerez en el cazo y va cogiendo consistencia de caramelo. Hay que tener cuidado de no dejarlo mucho al fuego sin remover porque se puede quedar caramelizado entero. Si eso nos pasa y ha quedado caramelizado y se ha formado un caramelo duro, se puede añadir unas gotas de agua, volverlo a poner al fuego y removiendo dejarlo más liquido.
 
Para montar las tostas, vale con poner en cada una el philadelphia untado, un poco de la cebolla caramelizada y verter un poquito de la reducción de Pedro Ximénez.

Es mejor dejar que enfrie un poco antes de servirlo. 



Tostas de ensalada de atún

Ingredientes:

  • Pan tostado. 
  •  Latas de atún natural (se puede usar también en escabeche). 
  •  Maíz. 
  •  Manzanas (la variedad depende de cómo queramos de ácidas las tostas).
  • Mahonesa.

¿Y cómo se hace?

Es muy fácil hacer estas tostas. Mezclamos en un cuenco el atún escurrido, el maíz, la manzana cortada en trocitos pequeños y la mahonesa (es mejor hacerla casera para que quede más suave). Servir sobre las tostas bien frio.

Si se va a preparar antes de hacer las tostas, se puede poner papel film sobre la masa hecha apretándolo sobre ella de manera que no entre aire y meterlo en la nevera. Se conserva sin problemas y la manzana no se oxida, pero no es recomendable guardarlo mas de un dia porque la manzana se oxidaría.


viernes, 28 de octubre de 2011

Rica rica la berenjena, mucho más si la hacemos rellena




Esta semana de nuevo nos toca una receta salada y sabrosa, fácil de hacer y con ingredientes que casi siempre tiene uno en su cocina: berenjenas rellenas de setas y bacon.



1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos por persona son:

- una berenjena mediana.

- 150 g. de setas.

- 75 g. de bacon en tiras.

- medio diente de ajo.

- media cebolla.

- 50 g. de queso feta/queso de cabra.

- tres cucharadas soperas de aceite de oliva.

- un pellizco de sal.

- un pellizco de pimienta.

- hierbas provenzales al gusto.

- un chorrito de vino blanco.

- queso rallado para gratinar al gusto.


¿Y cómo se hace?


Primero cortamos la berenjena en dos partes a lo largo. Echamos un poco de sal en la carne de la berenjena y las ponemos boca abajo en un colador durante 20 minutos (Nota: esto reduce el amargor de la berenjena y hace que esté más sabrosa cuando se asa). Pasado ese tiempo, las lavamos bien con abundante agua fría.

Precalentamos el horno arriba y abajo sin aire a 200º.

Colocamos las berenjenas con la carne para arriba en una bandeja de horno y las salpimentamos (es decir, echamos un pellizco de sal y pimienta por encima de cada mitad). Echamos dos tercios del aceite por encima de las berenjenas salpimentadas y lo metemos al horno a 180º arriba y abajo sin aire durante aproximadamente una hora, teniendo cuidado de darles la vuelta varias veces durante ese tiempo (Nota: ya sabéis lo que siempre os digo, aprovecho para recordároslo esta vez: cada horno es un mundo, así que los tiempos y temperaturas siempre son orientativos. Las primeras veces que hagáis una receta siempre debéis estar muy pendientes para que no se os queme y para no sacar las cosas antes de que estén hechas). Las berenjenas estarán hechas cuando al pincharlas con un tenedor estén completamente blandas.

Mientras las berenjenas se asan, vamos a ir haciendo el relleno. Pelamos los dientes de ajo y los picamos muy finos. Picamos igualmente la cebolla y las setas.

En una sartén echamos la última cucharada de aceite y sofreímos ligeramente el ajo a fuego medio, hasta que esté doradito. Echamos la cebolla y la cocinamos hasta que esté blanda y dorada. Incorporamos las setas y, una vez están hechas, añadimos el vino blanco y dejamos que el líquido se reduzca a la mitad. Echamos el bacon y removemos durante cinco minutos a fuego vivo. Si las berenjenas aún no están asadas del todo, retiramos del fuego y reservamos para luego.

Cuando las berenjenas están listas, las sacamos del horno y las dejamos enfriar durante cinco minutos. Las vaciamos con ayuda de una cuchara teniendo mucho cuidado de no romper la piel, que será lo que luego rellenemos con el sofrito que hemos preparado.

Cortamos en trozos la carne de la berenjena y la incorporamos a la sartén en la que teníamos la mezcla de setas y bacon. Añadimos pimienta y hierbas provenzales al gusto y freímos a fuego medio durante cinco minutos, removiendo de vez en cuando (Nota: de esta manera, la carne de las berenjenas se impregna de los sabores de las setas y el bacon y se consigue un sabor uniforme).

Una vez acabado el sofrito, se rellena con él las pieles de las berenjenas y se colocan en la bandeja de horno (Nota: dado que estamos añadiendo muchos ingredientes, nos va a sobrar parte del relleno, que se puede guardar para acompañar una pasta o una carne o pescado).

Se coge el queso feta o queso de cabra, se parte en dados pequeños y se esconden estos dados en el interior del relleno de la berenjena hundiéndolos con el dedo o con una cuchara (Nota: este tipo de quesos no se derriten mucho, por lo que, una vez hechas las berenjenas, se encuentran los trozos de queso entre el relleno mientras se comen, sorprendiendo a los comensales y dando un toque un poco más fuerte al plato).

Se espolvorea queso rallado por encima de las berenjenas así preparadas a gusto de cada uno (Nota: yo echo muchísimo queso y utilizo una mezcla de cuatro quesos para gratinar).

Se meten en el horno a 180º arriba y abajo sin aire y se dejan unos diez minutos. Después se cambia a grill y se dejan cinco minutos más.

Y ya están listas para servir y, sobre todo ¡¡para disfrutar!!


2. Historia.

La mayoría de los botánicos cree que las antiguas civilizaciones del sureste de Asia fueron las primeras en cultivar y mejorar gradualmente las berenjenas para su consumo. Los datos más antiguos que se conocen la establecen en el estado de Assam (al noreste de la India), Myanmar y en China.

Los chinos ya la cultivaban en el siglo V a.C. En Europa no se conoció hasta la Edad Media, después de que los árabes la introdujeron en la Península Ibérica. Posteriormente, se extendió a otros países.


3. Curiosidades.

Cuando florece, la berenjena se convierte en un arbusto ornamental, cubierto de magníficas flores de un azul violáceo.

Tanto médicos como botánicos la consideraron culpable de fiebres y crisis epilépticas de sus pacientes, hasta el extremo de que era conocida como Solanum insanum, es decir, insana, inapropiada para el consumo y causante de locura.

Hasta el siglo XIX no aparece en los libros de cocina y sólo se mantenía como recurso de las cocinas meridionales italiana, griega o andaluza.

El nombre en inglés de esta verdura es "eggplant" (planta de huevo). Se le puso este nombre porque los frutos de las primeras plantas que llegaron al norte de Europa y de América parecían pequeños huevos blancos.

En China, como parte de su "dote matrimonial", se solía pedir a las mujeres que cocinaran al menos 12 recetas de berenjena antes de su boda.

En Turquía, se dice que el "imam bayeldi", un delicioso plato de berenjena rellena cocinada a fuego lento en aceite de oliva, hizo que un líder religioso se desmayara en éxtasis.

Las berenjenas silvestres son muy amargas, casi incomibles, pero mucho más resistentes a las plagas y enfermedades que afectan más comúnmente a las variedades domesticadas.

De la producción mundial de berenjena, Asia cultiva el 78% y Turquía el 19%, la producción más alta de la Unión Europea. Los mayores productores mundiales de berenjena son China e India.

La berenjena y el tabaco pertenecen a la misma familia de plantas.

Es una planta que requiere de 10 a 12 horas de luz.

El agua es un 92% de su composición.

Las berenjenas contienen unas sustancias como las aminas (serotonina y tiramina) que a algunas personas sensibles les puede provocar reacciones alérgicas y dolores de cabeza.

En la Edad Media era considerada afrodisíaca, especialmente condimentada con jengibre. Actualmente, sin embargo, en la isla de Bali, los hombres no se le acercan, creyendo que causa un efecto contrario.

Cuentan las historias orientales que la mujer que supiera preparar las berenjenas de mil maneras distintas sería la digna esposa de un sultán. Si sólo tuviera cincuenta recetas se casaría con un emir y si tan sólo las cocinara de diez formas conseguiría un marido pobre y sin prestigio (Nota: yo no creo que sea capaz ni de llegar a las diez, así que voy a tener que cocinar mucho para mejorar mi suerte…).

Las mujeres de la aristocracia China empleaban antiguamente la cáscara de berenjena en la confección de un tinte que usaban para pintarse los dientes con objeto de resaltar su belleza.

Es útil en cosmética, ya que con ella es posible preparar una eficaz mascarilla nutritiva y un buen dentífrico.

Los judíos la consumen durante la fiesta de "Purim" o fiesta del destino.

En la antigua India se usaba la berenjena en la medicina herborista, más concretamente para el tratamiento de la diabetes.

En Tailandia las berenjenas son de un metro de longitud del tipo llamado "serphentum" por su aspecto de serpiente y la planta necesita enrollarse sobre oportunos soportes.


4. Propiedades.

La berenjena contiene vitaminas (E, A, C, B1, B2, ácido fólico), minerales (hierro, calcio, fósforo, magnesio y potasio).

Ciertos flavonoides (pigmentos de la piel) de la berenjena tienen propiedades antioxidantes, por lo que se recomienda en la prevención de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y del cáncer.

El fruto contiene asimismo estatinas que se emplean para el tratamiento de las dislipemias (problemas con las grasas) como la hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia y otras. Ayuda a reducir el colesterol y a prevenir la arteriosclerosis.

La berenjena es rica en potasio. El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, además también está implicado en el equilibrio del agua dentro y fuera de la célula. Cien gramos de berenjena cubren el 12 % de las necesidades diarias de este mineral.

A los componentes responsables de su sabor amargo se le atribuyen propiedades colagogas, es decir, que estimulan el buen funcionamiento del hígado y facilita el vaciamiento de la vesícula biliar, de manera que favorece la digestión de las grasas. Por ello, la berenjena es muy apropiada para aquellas personas que padecen trastornos digestivos.

La pasta del fruto machacado se utiliza como bálsamo aplicado a la piel quemada por el sol.

Además, calma los dolores reumáticos. Para ello, se deja este fruto machacado en agua en reposo un día completo y después se toma esta agua como agua de uso.

Son convenientes en las personas estreñidas, al contener celulosa, excita el peristaltismo intestinal.

Mejora la circulación sanguínea, sirve de desengrasante y no permite que los ácidos grasos saturados se depositen en las arterias.

También reduce los niveles de glicemia, lo cual es beneficioso para los diabéticos.

Es muy buena para el insomnio y actúa contra la embriaguez, para lo que se aconseja tomarlo en caldo o infusiones.



5. Variedades.

La berenjena pertenece a la familia de las Solanáceas, que incluye alrededor de 75 géneros y unas 2.300 especies de plantas productoras de alcaloides tóxicos, entre las que se incluye la belladona, la mandrágora o el beleño.

Del genero Solanum se conocen tres subespecies: esculentum, donde se incluyen la mayoría de las especies cultivadas; insanum de numero reducido de especies cultivadas y ovigerum de interés ornamental.

Normalmente su clasificación se hace atendiendo a la forma de las mismas, entre estas cabe incluir:

- esféricas: fruto redondeado, de color morado oscuro, brillante y uniforme con una pulpa verde con vacíos. El peso medio por unidad va de 230-260 gramos. Por ejemplo, la de Almagro.

- globosas: forma esférica, de piel brillante y morada oscura y pulpa verde. El peso medio va de 250-290 gramos. Por ejemplo, la violeta de Nueva York.

- alargadas: alargadas, de piel brillante y morada oscura y pulpa verde. Peso medio de 160-180 gramos. Por ejemplo, la larga negra, larga morada, violeta de Barbentane o la croisette.

- jaspeadas: fruto ovalado o redondo, de piel blanca jaspeada de morado a verde y pulpa prácticamente blanca. Con un peso medio de 200 gramos. Por ejemplo, la jaspeada de Gandía, la mission bell, la belleza negra, la blacknite, la bonica o la florida market.

En España, existe una variedad autóctona de berenjena con denominación de origen, la "Berenjena de Almagro", que se cultiva en la Comarca de Calatrava, en Ciudad Real.



6. Conservación.

Este plato aguanta un par de días en el frigorífico.

No se puede congelar, aunque sí se puede congelar el relleno si nos sobra y vemos que no lo vamos a usar en los dos días siguientes.


NOTA FINAL: Si sois vegetarianos, podéis sustituir el bacon por trocitos de tomate cherry.