Mostrando entradas con la etiqueta pincho. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pincho. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de diciembre de 2012

Un rico queso fresco acompañado para acabar bien el año



A pesar de mi larga ausencia por estar enfrascada en otros proyectos, no quería despedir el año sin poneros al menos una recetilla, así que vamos a hacer un queso fresco ideal para ensaladas o aperitivos.





1. Receta.


Para un queso pequeño de unos 10 cm de diámetro necesitamos los siguientes ingredientes:

- un litro de leche fresca pasteurizada (de la que está en la sección de refrigerados en el súper, no vale un tetra-brick normal).

- cuarenta y cinco mililitros de zumo de limón colado.

- medio yogur natural.

- dos cucharadas de nata.

- un pellizco de sal.


Vamos a necesitar también un colador grande, una gasa o trapo fino y un bol para recoger el suero.


¿Y cómo se hace?

Ponemos el litro de leche a calentar a fuego muy bajo (Nota: mi vitrocerámica tiene 12 posiciones y la suelo poner en la 3). Tenéis que estar atentos, porque se empieza a formar nata por encima y hay que irla retirando con una cuchara.

Cuando se empiecen a formar pequeñas burbujas alrededor de la olla, retiramos la leche del fuego y la dejamos reposar unos veinte minutos.

Pasados los veinte minutos, añadimos el zumo de limón, el yogur y la nata, revolvemos bien y volvemos a dejarlo reposar otros diez minutos.

Volvemos a poner la olla en el fuego y calentamos a fuego medio (Nota: en mi vitrocerámica, la pongo a 5 o 6) hasta que veamos que la leche se corta y se distingue claramente una parte sólida blanca como en trozos o hebras y otra parte de líquido algo amarillo. Añadimos la sal y removemos.

Preparamos un colador al que hemos colocado una gasa grande y vertemos la mezcla haciendo un hatillo y escurriendo bien (Nota importante: mucho cuidado porque el suero sale ardiendo y nos podemos quemar las manos, hacedlo siempre con guantes resistentes o ayudándoos de unas espátulas).

Lo metemos con el paño aún envolviéndolo en el recipiente cuya forma queremos darle a nuestro queso fresco y lo dejamos drenando durante treinta minutos como mínimo en la nevera.

En la foto os lo he puesto sobre tostadas de pan integral de sésamo acompañado de miel de romero, pero se puede tomar solo, como entrante o postre acompañándolo también con frutos secos, dulce de membrillo o mermelada. También podéis usarlo para hacer una ensalada o en el horno en tartas de queso.

Si queréis elaborar un tipo de queso un poco más original, podéis añadir al mismo tiempo que la sal otras especias o hierbas, como pimienta, hierbas provenzales o tomillo, que darán un nuevo sabor a vuestro queso.


2. Historia.

La palabra queso deriva del latín caseus, que significa caseina, cuyo significado originario puede ser carere suerum, que carece de suero raíz. De ahí derivan el español “queso”, el portugués “queijo”, el inglés “cheese”, el holandés “kaas” o el alemán “käse”. Sin embargo en la época romana se hizo famoso el término formaticum entre los legionarios, de caseus formatus, que significa queso moldeado. De ahí derivó al francés "fromage", el italiano "formaggio" o el catalán "formatge".

Los orígenes de la elaboración del queso están en discusión y no se pueden datar con exactitud, aunque se estima que se encuentran entre el año 8000 a. C. (cuando se domestica la oveja) y el 3000 a. C.

Existe una leyenda que dice que fue descubierto por un mercader árabe que, mientras realizaba un largo viaje por el desierto, puso leche en un recipiente fabricado a partir del estómago de un cordero. Cuando fue a consumirla vio que estaba coagulada y fermentada (debido al cuajo del estómago del cordero y a la alta temperatura del desierto).

Hay autores que señalan que el queso ya se conocía en la prehistoria, pero no se ha podido comprobar. Las pruebas arqueológicas más antiguas de la manufactura del queso se han encontrado en murales de tumbas del Antiguo Egipto, datadas sobre el 2300 a. C.
En los tiempos de la Antigua Roma era un alimento que se consumía a diario, y su proceso de fabricación no distaba demasiado a como se hace actualmente fuera del ámbito industrial. En el Re Rustica de Columela (cerca del 65 d. C.) se detalla la fabricación de quesos con procesos que comprenden la coagulación con fermentos, presurización del cuajo, salado y curado. La Naturalis Historia de Plinio el Viejo (77 d. C.) dedica un capítulo (XI, 97) a describir la diversidad de quesos consumidos por los romanos del Imperio.

Con el declive de Roma y el colapso en el comercio de grandes distancias, la diversidad del queso en Europa aumentó sensiblemente, con distintas regiones desarrollando sus propias tradiciones distintivas.


3. Método de obtención del queso fresco.

El queso fresco se obtiene por distintos procesos a partir de leche generalmente de vaca pasteurizada, pero también de oveja y cabra.

Uno de estos procesos es el de coagulación ácida. Se basa en añadir a la leche un ácido (cuajo, zumo de limón o bien bacterias de tipo estreptococos). Esto provocará que la lactosa, que es el azúcar que contiene la leche, pase a ser ácido láctico que hace que las proteínas lácteas coagulen transformándose en compuestos más simples que son también mucho más digeribles por el organismo. Este sería el método tradicional.

A nivel industrial también se produce queso fresco por ultrafiltración. La leche se pasaría por una serie de membranas en las cuales quedarían retenidas la grasa y las proteínas. Posteriormente, se añade al envase y se le adiciona el cuajo, con lo que por este método el queso fresco ya se forma en el propio recipiente.


4. Curiosidades.

Para los antiguos griegos el queso era un regalo de los dioses. La mitología de la Antigua Grecia atribuía a Aristeo el descubrimiento del queso.

En La Odisea de Homero (siglo VIII a. C.) se describe a un Cíclope haciendo y almacenando quesos de oveja y cabra.

Francia e Italia son los países con una mayor gama de tipos de queso distintivos actualmente, con unos 400 tipos aproximadamente cada uno.

Se conserva un documento del año 959 escrito en el monasterio de Santo Domingo de Silos, en la provincia castellana de Burgos, consistente en una relación de los quesos dispensados por el monasterio de Rozuela (La noticia de kesos), y que supone la primera manifestación conocida de la lengua romance castellana derivada del latín.

El queso es protagonista de multitud de fábulas como la fábula del queso y el cuervo (al que la zorra engañó para que abriera el pico con el que lo sujetaba alabándole la dulzura de su canto). También hay numerosos refranes y expresiones hechas (uvas con queso saben a beso; dársela a alguien con queso; el pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos; con buen queso y mejor vino, más corto se hace el camino; al que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso; el queso y el barbecho en Mayo se han hecho).

En Venezuela se emplea figurativamente la palabra queso para referirse al deseo sexual, si bien este término es algo peyorativo (Nota: gracias a mi amiga Andre por la confirmarme este asunto).

En Argentina y Chile se utiliza la palabra queso en forma despectiva para señalar a quien tiene un desempeño pobre en un deporte, generalmente fútbol.

Según la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas, la cantidad de queso producida en el mundo en el año 2004 era superior a la producción anual de granos de café, hojas de té, granos de cacao y tabaco juntos.

En el consumo por persona, Grecia se encuentra en el primer puesto del ranking mundial, con 37,4 kg de media consumidos por habitante. En Estados Unidos se ha triplicado el consumo en los últimos treinta años.

Los seguidores más estrictos de las leyes dietéticas del judaísmo e islamismo sólo pueden consumir quesos cuyo cuajo provenga de un animal matado de acuerdo a lo especificado en el halal musulmán, o también puede sustituirse por un cuajo de origen vegetal (en el cashrut judío). Muchos judíos menos estrictos consideran que el proceso al que se somete el cuajo cambia su naturaleza hasta tal punto que no puede violar las leyes del cashrut. De todos modos, al estar considerado como un alimento primario, nunca puede ser consumido por un judío combinado con carne.

En la antigua Grecia no se comía sólo sino mezclado con harina, miel, aceite, pasas y almendras y se encuentra en recetas antiguas de platos y postres muy preciados. Los romanos lo incluían en su dieta condimentándolo con tomillo, pimienta, piñones y otros frutos secos.

La primera fábrica para la producción industrial del queso se abrió en Suiza en 1815, pero fue en los Estados Unidos donde la producción a gran escala empezó a tener realmente éxito. Se considera responsable de ello frecuentemente a Jesse Williams, propietario de una granja lechera de Rome, Nueva York, y que en 1851 empezó a fabricar queso en una cadena de montaje con la leche de las granjas cercanas.

En los Estados Unidos, una ley de 1944 obliga a todos los quesos de leche fresca (incluidos los importados desde 1951) a tener un curado mínimo de dos meses. Otros países no europeos también han optado por restringir legalmente el consumo de estos quesos, como Australia, uno de los más estrictos en ello.

Los franceses al queso roquefort lo llaman “el queso milagro”.

El provolone es uno de los pocos quesos que se pueden comer frescos o viejos.

El queso Brie es el único tipo queso que tiene un equivalente con una raza de perros.

En Alemania, hay un queso llamado Weisslacker (queso de cerveza). Su maduración se realiza con cerveza y su sabor es un poco picante y salado. Su precio está alrededor de 20 euros el kilo. Por otra parte, en Inglaterra se fabrica la cerveza The Blue Brew. Para su elaboración se utiliza el queso Stilton, conocido por la intensidad de su sabor. El resultado es una cerveza con una textura más cremosa y con el sabor característico del Stilton.

El queso más caro del mundo es el Pule y está elaborado con leche de de un tipo de burra procedente de los Balcanes. Este queso se elabora exclusivamente en la reserva natural de Zasavica, al norte de Belgrado, donde viven 100 ejemplares de estos animales. Un kilogramo de este queso ahumado tiene un precio de 1.000 euros. Cuando se lanzó al mercado, en marzo de 2010, el pedido mínimo para comprarlo eran 500 gramos.

El queso más grande del mundo (de dos metros de diámetro y unos cuarenta centímetros de altura) es español; concretamente, de la localidad coruñesa de Arzúa. Para cortar sus mil kilogramos de peso se necesitó una sierra de más de dos metros. Para su elaboración hicieron falta 8.000 litros de leche entera, 175 kilogramos de sal y un kilogramo y medio de cuajo. Tardaron en hacerlo cuatro meses y, además de tener que construir un molde especial, tuvieron que utilizar una grúa con una pala para darle la vuelta y poder completar su curación.


5. Propiedades.

El queso fresco tiene aproximadamente un setenta por ciento de agua.

Es una fuente de proteínas de alto valor biológico, calcio de fácil asimilación, minerales como el magnesio o el fósforo y vitaminas del grupo A, B y D. 100 gramos de queso manchego contienen 21 gramos de proteínas y entre 600 y 900 miligramos de calcio.

La cantidad de grasa varía en función del tipo de leche y de si se le añade nata, yogur y/o azúcar. El queso fresco tiene muy bajo contenido en grasa en comparación con otros quesos. Además suele ser muy bien aceptado por los niños debido a su sabor suave y poco ácido. Es ideal para dietas y postres, puesto que sólo aporta 100 calorías por cada 100 gramos.

Estudios en el campo de la odontología afirman que el queso puede ayudar de forma significativa en la prevención de caries y otras enfermedades de los dientes. Se trata de uno de los alimentos con contenido más alto en calcio y fósforo, así como de caseína y otras proteínas, qué son los principales componentes del esmalte de los dientes, por lo que la ingesta de queso puede ayudar a su remineralización. Aparte de esto, algunos ácidos grasos tienen propiedades antimicrobianas, controlando así el nivel de placa. Muchos tipos de queso estimulan también el flujo salival, lo que ayuda a limpiar la cavidad bucal de restos de alimentos, amortiguando también el medio ácido. Después de las comidas el pH de la saliva desciende, pero el calcio y el fósforo del queso ayudan a prevenirlo.

Por último, los efectos del queso sobre el sueño son positivos.


6. Variedades.

No hay que identificar queso fresco con queso de Burgos.

En Europa existen numerosas variedades de queso fresco:

- Feta: un queso griego de elaboración tradicional compuesto por leche de oveja, cabra y vaca, que destaca por su sabor contundente y salado frente a otros frescos. Se utiliza fundamentalmente en ensaladas, pero también para elaborar platos más complejos.

- Quark: es un queso fresco de origen alemán, algo ácido, que se puede tomar untado en un pedazo de pan.

- Mozzarela: es un queso también muy popular. Procedente de Italia, es un ingrediente esencial para elaborar las sabrosas pizzas, aunque también es exquisito en ensaladas de tomate y orégano.

- Ricotta: de sabor muy suave y que se elabora con leche de vaca u oveja. Se utiliza mucho en los postres.

- Requesón: también se emplea principalmente en postres. Se hace con leche de cabra o vaca, y tiene un sabor muy lácteo.

- Villalón: es otra variedad de fresco procedente de Villalón de Campos (Valladolid). Realizado con mezcla de leche de oveja y vaca o sólo vaca, su sabor es ligeramente salado.

- Cotagge: es parecido al queso de vaca fresco. Muy extendido en América, está elaborado con leches desnatadas, lo que le hace un alimento muy ligero.

- Mascarpone: procedente de Italia, este queso es dulce al principio, pero con notas ácidas al final. Su uso primordial es en postres.


7. Conservación.

El queso fresco debe de estar siempre refrigerado y en la parte más fría de la nevera. Al ser casero, se debe de consumir en unos pocos días. Aunque con lo rico que está, no creo que os dure tanto...



Aprovecho para desearos a todos un 2013 lleno de cosas hermosas que disfrutar. ¡¡Volveremos el nuevo año nuevas recetas que estoy segura que os harán disfrutar!!




domingo, 14 de octubre de 2012

Una cena de tostas, fáciles y ricas a toda costa




Hoy os traigo una especial de tostas, cortesía de mi querida amiga Marta. Nos las puso en la última cena que hicimos en su casa y nos chupábamos los dedos...

Tostas de Philadelphia y cebolla con reduccion de Pedro Ximenez

Ingredientes:

-         Cebolla.
-         Azúcar.
-         Sal.
-         Tarrina de philadelpia o queso para untar de sabor natural.
-         Tosta.
-         1 vaso de Pedro Ximénez (u otro jerez para cocinar).

 ¿Y cómo se hace?

Picamos una cebolla mediana o grande dependiendo del número de tostas que queramos hacer, y la ponemos a dorar en una sartén con aceite. Añadimos algo de sal y la vamos dejando hacerse poco a poco.
Cuando esté transparente le añadimos unas cucharadas de azúcar y dejamos que lentamente se haga. Se entiende que está caramelizada cuando ha adquirido colorcito marrón pero sin estar quemada. El azúcar dependerá de lo dulce que queramos la tosta, ya que el Pedro Ximénez es dulce también.
  
En otra cazuela haremos la reduccion de Pedro Ximénez, mientras se hace la cebolla. Simplemente ponemos en un cazo el vaso de jerez y una cucharada pequeña de azúcar y dejaremos que se evapore el alcohol, sabremos que se evapora porque cada vez quedara menos jerez en el cazo y va cogiendo consistencia de caramelo. Hay que tener cuidado de no dejarlo mucho al fuego sin remover porque se puede quedar caramelizado entero. Si eso nos pasa y ha quedado caramelizado y se ha formado un caramelo duro, se puede añadir unas gotas de agua, volverlo a poner al fuego y removiendo dejarlo más liquido.
 
Para montar las tostas, vale con poner en cada una el philadelphia untado, un poco de la cebolla caramelizada y verter un poquito de la reducción de Pedro Ximénez.

Es mejor dejar que enfrie un poco antes de servirlo. 



Tostas de ensalada de atún

Ingredientes:

  • Pan tostado. 
  •  Latas de atún natural (se puede usar también en escabeche). 
  •  Maíz. 
  •  Manzanas (la variedad depende de cómo queramos de ácidas las tostas).
  • Mahonesa.

¿Y cómo se hace?

Es muy fácil hacer estas tostas. Mezclamos en un cuenco el atún escurrido, el maíz, la manzana cortada en trocitos pequeños y la mahonesa (es mejor hacerla casera para que quede más suave). Servir sobre las tostas bien frio.

Si se va a preparar antes de hacer las tostas, se puede poner papel film sobre la masa hecha apretándolo sobre ella de manera que no entre aire y meterlo en la nevera. Se conserva sin problemas y la manzana no se oxida, pero no es recomendable guardarlo mas de un dia porque la manzana se oxidaría.


miércoles, 28 de abril de 2010

Marchando un pinchito de tortilla...



La tortilla de patatas, tortilla española o tortilla de papas, es un plato a base de huevos y patatas. El nombre viene por su forma de torta o tortilla.

Se trata de uno de los platos españoles por excelencia y se puede encontrar, hecha con mayor o menor acierto, en casi cualquier bar o restaurante.


1. Receta.

Nota previa: El tamaño de la tortilla dependerá del tamaño de la sartén que usemos (diámetro) y de la cantidad de huevos que echemos (altura). No conviene usar una sartén demasiado grande o demasiado cargada de ingredientes. Tened en cuenta que a la tortilla española se le da la vuelta a pulso, por lo que si pesa demasiado no podréis hacerlo solos. Y no sé si habréis probado a dar la vuelta a una tortilla entre dos, pero dejadme deciros que…es un desastre (toda la cocina llena de huevo por el suelo, los dos volteadores cubiertos de patata y cebolla…).

Es IMPRESCINDIBLE que la sartén sea antiadherente, bajo pena de acabar con la tortilla pegada a la sartén mientras todos los ingredientes del relleno se caen en el plato con el que se le ha intentado dar la vuelta.

A veces se emplea un plato especial para darle la vuelta (vuelve tortillas) con el objeto de que se haga por ambas partes por igual, aunque se puede hacer igualmente con un plato llano algo mayor que el diámetro de la sartén.

Para una sartén de 20-25 cm. de diámetro, los ingredientes serían:

- 3-4 huevos.

- 3 patatas medianas.

- 1 cebolla pequeña.

- 1 cucharada de aceite de oliva.

- una pizca de sal.


¿Y cómo se hace?


Se pelan las patatas y se cortan en ruedas muy finas. Cuando más finas, mejor resultará después la tortilla. Después de cortarlas conviene lavarlas para retirar el almidón y la suciedad que se haya podido quedar adherida durante el proceso de pelado y corte.

La cebolla se pela y se corta en trocitos muy pequeños y finos (truco de Cris: para que no lloren los ojos al cortar cebollas, hay que sumergir y frotar la cebolla cortada por la mitad en agua caliente o lavar la cebolla con agua caliente y mojar frecuentemente el cuchillo mientras se parte la cebolla o utilizar gafas de buceo o de piscina).

En una sartén con bastante aceite se ponen a freír las patatas a fuego medio-vivo. Una vez las patatas ya están doraditas y han empezado a ablandarse, se añade la cebolla y se baja el fuego. La patata tarda mucho en hacerse, por lo que no hay que meter la cebolla demasiado pronto. Si se añade antes de tiempo, se corre el riesgo de acabar quemando la cebolla esperando a que se hagan las patatas o acabar con las patatas casi crudas para evitar que se queme la cebolla.

La mezcla estará hecha cuando se puedan partir las patatas y la cebolla sin problemas con la cuchara de madera sin ningún esfuerzo.

Una vez acabada esta fritura de patatas y cebolla, se debe mezclar con los huevos batidos (la pizca de sal se echa en los huevos al batirlos). Siempre se debe escurrir bien de aceite las patatas y la cebolla antes de mezclarlas con el huevo. Y no debe mezclarse recién sacadas de la sartén, porque con el calor el huevo comenzará a cuajarse. Con tres minutos que reposen será suficiente.

Se debe dejar esta mezcla en remojo con el huevo batido un tiempo (5 o 10 minutos), para que se empape y la tortilla adquiera luego una consistencia adecuada.

Aunque nunca os hayáis fijado, los huevos son de distintos tamaños. Lo mismo le pasa a las patatas. Por eso, podéis encontraros con que, siguiendo cualquier receta de tortilla, una vez mezcladas las patatas con el huevo batido, hay demasiadas patatas o demasiado huevo. Si hay mucho huevo no hay ningún problema, simplemente vuestra tortilla quedará menos cargada. Si hay demasiado relleno sí puede ser un problema, porque puede hacer que la tortilla no cuaje bien por falta de huevo. Afortunadamente es un problema que tiene fácil solución: simplemente hay que batir uno o dos huevos más y añadirlos a la mezcla.

Se pone un poco de aceite en la sartén. Si os pasáis de aceite, una vez echéis la mezcla de huevo se verá aceite en los bordes de la sartén. Para retirarlo, lo mejor es utilizar papel de cocina, metiendo la punta para que vaya absorbiendo el exceso de aceite. Si ponéis demasiado poco aceite, la tortilla se pegará un poco a la sartén y será difícil darle la vuelta. Poco a poco iréis cogiendo el punto al aceite, no hay que preocuparse porque la primera tortilla no sea perfecta, ¡ánimo!

La tortilla se hace a fuego muy lento. Si la hacéis a fuego medio o vivo, se hará demasiado o incluso se quemará por fuera, sin que se llegue a hacer por dentro. Y vale que a mí me guste poco cuajada, pero tampoco hay que pasarse…

Para dar la vuelta a la tortilla, se retira la sartén del fuego, se coloca el vuelve tortillas o el plato encima de la sartén y con cuidado se le da la vuelta. Una vez tenemos la tortilla en el plato, hay que dejarla resbalar de nuevo a la sartén, rápidamente pero con cuidado (he encontrado este video que os puede ayudar a ver cómo se hace, gracias desde aquí a la pareja protagonista). No se debe tener mucho en el plato la primera vez, porque al no estar hecha de un lado, el huevo y la patata empiezan a escurrirse por los lados. Si veis que una vez de vuelta en la sartén se han quedado los bordes de la tortilla levantados, podéis redondearlos con ayuda de una espumadera o de la cuchara de madera.

Se continúa dando vueltas de la misma manera hasta que la tortilla esté hecha por fuera y por dentro (se puede pinchar con un cuchillo para verlo) a vuestro gusto. Si os gusta muy cuajada, el cuchillo debe salir limpio para que esté hecha.

Acompañamientos muy buenos para la tortilla de patata son los pimientos verdes asados o los pimientos de Padrón fritos con sal gorda. También combina bien con una mezcla de bacon y cebolla fritos. Si os apetece algo más fresco, acompañadla de dados de tomate con un poco de sal y pimienta.


2. Historia.


En las crónicas de Indias se tiene documentado que en el año 1.519 ya se conocía la tortilla de huevo en Europa y en América (al menos por los aztecas, quienes la preparaban y vendían en los mercados de Tenochtitlan).

Por su parte, la papa o patata fue conocida por los españoles de mano de los incas, que llamaban a la planta “papa” en quechua. La similitud de la papa con la batata favoreció que en el siglo XVII en España se acabase llamando patata.

El primer documento conocido en el que aparece una referencia concreta a la tortilla de patatas tal y como la conocemos hoy día es navarro. Se trata de un anónimo "Memorial de Ratonera", dirigido a las Cortes de Navarra en 1.817. En él se explicaban las míseras condiciones en las que vivían los agricultores comparándolos con los habitantes de Pamplona y de la Ribera navarra. Después de una larga enumeración de los míseros alimentos tomados por los montañeses aparece la siguiente cita: "(...) dos o tres huevos en tortilla para cinco o seis, porque nuestras mujeres la saben hacer grande y gorda con pocos huevos mezclando patatas, atapurres de pan u otra cosa (...)".

En Navarra existe una leyenda que dice que fue el general Tomás de Zumalacárregui quien, durante el sitio de Bilbao, inventó la tortilla de patatas como plato sencillo, rápido y nutritivo con el que saciar las penurias del ejército carlista. Aunque se desconoce si esto es cierto, parece ser que la tortilla comenzó a difundirse durante las primeras guerras carlistas. Otra versión de la leyenda afirma que lo inventó una anónima ama de casa navarra, en cuya casa paró el mencionado general Zumalacárregui. La señora, que era pobre y lo único que tenía eran huevos, cebolla y patatas, acabó haciendo un revuelto con todo ello. Este plato gustó mucho al general, que luego lo popularizaría.

Recientemente el libro “La patata en España. Historia y agroecología del tubérculo andino” escrito por Javier López Linaje, científico titular del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, sitúa el origen de la tortilla española en la localidad extremeña de Villanueva de la Serena. El citado libro contiene datos concretos que hablan de la tortilla de patatas en esta localidad unos veinte años antes de las primeras menciones en la leyenda tradicional navarra.

La última teoría de su descubrimiento se debe al cocinero aragonés Teodoro Bardají Mas que el 17 de marzo de 1.935 en el semanario Ellas dio a conocer una receta original de la tortilla de patata, con la variante de que no fríe con antelación las patatas y la cebolla.


3. Variantes.


Dependiendo de las regiones y del gusto del cocinero, la tortilla española puede hacerse de múltiples maneras. En algunas regiones se hace con cebolla, como en nuestra receta, mientras que en otras se prescinde de este ingrediente. Algunos cocineros prefieren cocer las patatas en vez de freírlas como en nuestra receta. Hay quien prefiere utilizar aceite de girasol en vez de aceite de oliva (Cris: lo que a mí personalmente me parece un sacrilegio). Hay lugares en los que se le echa perejil. Y hay quien le gusta echarle pimienta (Cris: esto lo he visto yo hacer a un inglés con mis propios ojos). Hay incluso quien la hace en el microondas...

Se le pueden añadir ingredientes a la receta base, como pimientos, chorizo, champiñones, etc. Incluso puede cambiar la forma en que se cortan las patatas: trozos desiguales, láminas, daditos...

La lucha más encarnizada entre los españoles está entre los que les gusta la tortilla muy cuajada y los que les gusta poco cuajada. Yo personalmente la prefiero poco cuajada. Cuando partes la tortilla y el huevito y la patata asoman en un abrazo amarillo y jugoso…mmm creo que no hay nada comparable a eso.

Se puede comer en plato, en bocadillo (¿quién no se ha llevado uno a una excursión alguna vez?) o como tapa o pincho. Hay quien la prefiere muy caliente y a quien le chifla fría. Y hay quien se come las patatas directamente de la sartén quemándose la lengua (conozco a más de uno) mientras el cocinero intenta echarlas en el huevo para preparar la tortilla.

En algunos bares de Madrid se sirve una variante llamada tortillas bravas que tienen una salsa picante similar a la empleada en las patatas bravas y suelen ser de un tamaño reducido. También se suelen acompañar con mahonesa (por favor, ¡que nadie le eche ketchup a la tortilla!).

Una variante peculiar es la tortilla paisana que además de las patatas y el huevo lleva chorizo, pimiento rojo y guisantes. Otra variedad sería la tortilla rellena, la cual puede ser una tortilla muy gruesa abierta por la mitad o ser dos finas puestas una encima de otra, colocando entre ambas partes, a modo de sándwich, un relleno (vegetal, ensaladilla, jamón, queso...).

En fin, que, como veis, es un plato que puede llegar a tener tantas variantes como personas lo cocinen.


4. Curiosidades.


A la tortilla española, en Inglaterra, le suelen añadir queso o virutas de jamón york.

En Estados Unidos, existe la denominación Spanish omelette, pero en realidad se trata de una tortilla francesa servida con salsa de tomate picante, cebollas y pimientos verdes.

En España, durante la dictadura, se hacían tortillas españolas sin huevos ni patata. En aquellos momentos de penurias económicas, se obtenían alimentos mediante las famosas cartillas de racionamiento, vigentes hasta 1952. Aunque su contenido podía variar, con estas cartillas se tenía derecho aproximadamente a 125 gramos de carne, 1/4 litro de aceite, 250 gramos de pan negro, 100 gramos de arroz, 100 gramos de lentejas o garbanzos, un trozo de jabón y un huevo. Lógicamente no eran ingredientes suficientes para poder elaborar una tortilla de patata. Por ello, esta tortilla se elaboraba sustituyendo la patata por la parte blanca de las naranjas situada entre la cáscara y los gajos (no sé cómo se llama) puesta en remojo a modo de patatas cortadas, mientras que los huevos eran sustituidos por una mezcla formada por cuatro cucharadas de harina, diez de agua, una de bicarbonato, pimienta molida, aceite, sal y colorante para darle el tono de la yema (si alguien prueba a hacer esta receta que nos cuente qué tal sale, Montse y yo de momento preferimos la que lleva patata y huevo).

Una de las últimas novedades culinarias relacionadas con la tortilla española ha sido la tortilla deconstruida de Ferran Adrià. Esta tortilla deconstruida se realiza con cebolla confitada, huevo líquido y espuma de patata, por lo cual se toma como plato líquido, en copa y con cuchara.


5. Conservación.


Si os sobra un poco, podéis guardarla varios días (tres-cuatro máximo) tapada en el frigorífico, aunque es ideal para ponerla como aperitivo en la siguiente comida o incluso para írsela comiendo en trocitos pequeños mientras se cocina la próxima receta.