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sábado, 4 de octubre de 2014

Salmón en salsa de limón y naranja

Soy una enamorada del pescado en todas sus variantes, así que este otoño quiero volver al blog con una receta de pescado, igual que acabamos con otra de pescado en verano. En esta ocasión os traigo una receta muy rápida y sabrosa, sin ninguna complicación, pero con un sabor delicioso. ¿A que tiene buena pinta?






¿Qué necesitamos?   
  • 200 g. de salmón fresco (mejor que sea lomo o un trozo, no una rodaja, dado que lo vamos a cortar en dados. Además, conviene pedirle al pescadero que os quite la piel, que es muy pesada de quitar y en esta receta no la vamos a utilizar).
  • una naranja.
  • un limón.
  • una cucharada de azúcar(yo uso azúcar morena, porque no me gustan las cosas excesivamente dulces, pero cada uno debe ajustar esta cantidad para que la salsa le resulte agradable, ni muy ácida ni muy dulce).
  • una cucharadita de harina.
  • sal y pimienta al gusto.
  • una cucharadita de aceite de oliva virgen extra. 

(estos ingredientes son para una persona para un plato único)


¿Qué vamos a usar?

  • cuchillo.
  • tabla para cortar.
  • cazo.
  • sartén.
  • plancha de cocina.
  • cuchara de madera.
  • vitrocerámica.

¿Y cómo se hace? 

1. Primero lavamos muy bien el salmón, quitamos todas las posibles espinas y lo cortamos en dados del tamaño de un bocado.
2. Exprimimos la naranja y el limón.
3. En un cazo ponemos el zumo de ambas con el azúcar y lo calentamos a fuego lento removiendo hasta que el azúcar se disuelva y la salsa espese ligeramente. Retiramos del fuego y lo reservamos.
4. Salpimentamos los dados de salmón. Aquí cada uno que use la combinación de sal y pimienta que prefiera, depende de vuestros gustos.
5. En la plancha, untamos la cucharilla de aceite distribuyéndola uniformemente y hacemos los dados de salmón a fuego lento.
6. Mientras hacemos los dados de salmón, echamos la harina en una sartén a fuego lento y la tostamos ligeramente.  
7. Echamos el zumo del cazo en la sartén de la harina y dejamos que cueza durante uno o dos minutos, de manera que la salsa espese un poco más. 
8. Echamos los dados de salmón en la sartén en la que tenemos la salsa, con cuidado de que no se rompan, y les damos unas cuantas vueltas para que cojan un poco el sabor de la salsa.
9. Servimos bien caliente en el plato, acompañado de pan de pita o pan ácimo.


Cuando probéis este salmón ya no querréis comerlo de otra manera. ¡Está delicioso!

Si queréis darle otro toque, podéis añadirle azafrán o hierbabuena a la salsa. Cualquiera de los dos hará que el plato os sepa a nuevo. 

La salsa puede utilizarse también para pollo a la plancha o hecho al horno. En ese caso yo a lo mejor le quitaría la parte de la harina, para que no esté demasiado espesa.

Una variación de la salsa es utilizar lima en vez de limón. En ese caso, si no os gustan las cosas demasiado ácidas, debéis utilizar un poco más de azúcar.


¿Sabíais que... 

...el psiquiatra Joseph Hibbeln ha probado en sus estudios que aquellas sociedades que consumen más pescado rico en omega 3, como el salmón, son más pacíficas y tienen una menor tasa de depresión severa que aquellas en las que el consumo de este pescado es más escaso?
...estudios del MIT han demostrado que las docosahexaenoico (DHA) presentes en pescados grasos como el salmón favorecen las sinapsis neuronales y aumentan las capacidades cognitivas tras su consumo continuado durante tan sólo cuatro semanas?
...el diseñador americano Issac Mizrahi ha creado un vestido hecho con piel de salmón, lo que se ha denominado cuero de salmón?
...las naranjas son simbólicas en la película "El Padrino", ocurriendo una muerte importante cada vez que éstas aparecen en escena?
...los carnavales de Ivrea (Italia) se celebran con una batalla de naranjas entre nueve equipos en carros de caballos?
...para sacar todo el jugo a la naranja o el limón a la hora de exprimirlos hay que hacerlos rodar por una tabla de cocina apretando ligéramente con la mano?
...beber dos veces al día el zumo de medio limón exprimido en un vaso de agua templada ayuda a perder peso y a rejuvenecer la piel?
...dejar cinco minutos en remojo las uñas en zumo de limón recién exprimido elimina las manchas y las deja más blancas?

  
¡¡Que aproveche!!

domingo, 22 de junio de 2014

Pollo al horno marinado con miel y jengibre

Me encanta el pollo, ya os habréis dado cuenta. Tenía desde hace tiempo una raíz de jengibre y me apetecía hacer algún platillo con este ingrediente y el resultado no ha podido ser mejor. Una receta riquísima y encima baja en calorías, porque no tiene ni una pizca de grasa añadida y el pollo se cocina en el horno. No me digáis que no tiene buena pinta:


 


¿Qué necesitamos?   

  • dos filetes de pechuga de pollo (decid en la pollería que os los corten gorditos, si son muy finos no sabe igual. Incluso podéis pedir la pechuga entera y trocearla vosotros en casa, que fue lo que yo hice).
  • dos cucharadas de salsa de soja.
  • una cucharada de zumo de limón.
  • una cucharada de miel (yo usé miel de naranja, pero vale cualquiera que sea suave, como la de flores o la de azahar).
  • dos cucharadas de jengibre fresco rallado.
  • un pellizco de sal.
  • dos dientes de ajo.
  • aceite de oliva virgen extra. 

(estos ingredientes son para dos personas para que sea plato único o para tres si es un segundo plato)

La salsita está buenísima y gana con un buen pan, así que nada de usar pan de molde.


¿Qué vamos a usar?

  • cuchillo.
  • tabla para cortar.
  • rallador.
  • fuente para el horno.
  • brocha de cocina.
  • horno.
¿Y cómo se hace? 
1. En un cuenco mezclamos la salsa de soja, el ajo cortado en rodajas finitas, el zumo de limón, la miel y el jengibre. Removemos bien hasta que todos los ingredientes están mezclados y no quedan grumos.
2. Cortamos el pollo en trozos del tamaño de un bocado y lo metemos en el cuenco con la salsa. Lo dejamos media hora marinándose en la salsa, removiendo de vez en cuando para que se mezclen bien los ingredientes de la salsa y el pollo se marine por todas partes igual.
3. Cuando quedan dos o tres minutos, ponemos el horno a precalentar a 170º arriba y abajo sin aire
4.Pintamos la fuente de horno con aceite con ayuda de una brocha de cocina (o con un poco de papel de cocina si no tenéis brocha, lo importante es que se quede pintado y no haya goterones de aceite).
5.Ponemos el pollo y la marinada en la fuente y lo metemos al horno unos veinte minutos, removiendo de vez en cuando para que se haga bien por todos lados.
  
 
¡Y ya está listo nuestro pollo con jengibre y miel para comer!
Ya veréis que la carne queda tiernísima y el sabor es sorprendente. Si no os gusta encontraros los trozos de ajo al comer, podéis retirarlos antes de servir el pollo en el plato, por eso recomiendo hacerlo en rodajas y no picadito. 
Podéis acompañarlo con patatas al horno, patatas fritas, arroz con verduras... 


¿Sabíais que... 

 
...hay pinturas rupestres en la Cueva de la Araña en Bicorp (Valencia), que datan de 7.000 años antes de Cristo, que muestran a un hombre recolectando miel?
...en la mitología griega la miel era el alimento de los dioses del Olimpo, símbolo de conocimiento y sabiduría, reservada a los elegidos?
...el nombre de "luna de miel" proviene de la tradición romana, en la que la madre de la novia dejaba todas las noches junto al lecho de los recién casados una vasija con miel "para reponer energías"?
...en la antigua Grecia, si se recibía un pan de jengibre de regalo se consideraba un gesto de amor y respeto?
...el jengibre es uno de los elementos esenciales del curry indio?
...el jengibre alivia el dolor menstrual tan efectivamente como los medicamentos?
 
  
¡¡Que aproveche!!



lunes, 6 de mayo de 2013

¿Queréis hacer diferente una ensalada? Hacedla con arenque y patata



Como ya va haciendo mejor tiempo y empiezan a apetecer comidas templadas o incluso frías, os propongo una ensalada un poco diferente, para salirnos de la tradicional de tomate y lechuga: la ensalada de arenque y patata




Esta recetilla se la dedico a Andre y a David, que no sólo la han probado ya, sino que me han pedido la receta varias veces. Ahí os la dejo, chicos…


1. Receta.


(Nota: con estas cantidades salen para comer cuatro personas con algún aperitivito).

- 1 cebolla dulce.

- 2 manzanas.

- 3 pepinillos en vinagre.

- 2 patatas medianas.

- 150 g. de arenque marinado (Nota: los podéis encontrar ya en casi todos los centros comerciales o supermercados grandes en latas cuyo peso escurrido es ése o muy cercano a ése).

- 1 cucharada sopera de eneldo seco.

- sal al gusto.

- pimienta al gusto.

- 250 ml. de crema agria (Nota: aunque ya se puede comprar casi en cualquier sitio, esta crema es tan fácil de hacer que realmente merece la pena hacerla en casa, tenéis la receta al final de esta entrada por si os animáis).

- 1 yogur natural.

- 1 cucharada sopera de zumo de limón.


¿Y cómo se hace?

Pelamos y picamos finamente la cebolla, poniéndola en un bol. 

Pelamos y cortamos la manzana en cuadraditos pequeños y la añadimos al bol. Cortamos los pepinillos en rodajas finas y agregamos.

Cocemos y pelamos las patatas. Las cortamos en trozos pequeños, incorporándolas también al bol.

Desmenuzamos los arenques con las manos y los agregamos al resto.

Espolvoreamos esta mezcla con el eneldo picado, la sal y la pimienta negra.

En un recipiente aparte, mezclamos bien la crema agria, el yogur natural y el zumo de limón. Cuando esté lista la mezcla, la echamos al bol, mezclándolo todo muy bien.

Y ya está lista nuestra ensalada para comer. A mí me gusta fría pero no recién sacada del frigorífico, pero cada uno que la deguste como quiera de fría.


2. Historia.

El origen de esta receta no está muy claro. Algunos historiadores dicen que proviene de Alemania, mientras que otros lo sitúan en Dinamarca. Lo que sí está claro es que el arenque ha sido un alimento básico desde al menos el III milenio a. C.


3. Curiosidades.


En Escandinavia se preparan los arenques en escabeche con una docena de aromas distintos como mostaza, cebolla, ajo, arándanos, etc., para disfrutarlos con pan negro de centeno, pan crujiente o con patatas, como en esta ensalada.

El arenque en escabeche es común en la cocina judía Ashkenazi, siendo la receta más conocida la ensalada forshmak. También se puede encontrar en la cocina de Hokkaido en Japón.

El arenque encurtido es común en la cocina rusa, donde puede servirse de forma tan simple como cortado en trozos y condimentado con aceite de girasol y cebolla, o puede emplearse en ensaladas, que suelen prepararse con verdura y aliñarse con mayonesa.

Una delicia típica de los Países Bajos es el hollandse nieuwe (‘nuevo holandés’), consistente en arenque crudo pescado al final de la primavera y principio del verano. Se come típicamente con cebolla cruda. Sólo está disponible en primavera, cuando se obtiene la primera captura de la temporada, que se celebra con festivales como la Fiesta de Arenque de Vlaardingen y el Vlaggetjesdag de Scheveningen. El arenque nuevo se congela y conserva con enzimas para el resto del año. El primer barril de hollandse nieuwe suele subastarse con fines benéficos.

En Escocia el arenque tradicionalmente se filetea y, tras recubrirse con harina de maíz gruesa condimentada, se fríe en una sartén con mantequilla o aceite. Este plato suele servirse con patatas hervidas machacadas y con mantequilla.

En el sureste de Alaska se cortan ramas de tsuga del Pacífico y se ponen en el océano antes de que lleguen los arenques a criar. Los huevos fertilizados de arenque se pegan a estas ramas, facilitando su recolección. Tras cocerlos brevemente, se retiran de las ramas, y se comen solos o en ensalada. Este método de recolección es parte de la tradición tlingit.

La Feria del Arenque del Báltico es el evento tradicional de Helsinki más antiguo. Se celebra desde 1743 a principios de octubre cada año.

4. Propiedades.

El relevante aporte de vitamina D en el arenque, estimula la absorción de calcio y fósforo por el organismo, contribuyendo al adecuado desarrollo de huesos y dientes, a la vez que favorece el crecimiento celular y fortalece al sistema inmune ayudando a prevenir infecciones.

La concentración de vitamina B12 en el arenque es beneficiosa para las funciones del sistema nervioso, corazón y cerebro. Además, esta vitamina interviene en la formación de glóbulos rojos y la síntesis de ADN, ARN y proteínas.

Por su contenido en selenio, el arenque refuerza la protección contra enfermedades cardiovasculares a la vez que estimula el sistema inmunológico. El carácter antioxidante del selenio retarda el proceso de envejecimiento celular, a la vez que le confieren propiedades preventivas contra el cáncer.

Por la presencia de yodo entre sus nutrientes, el arenque favorece el funcionamiento de los tejidos nerviosos y musculares, así como el sistema circulatorio. Además, el yodo, colabora en el metabolismo de otros nutrientes, y juega un papel esencial en el adecuado desarrollo de la glándula tiroidea.

El contenido de ácidos grasos convierten al arenque en una fuente de energía que ayudará a regular la temperatura corporal, a envolver y proteger órganos vitales como el corazón y los riñones, y a transportar las vitaminas liposolubles (A, D, E, K) facilitando así su absorción.

Por tratarse de un alimento con un importante aporte de vitamina B6, el arenque favorece la formación de glóbulos rojos, células sanguíneas y hormonas, interviene en la síntesis de carbohidratos, proteínas y grasas, y colabora en el mantenimiento de los sistemas nervioso e inmune en perfecto estado, participando indirectamente en la producción de anticuerpos. Esta vitamina reduce además los niveles de estrógeno, aliviando así los síntomas previos a la menstruación además de estabilizar los niveles de azúcar en sangre durante el embarazo. También evita la formación de piedras o cálculos de oxalato de calcio en el riñón.

Por su relevante aporte de proteínas, el arenque es idóneo para el adecuado crecimiento y desarrollo del organismo, favoreciendo las funciones estructural, inmunológica, enzimática (acelerando las reacciones químicas), homeostática (colaborando al mantenimiento del pH) y protectora-defensiva.

Por su aporte de vitamina B3 -o niacina- el arenque interviene en el proceso de transformación de energía a partir de hidratos de carbono, proteínas y grasas, y contribuye a relajar los vasos sanguíneos dotándoles de elasticidad, a estabilizar los niveles de glucosa y ácidos grasos en la sangre, y a reducir el colesterol secretado por el hígado. Junto con otras vitaminas del complejo B, la niacina ayuda a mantener sanas piel y mucosas digestivas, además de colaborar en el buen estado del sistema nervioso.

Debido al aporte de fósforo, el arenque contribuye a la mejora de determinadas funciones de nuestro organismo como la formación y desarrollo de huesos y dientes, la secreción de leche materna, la división y metabolismo celular o la formación de tejidos musculares. La presencia de fósforo (en forma de fosfolípidos) en las membranas celulares del cerebro es fundamental, favoreciendo la comunicación entre sus células, mejorando de esta manera el rendimiento intelectual y la memoria.

La presencia de vitamina E confiere al arenque propiedades antioxidantes que ayudan a mantener la integridad de la membrana celular, protegiendo las células y aumentando la respuesta defensiva de éstas ante la presencia de sustancias tóxicas derivadas del metabolismo del organismo o del ingreso de compuestos por vías respiratorias o bucales. Las propiedades antioxidantes de la vitamina E protegen, además de al sistema inmune, al sistema nervioso con el mantenimiento de la membrana neuronal y al sistema cardiovascular evitando la destrucción de glóbulos rojos y la formación de trombos. Asimismo, esta vitamina protege al organismo frente a la destrucción de ácidos grasos, vitamina A, vitamina C y selenio y frente al envejecimiento causado por la degeneración de tejidos que trae consecuencias como la falta de memoria, siendo importante en la formación y renovación de fibras elásticas y colágenas del tejido conjuntivo.

El arenque constituye una fuente natural de vitamina B2 -o riboflavina-, lo que favorece la actividad oxigenadora intercelular, mejorando el estado de las células del sistema nervioso y colaborando en la regeneración de tejidos como piel, cabello, uñas y mucosas. También contribuye de forma especial en la integridad de la córnea, contribuyendo de esta manera a mejorar la salud visual. Esta vitamina interviene además en la transformación de los alimentos en energía, y complementa a la vitamina E en su actividad antioxidante, y a las vitaminas B3 y B6 en la producción de glóbulos rojos, ayudando a mantener el sistema inmune en buen estado.


5. Conservación.

Esta ensalada aguanta tres o cuatro días en el frigorífico. Pasado ese tiempo, aunque está buena, la patata se queda dura y ya no es tan agradable de comer. De todas formas, una vez que la probéis, no creo que dure tanto tiempo en vuestra nevera…


 
NOTA: RECETA DE LA CREMA AGRIA.


(Nota: Para hacer esta crema, debéis poner tanto yogur como cantidad de crema necesitéis. Las cantidades que se indican del resto de ingredientes son para cada 125 g. de yogur). 

Los ingredientes que vais a necesitar son:

- Yogur natural sin azúcar.

- 1 cucharadita de mostaza.

- 1 cucharada sopera de eneldo.

- 1 cucharada sopera de cebollino picado (Nota: si no tenéis, no pasa nada, la salsa sale rica también sin cebollino).

- 1 cucharadita de vodka.

- sal y pimienta al gusto.

La preparación es bien simple: poned todos los ingredientes en un bol y mezcladlos bien (Nota: yo suelo hacerlo con unas varillas de batir huevos, así queda muy suave).

domingo, 14 de octubre de 2012

Una cena de tostas, fáciles y ricas a toda costa




Hoy os traigo una especial de tostas, cortesía de mi querida amiga Marta. Nos las puso en la última cena que hicimos en su casa y nos chupábamos los dedos...

Tostas de Philadelphia y cebolla con reduccion de Pedro Ximenez

Ingredientes:

-         Cebolla.
-         Azúcar.
-         Sal.
-         Tarrina de philadelpia o queso para untar de sabor natural.
-         Tosta.
-         1 vaso de Pedro Ximénez (u otro jerez para cocinar).

 ¿Y cómo se hace?

Picamos una cebolla mediana o grande dependiendo del número de tostas que queramos hacer, y la ponemos a dorar en una sartén con aceite. Añadimos algo de sal y la vamos dejando hacerse poco a poco.
Cuando esté transparente le añadimos unas cucharadas de azúcar y dejamos que lentamente se haga. Se entiende que está caramelizada cuando ha adquirido colorcito marrón pero sin estar quemada. El azúcar dependerá de lo dulce que queramos la tosta, ya que el Pedro Ximénez es dulce también.
  
En otra cazuela haremos la reduccion de Pedro Ximénez, mientras se hace la cebolla. Simplemente ponemos en un cazo el vaso de jerez y una cucharada pequeña de azúcar y dejaremos que se evapore el alcohol, sabremos que se evapora porque cada vez quedara menos jerez en el cazo y va cogiendo consistencia de caramelo. Hay que tener cuidado de no dejarlo mucho al fuego sin remover porque se puede quedar caramelizado entero. Si eso nos pasa y ha quedado caramelizado y se ha formado un caramelo duro, se puede añadir unas gotas de agua, volverlo a poner al fuego y removiendo dejarlo más liquido.
 
Para montar las tostas, vale con poner en cada una el philadelphia untado, un poco de la cebolla caramelizada y verter un poquito de la reducción de Pedro Ximénez.

Es mejor dejar que enfrie un poco antes de servirlo. 



Tostas de ensalada de atún

Ingredientes:

  • Pan tostado. 
  •  Latas de atún natural (se puede usar también en escabeche). 
  •  Maíz. 
  •  Manzanas (la variedad depende de cómo queramos de ácidas las tostas).
  • Mahonesa.

¿Y cómo se hace?

Es muy fácil hacer estas tostas. Mezclamos en un cuenco el atún escurrido, el maíz, la manzana cortada en trocitos pequeños y la mahonesa (es mejor hacerla casera para que quede más suave). Servir sobre las tostas bien frio.

Si se va a preparar antes de hacer las tostas, se puede poner papel film sobre la masa hecha apretándolo sobre ella de manera que no entre aire y meterlo en la nevera. Se conserva sin problemas y la manzana no se oxida, pero no es recomendable guardarlo mas de un dia porque la manzana se oxidaría.


viernes, 5 de noviembre de 2010

¿Cuántas albóndigas puedes comerte? ¡¡Seguro que muchas!!




Hoy vamos a hacer un plato fácil, fácil y rico, rico: albóndigas.

Para el acompañamiento, dos salsas posibles: con tomate y albahaca y con nata y champiñones.


1. Receta.

Notas previas:

1. La masa para las albóndigas debe prepararse un día antes de hacerlas, tenedlo en cuenta. Precisamente por eso, yo las hago en fin de semana y aprovecho para hacer ese mismo fin de semana las tradicionales croquetas, dado que son otro plato cuya masa hay que preparar el día antes.

2. Teniendo en cuenta que ambas recetas son un poco pesadas de preparar y que se congelan estupendamente, yo aprovecho y hago una buena cantidad para tener para varias veces.


Para que os salgan unas 40-50 albóndigas, los ingredientes serían:

- 1 kg. de carne picada (Truco de Cris: para que la carne picada esté más tierna, podéis pedir en la carnicería que os la pasen dos veces por la máquina. Yo suelo pedir además que le quiten la grasa antes de pasarla por la máquina. A veces te cobran un poco más por eso, pero merece la pena).

- 2 huevos.

- 2 dientes de ajo.

- Harina.

- Aceite de oliva abundante.


Para la salsa de tomate y albahaca, los ingredientes serían, obviamente, tomate y albahaca al gusto. Yo le añado también cebolla muy picadita.

Para la salsa de nata y champiñones, por cada 20 albóndigas, los ingredientes serían:

- 1 brick pequeño de nata. Yo suelo usarla desnatada, para que engorde menos.

- 200 g. de champiñones.

- 1 cebolla de tamaño medio.

- aceite de oliva.


¿Y cómo se hace?


Primero vamos a hacer las albóndigas.

Se pica muy finito el ajo y se mezcla con la carne picada. Luego se echan los huevos crudos y se mezcla todo muy bien con ayuda de las manos o de un tenedor.

Se mete en la nevera y se deja reposar hasta el día siguiente (Cris: Es cierto que se pueden hacer las albóndigas nada más mezclar la masa, pero eso tiene dos problemas fundamentales. El primero es que el huevo no se ha mezclado bien con la carne y se puede hacer cuando estéis friendo las albóndigas. El segundo es que la masa de carne no tiene tiempo de coger el sabor del ajo y la textura suave que le da el huevo,m así que luego no saben igual).

Al día siguiente sacamos la masa de carne del frigorífico y vamos haciendo bolitas más o menos pequeñas (Truco de Cris: para que me queden todas las bolitas más o menos del mismo tamaño, yo utilizo una de esas cucharas redondas que se usan normalmente para hacer té cuando lo tienes en hojas, una como ésta. Así quedan todas las albóndigas más o menos iguales y con la misma cantidad de carne).

Una vez que tenemos hechas las bolitas, las rebozamos en harina.

En una sartén u olla grande, ponemos bastante aceite a fuego medio y freímos las albóndigas, moviéndolas frecuente para evitar que se quemen por alguno de los lados.

Si las vais a congelar, hay dos momentos para hacerlo. Uno de ellos es éste: cuando las albóndigas están doraditas y hechas al menos por fuera, aunque no lleven mucho tiempo en el fuego. Se sacan, se dejan enfriar y se congelan en paquetes de las que vayáis a comer cada vez. Otro momento para congelarlas es una vez que ya se han acabado de hacer y se les ha añadido la salsa elegida. OJO: esto sólo se puede hacer con la salsa de tomate. La salsa de nata no se puede congelar. Igual que en el caso anterior, se retiran del fuego, se dejan enfriar y se congelan en paquetes de las raciones que vayáis a comer.

Una vez que están las albóndigas doraditas y hechas por fuera, se añade la salsa que hayamos preparado y se fríe todo junto durante unos cinco minutos más, ya a fuego lento, para que se vayan impregnando del sabor de la salsa.

Para hacer la salsa de tomate y albahaca, se pica muy finita la cebolla y se dora en una sartén o cazuela. Una vez dorada la cebolla, se añade el tomate frito y la albahaca al gusto.

Para hacer la salsa de nata y champiñones, primero limpiamos muy bien los champiñones para quitarles toda la tierra. Una vez limpios, se les quita el tronco y se pica en trozos de tamaño medio el capuchón (Cris: no hagáis los trozos muy pequeños, recordad que el champiñón, al igual que la seta, encoge al freirlo, porque suelta todo el agua). Los troncos no los usaremos en esta receta, porque se quedan mucho más duros que el resto del champiñón y saben menos (Truco de Cris: aunque no los vayamos a usar en esta receta, podemos aprovecharlos para otros platos. Una opción es utilizarlos para hacer patatas guisadas con champiñones y huevo escalfado, ya que al tener mucho tiempo de cocción, los troncos de champiñón quedan muy blanditos y le dan un sabor muy rico a las patatas guisadas).

Se pica la cebolla muy finita. Se pone un poco de aceite en una cazuela y se dora la cebolla (Cris: es mejor usar cazuela que sartén, ya que si no al remover se os va a salir la nata). Una vez dorada la cebolla, se añaden los champiñones bien picados y se fríen a fuego medio hasta que estén tiernos. En ese momento se añade la nata y se va removiendo hasta que quede la salsa con un color dorado y la nata haya espesado un poco (Cris: no la dejéis espesar demasiado, porque si no se convierte en un engrudo incomestible, vale con que se espese un poco).

Una vez bien mezcladas las albóndigas con la salsa elegida y sofritas un rato juntas, sólo hay que coger un buen trozo de pan y llevarlas a la mesa para poder disfrutar de ellas.


2. Historia.

La palabra albóndiga es término procedente del árabe al-bunduqa, que significaba “la bola”. Fueron también los árabes los que introdujeron en España este plato.

El historiador granadino Luis del Mármol documenta el término en su Descripción general de África (1573): "Venden fideos, almojábanas y albóndigas hechas de carne picada con especias y fritas en aceite".


3. Variantes.

En Brasil, las albóndigas se llaman almôndegas y se sirven generalmente con espagueti, al igual que en Estados Unidos. Son por regla general de muy gran tamaño.

En Chile son bolas de carne picada con pan rallado, huevo y perejil que se cuecen en un caldo de carne al que luego se le agrega arroz y se sirve caliente. También se sirve en una sopa llamada Cazuela de Albóndigas.

En México se preparan alternativamente con carne picada de vaca o cerdo, con relleno de huevo cocido y generalmente se cocinan con caldo de jitomate y varios tipos de pimientos picantes (chiles) y se acompañan de arroz cocido y frijoles. Se come con tortillas de masa de maíz nixtamalizado (curado con cal).

En Bolivia se comen con salsa de aji, fideos o arroz y dos patatas cocidas.

En Republica Dominicana se preparan con pan rallado, especias y vegetales.

En China las albóndigas se hacen de cerdo y generalmente se cuecen al vapor, se hierven, se comen crudas o con adición de salsa de soja. Pueden tener un tamaño que va desde 5 centímetros de diámetro hasta 10 centímetros. Las albóndigas cocidas al vapor planas se denominan cabeza del león. Las variedades más pequeñas se utilizan en sopas.

En Filipinas, las albóndigas frecuentemente se sirven en una sopa con bijon (una especie de noodles o fideos), ajo tostado, calabaza y chicharrones. Las albóndigas se llaman mga bola-bola en los idiomas locales.

En Indonesia, a las albóndigas se llama bakso y se sirven generalmente en un tazón junto con una sopa, con los tallarines, con queso de soja, huevos, siomay o carne frita.

En Japón se emplean como un filete de hamburguesa cuyos ingredientes son muy similares al hanbāgu.

En Albania existen albóndigas fritas (Qofte të fërguara) que incluyen queso feta.

En Alemania se llaman Hackbällchen. También son típicos los Frikadelle, cuyo nombre proviene de frittella en italiano, que significa frito. Consiste en carne picada de ternera o cerdo que se fríe en forma de bolas aplastadas.

En Rusia, la albóndiga vino de la cocina alemana, cambiándole el nombre solamente en su terminación, frikadelki para hacerlo sonar más nativo.

Las albóndigas de Finlandia (lihapullat) se hacen con una mezcla de la carne picada de cerdo con las migajas de pan empapadas en leche y cebollas cortadas en trozos pequeños. Se sazonan con pimienta blanca y sal. Las albóndigas se sirven tradicionalmente con salsa, patatas hervidas, mermelada de arándanos rojos y, a veces, pepinillos en vinagre.

En Grecia, las albóndigas fritas se llaman keftedes e incluyen generalmente en su interior una mezcla de cebollas y de hojas de menta. Las albóndigas guisadas se llaman yuvarlakia.

En Bulgaria, las albóndigas se llaman kyufte y se hacen generalmente con una mezcla de carne de vaca y de cerdo con migajas de pan y cebollas rebanadas. Existen muchas otras variantes que incluyen diversas clases de carne y otros ingredientes.

En Italia, las albóndigas se conocen como polpette y se comen generalmente como segundo plato o en una sopa.

En Noruega, las albóndigas se llaman kjøttkaker (literalmente, carne apelmazada) y se asemejan al frikadeller danés. Este plato se sirve tradicionalmente con patata hervida, salsa, mermelada de arándanos rojos o sopa de guisantes. A veces se añade una cebolla frita caramelizada de acompañamiento.

Los chiftele y los pârjoale de Rumania se fríen y se hacen generalmente con cerdo o con carne de aves de corral, pan humedecido y ajo. El chiftele es más pequeño y con más carne. Una variante cruda, con la albóndiga aplastada, se utiliza para la elaboración de la sopa amarga, llamada ciorbă de perişoare.

En Suecia existen las köttbullar (literalmente, bollos de carne). Se elaboran con carne picada o una mezcla de la carne picada mezclada con las migajas de pan empapadas en leche y cebollas cortadas en trozos pequeños. Se sazonan con pimienta blanca o pimienta inglesa y sal. Las albóndigas suecas se sirven tradicionalmente bañadas con salsa espesa de carne, patatas hervidas, dulce de arándanos rojos y, ocasionalmente, pepinillos en vinagre.

En Países Bajos, las albóndigas se denominan gehaktbal y se sirve a menudo con patatas y otros ingredientes hervidos.

En Turquía hay más de 80 tipos diferentes de albóndigas (köfte), tienen muchas variantes regionales.

En el Reino Unido, se llaman meatball. Las faggots son un tipo de albóndiga hecha de trocitos de hígado y corazón de cerdo, embutidos en una membrana de tripa.


4. Curiosidades.

Las albóndigas suecas se sirven en las cafeterías de IKEA alrededor del mundo, como plato típico sueco, aunque en realidad se trata de un plato de origen árabe, como hemos dicho antes.


5. Conservación.

Si os sobra un poco, podéis guardarlas máximo dos días en la nevera y calentarlas en el microondas o en un cazo antes de tomarlas.

Es un plato que se puede congelar muy fácilmente, ya sea acabado o simplemente fritas las albóndigas y sin añadirles ninguna salsa, por lo que es ideal para hacer una buena tanda y tener siempre congeladas y dispuestas para un día que no os apetece cocinar o que os viene gente de repente a casa sin avisar.