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lunes, 31 de diciembre de 2012

Un rico queso fresco acompañado para acabar bien el año



A pesar de mi larga ausencia por estar enfrascada en otros proyectos, no quería despedir el año sin poneros al menos una recetilla, así que vamos a hacer un queso fresco ideal para ensaladas o aperitivos.





1. Receta.


Para un queso pequeño de unos 10 cm de diámetro necesitamos los siguientes ingredientes:

- un litro de leche fresca pasteurizada (de la que está en la sección de refrigerados en el súper, no vale un tetra-brick normal).

- cuarenta y cinco mililitros de zumo de limón colado.

- medio yogur natural.

- dos cucharadas de nata.

- un pellizco de sal.


Vamos a necesitar también un colador grande, una gasa o trapo fino y un bol para recoger el suero.


¿Y cómo se hace?

Ponemos el litro de leche a calentar a fuego muy bajo (Nota: mi vitrocerámica tiene 12 posiciones y la suelo poner en la 3). Tenéis que estar atentos, porque se empieza a formar nata por encima y hay que irla retirando con una cuchara.

Cuando se empiecen a formar pequeñas burbujas alrededor de la olla, retiramos la leche del fuego y la dejamos reposar unos veinte minutos.

Pasados los veinte minutos, añadimos el zumo de limón, el yogur y la nata, revolvemos bien y volvemos a dejarlo reposar otros diez minutos.

Volvemos a poner la olla en el fuego y calentamos a fuego medio (Nota: en mi vitrocerámica, la pongo a 5 o 6) hasta que veamos que la leche se corta y se distingue claramente una parte sólida blanca como en trozos o hebras y otra parte de líquido algo amarillo. Añadimos la sal y removemos.

Preparamos un colador al que hemos colocado una gasa grande y vertemos la mezcla haciendo un hatillo y escurriendo bien (Nota importante: mucho cuidado porque el suero sale ardiendo y nos podemos quemar las manos, hacedlo siempre con guantes resistentes o ayudándoos de unas espátulas).

Lo metemos con el paño aún envolviéndolo en el recipiente cuya forma queremos darle a nuestro queso fresco y lo dejamos drenando durante treinta minutos como mínimo en la nevera.

En la foto os lo he puesto sobre tostadas de pan integral de sésamo acompañado de miel de romero, pero se puede tomar solo, como entrante o postre acompañándolo también con frutos secos, dulce de membrillo o mermelada. También podéis usarlo para hacer una ensalada o en el horno en tartas de queso.

Si queréis elaborar un tipo de queso un poco más original, podéis añadir al mismo tiempo que la sal otras especias o hierbas, como pimienta, hierbas provenzales o tomillo, que darán un nuevo sabor a vuestro queso.


2. Historia.

La palabra queso deriva del latín caseus, que significa caseina, cuyo significado originario puede ser carere suerum, que carece de suero raíz. De ahí derivan el español “queso”, el portugués “queijo”, el inglés “cheese”, el holandés “kaas” o el alemán “käse”. Sin embargo en la época romana se hizo famoso el término formaticum entre los legionarios, de caseus formatus, que significa queso moldeado. De ahí derivó al francés "fromage", el italiano "formaggio" o el catalán "formatge".

Los orígenes de la elaboración del queso están en discusión y no se pueden datar con exactitud, aunque se estima que se encuentran entre el año 8000 a. C. (cuando se domestica la oveja) y el 3000 a. C.

Existe una leyenda que dice que fue descubierto por un mercader árabe que, mientras realizaba un largo viaje por el desierto, puso leche en un recipiente fabricado a partir del estómago de un cordero. Cuando fue a consumirla vio que estaba coagulada y fermentada (debido al cuajo del estómago del cordero y a la alta temperatura del desierto).

Hay autores que señalan que el queso ya se conocía en la prehistoria, pero no se ha podido comprobar. Las pruebas arqueológicas más antiguas de la manufactura del queso se han encontrado en murales de tumbas del Antiguo Egipto, datadas sobre el 2300 a. C.
En los tiempos de la Antigua Roma era un alimento que se consumía a diario, y su proceso de fabricación no distaba demasiado a como se hace actualmente fuera del ámbito industrial. En el Re Rustica de Columela (cerca del 65 d. C.) se detalla la fabricación de quesos con procesos que comprenden la coagulación con fermentos, presurización del cuajo, salado y curado. La Naturalis Historia de Plinio el Viejo (77 d. C.) dedica un capítulo (XI, 97) a describir la diversidad de quesos consumidos por los romanos del Imperio.

Con el declive de Roma y el colapso en el comercio de grandes distancias, la diversidad del queso en Europa aumentó sensiblemente, con distintas regiones desarrollando sus propias tradiciones distintivas.


3. Método de obtención del queso fresco.

El queso fresco se obtiene por distintos procesos a partir de leche generalmente de vaca pasteurizada, pero también de oveja y cabra.

Uno de estos procesos es el de coagulación ácida. Se basa en añadir a la leche un ácido (cuajo, zumo de limón o bien bacterias de tipo estreptococos). Esto provocará que la lactosa, que es el azúcar que contiene la leche, pase a ser ácido láctico que hace que las proteínas lácteas coagulen transformándose en compuestos más simples que son también mucho más digeribles por el organismo. Este sería el método tradicional.

A nivel industrial también se produce queso fresco por ultrafiltración. La leche se pasaría por una serie de membranas en las cuales quedarían retenidas la grasa y las proteínas. Posteriormente, se añade al envase y se le adiciona el cuajo, con lo que por este método el queso fresco ya se forma en el propio recipiente.


4. Curiosidades.

Para los antiguos griegos el queso era un regalo de los dioses. La mitología de la Antigua Grecia atribuía a Aristeo el descubrimiento del queso.

En La Odisea de Homero (siglo VIII a. C.) se describe a un Cíclope haciendo y almacenando quesos de oveja y cabra.

Francia e Italia son los países con una mayor gama de tipos de queso distintivos actualmente, con unos 400 tipos aproximadamente cada uno.

Se conserva un documento del año 959 escrito en el monasterio de Santo Domingo de Silos, en la provincia castellana de Burgos, consistente en una relación de los quesos dispensados por el monasterio de Rozuela (La noticia de kesos), y que supone la primera manifestación conocida de la lengua romance castellana derivada del latín.

El queso es protagonista de multitud de fábulas como la fábula del queso y el cuervo (al que la zorra engañó para que abriera el pico con el que lo sujetaba alabándole la dulzura de su canto). También hay numerosos refranes y expresiones hechas (uvas con queso saben a beso; dársela a alguien con queso; el pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos; con buen queso y mejor vino, más corto se hace el camino; al que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso; el queso y el barbecho en Mayo se han hecho).

En Venezuela se emplea figurativamente la palabra queso para referirse al deseo sexual, si bien este término es algo peyorativo (Nota: gracias a mi amiga Andre por la confirmarme este asunto).

En Argentina y Chile se utiliza la palabra queso en forma despectiva para señalar a quien tiene un desempeño pobre en un deporte, generalmente fútbol.

Según la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas, la cantidad de queso producida en el mundo en el año 2004 era superior a la producción anual de granos de café, hojas de té, granos de cacao y tabaco juntos.

En el consumo por persona, Grecia se encuentra en el primer puesto del ranking mundial, con 37,4 kg de media consumidos por habitante. En Estados Unidos se ha triplicado el consumo en los últimos treinta años.

Los seguidores más estrictos de las leyes dietéticas del judaísmo e islamismo sólo pueden consumir quesos cuyo cuajo provenga de un animal matado de acuerdo a lo especificado en el halal musulmán, o también puede sustituirse por un cuajo de origen vegetal (en el cashrut judío). Muchos judíos menos estrictos consideran que el proceso al que se somete el cuajo cambia su naturaleza hasta tal punto que no puede violar las leyes del cashrut. De todos modos, al estar considerado como un alimento primario, nunca puede ser consumido por un judío combinado con carne.

En la antigua Grecia no se comía sólo sino mezclado con harina, miel, aceite, pasas y almendras y se encuentra en recetas antiguas de platos y postres muy preciados. Los romanos lo incluían en su dieta condimentándolo con tomillo, pimienta, piñones y otros frutos secos.

La primera fábrica para la producción industrial del queso se abrió en Suiza en 1815, pero fue en los Estados Unidos donde la producción a gran escala empezó a tener realmente éxito. Se considera responsable de ello frecuentemente a Jesse Williams, propietario de una granja lechera de Rome, Nueva York, y que en 1851 empezó a fabricar queso en una cadena de montaje con la leche de las granjas cercanas.

En los Estados Unidos, una ley de 1944 obliga a todos los quesos de leche fresca (incluidos los importados desde 1951) a tener un curado mínimo de dos meses. Otros países no europeos también han optado por restringir legalmente el consumo de estos quesos, como Australia, uno de los más estrictos en ello.

Los franceses al queso roquefort lo llaman “el queso milagro”.

El provolone es uno de los pocos quesos que se pueden comer frescos o viejos.

El queso Brie es el único tipo queso que tiene un equivalente con una raza de perros.

En Alemania, hay un queso llamado Weisslacker (queso de cerveza). Su maduración se realiza con cerveza y su sabor es un poco picante y salado. Su precio está alrededor de 20 euros el kilo. Por otra parte, en Inglaterra se fabrica la cerveza The Blue Brew. Para su elaboración se utiliza el queso Stilton, conocido por la intensidad de su sabor. El resultado es una cerveza con una textura más cremosa y con el sabor característico del Stilton.

El queso más caro del mundo es el Pule y está elaborado con leche de de un tipo de burra procedente de los Balcanes. Este queso se elabora exclusivamente en la reserva natural de Zasavica, al norte de Belgrado, donde viven 100 ejemplares de estos animales. Un kilogramo de este queso ahumado tiene un precio de 1.000 euros. Cuando se lanzó al mercado, en marzo de 2010, el pedido mínimo para comprarlo eran 500 gramos.

El queso más grande del mundo (de dos metros de diámetro y unos cuarenta centímetros de altura) es español; concretamente, de la localidad coruñesa de Arzúa. Para cortar sus mil kilogramos de peso se necesitó una sierra de más de dos metros. Para su elaboración hicieron falta 8.000 litros de leche entera, 175 kilogramos de sal y un kilogramo y medio de cuajo. Tardaron en hacerlo cuatro meses y, además de tener que construir un molde especial, tuvieron que utilizar una grúa con una pala para darle la vuelta y poder completar su curación.


5. Propiedades.

El queso fresco tiene aproximadamente un setenta por ciento de agua.

Es una fuente de proteínas de alto valor biológico, calcio de fácil asimilación, minerales como el magnesio o el fósforo y vitaminas del grupo A, B y D. 100 gramos de queso manchego contienen 21 gramos de proteínas y entre 600 y 900 miligramos de calcio.

La cantidad de grasa varía en función del tipo de leche y de si se le añade nata, yogur y/o azúcar. El queso fresco tiene muy bajo contenido en grasa en comparación con otros quesos. Además suele ser muy bien aceptado por los niños debido a su sabor suave y poco ácido. Es ideal para dietas y postres, puesto que sólo aporta 100 calorías por cada 100 gramos.

Estudios en el campo de la odontología afirman que el queso puede ayudar de forma significativa en la prevención de caries y otras enfermedades de los dientes. Se trata de uno de los alimentos con contenido más alto en calcio y fósforo, así como de caseína y otras proteínas, qué son los principales componentes del esmalte de los dientes, por lo que la ingesta de queso puede ayudar a su remineralización. Aparte de esto, algunos ácidos grasos tienen propiedades antimicrobianas, controlando así el nivel de placa. Muchos tipos de queso estimulan también el flujo salival, lo que ayuda a limpiar la cavidad bucal de restos de alimentos, amortiguando también el medio ácido. Después de las comidas el pH de la saliva desciende, pero el calcio y el fósforo del queso ayudan a prevenirlo.

Por último, los efectos del queso sobre el sueño son positivos.


6. Variedades.

No hay que identificar queso fresco con queso de Burgos.

En Europa existen numerosas variedades de queso fresco:

- Feta: un queso griego de elaboración tradicional compuesto por leche de oveja, cabra y vaca, que destaca por su sabor contundente y salado frente a otros frescos. Se utiliza fundamentalmente en ensaladas, pero también para elaborar platos más complejos.

- Quark: es un queso fresco de origen alemán, algo ácido, que se puede tomar untado en un pedazo de pan.

- Mozzarela: es un queso también muy popular. Procedente de Italia, es un ingrediente esencial para elaborar las sabrosas pizzas, aunque también es exquisito en ensaladas de tomate y orégano.

- Ricotta: de sabor muy suave y que se elabora con leche de vaca u oveja. Se utiliza mucho en los postres.

- Requesón: también se emplea principalmente en postres. Se hace con leche de cabra o vaca, y tiene un sabor muy lácteo.

- Villalón: es otra variedad de fresco procedente de Villalón de Campos (Valladolid). Realizado con mezcla de leche de oveja y vaca o sólo vaca, su sabor es ligeramente salado.

- Cotagge: es parecido al queso de vaca fresco. Muy extendido en América, está elaborado con leches desnatadas, lo que le hace un alimento muy ligero.

- Mascarpone: procedente de Italia, este queso es dulce al principio, pero con notas ácidas al final. Su uso primordial es en postres.


7. Conservación.

El queso fresco debe de estar siempre refrigerado y en la parte más fría de la nevera. Al ser casero, se debe de consumir en unos pocos días. Aunque con lo rico que está, no creo que os dure tanto...



Aprovecho para desearos a todos un 2013 lleno de cosas hermosas que disfrutar. ¡¡Volveremos el nuevo año nuevas recetas que estoy segura que os harán disfrutar!!




domingo, 14 de octubre de 2012

Una cena de tostas, fáciles y ricas a toda costa




Hoy os traigo una especial de tostas, cortesía de mi querida amiga Marta. Nos las puso en la última cena que hicimos en su casa y nos chupábamos los dedos...

Tostas de Philadelphia y cebolla con reduccion de Pedro Ximenez

Ingredientes:

-         Cebolla.
-         Azúcar.
-         Sal.
-         Tarrina de philadelpia o queso para untar de sabor natural.
-         Tosta.
-         1 vaso de Pedro Ximénez (u otro jerez para cocinar).

 ¿Y cómo se hace?

Picamos una cebolla mediana o grande dependiendo del número de tostas que queramos hacer, y la ponemos a dorar en una sartén con aceite. Añadimos algo de sal y la vamos dejando hacerse poco a poco.
Cuando esté transparente le añadimos unas cucharadas de azúcar y dejamos que lentamente se haga. Se entiende que está caramelizada cuando ha adquirido colorcito marrón pero sin estar quemada. El azúcar dependerá de lo dulce que queramos la tosta, ya que el Pedro Ximénez es dulce también.
  
En otra cazuela haremos la reduccion de Pedro Ximénez, mientras se hace la cebolla. Simplemente ponemos en un cazo el vaso de jerez y una cucharada pequeña de azúcar y dejaremos que se evapore el alcohol, sabremos que se evapora porque cada vez quedara menos jerez en el cazo y va cogiendo consistencia de caramelo. Hay que tener cuidado de no dejarlo mucho al fuego sin remover porque se puede quedar caramelizado entero. Si eso nos pasa y ha quedado caramelizado y se ha formado un caramelo duro, se puede añadir unas gotas de agua, volverlo a poner al fuego y removiendo dejarlo más liquido.
 
Para montar las tostas, vale con poner en cada una el philadelphia untado, un poco de la cebolla caramelizada y verter un poquito de la reducción de Pedro Ximénez.

Es mejor dejar que enfrie un poco antes de servirlo. 



Tostas de ensalada de atún

Ingredientes:

  • Pan tostado. 
  •  Latas de atún natural (se puede usar también en escabeche). 
  •  Maíz. 
  •  Manzanas (la variedad depende de cómo queramos de ácidas las tostas).
  • Mahonesa.

¿Y cómo se hace?

Es muy fácil hacer estas tostas. Mezclamos en un cuenco el atún escurrido, el maíz, la manzana cortada en trocitos pequeños y la mahonesa (es mejor hacerla casera para que quede más suave). Servir sobre las tostas bien frio.

Si se va a preparar antes de hacer las tostas, se puede poner papel film sobre la masa hecha apretándolo sobre ella de manera que no entre aire y meterlo en la nevera. Se conserva sin problemas y la manzana no se oxida, pero no es recomendable guardarlo mas de un dia porque la manzana se oxidaría.


viernes, 24 de agosto de 2012

Helado de melocoton para ayudar a pasar esta caló



 
Aprovechando el verano y las frutas tan ricas que trae, podemos hacer muchos helados caseros. 
La receta que os propongo hoy es la del helado de melocotón.



1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos para unas cuatro raciones son:

- 200 g. de melocotones pesados sin hueso ni piel.

- 100 g. de azúcar.

- 200 ml. de nata para montar.

- unas gotas de zumo de limón.

- una cucharada de miel suave.

- dos cucharaditas de azúcar vainillado.


¿Y cómo se hace?

Lavamos y secamos los melocotones. Pelamos, retiramos alguna parte si está mala y troceamos el resto.

En un cuenco colocamos el melocotón, la miel, el azúcar normal y las gotas de limón. Lo dejamos reposar quince minutos.

Pasados los quince minutos, añadimos el azúcar vainillado y la nata (Nota: no hay que montarla previamente, pero sí tiene que estar en el frigorífico hasta el momento de añadirla).

Batimos hasta que nos quede la mezcla sin grumos. Pasamos a una jarra y lo metemos en la nevera (Nota: NO en el congelador) hasta que la crema esté fría.

Cuando ya esté frío, si tenéis heladora, seguid las instrucciones de la misma. Si no tenéis, aquí os dejo un método que hace que el helado quede muy bien sin necesidad de estarlo batiendo cada quince minutos.

Para ponerlo en práctica necesitamos un bol grande lleno de cubitos de hielo, al cual le añadimos un puñado generoso de sal. La mezcla base de nuestro helado la vertemos en un recipiente más pequeño que quepa en el primer bol y lo enterramos bien, de tal forma que quede rodeado lo más posible por el hielo, pero sin que éste llegue al borde (Nota: más que nada para evitar que se os cuele un cubito al batir y acabéis con un helado salado). Batimos durante diez minutos y metemos ambos recipientes tal y como están en el congelador durante cuarenta y cinco minutos.

Cuando pase el tiempo volvemos a batir otros cinco minutos, hasta que nos quede una textura cremosa y suave, como la de los helados caseros. La mezcla se cubre con film de cocina bien pegado a la superficie y se mete ya solo el recipiente con el helado en el congelador una noche entera hasta el momento de servirlo (Nota: basta con unas cuatro o cinco horas, pero queda mejor si lo dejáis toda la noche).

El helado de melocotón se puede hacer con melocotones en lata, así que no hay excusa para no tomarlo en invierno también.

Podemos acompañarlo de una salsa ligera de chocolate, o bien de frutas que contrasten en color y sabor, como los arándanos. Si lo habéis hecho sin heladera, al sacarlo del congelador estará un poco duro, conviene dejarlo unos cuantos minutos fuera para que se ablande un poco y sea más fácil hacer las bolas de helado.


2. Historia.

El helado como tal nació en China, donde el rey Tang (618-697 A.D.) de Shang tenía un método para crear mezclas de hielo con leche.

De China pasó a la India, a las culturas persas y después a Grecia y Roma.

En la Baja Edad Media, en Italia, el helado se introduce de manera generalizada en Europa. Marco Polo, en el siglo XIII, al regresar de sus viajes a Oriente, trajo varias recetas de postres helados usados en Asia durante cientos de años, los cuales se implantaron con cierta popularidad en las cortes italianas. De allí se fueron extendiendo al resto de países europeos.

 
3. Curiosidades.

La vainilla es el sabor más popular mundialmente.

La cobertura más popular es el baño de chocolate.

El helado más grande fue uno de 3,65 metros de altura, fabricado con 36.332 litros de helado y 3.200 kilos de cobertura, en Anaheim, California, en 1985.

El primer registro de uso de cucuruchos para servir helados aparece en el libro de cocina de la Señora Marshall, en 1888. Antes de eso, el helado se lamía desde un pequeño vaso llamado "penny lick" o se servía en un papel encerado.

Se necesitan 50 lamidas para terminar un cucurucho.

Se venden más helados los domingos que cualquier otro día de la semana.

En Inglaterra se vende por primera vez un helado salado: helado de mostaza. La creación es del chef Heston Blumenthal para la cadena de supermercados Waitrose.

El helado más alto registrado fue preparado en  la Eisenhower Junior High School en Mayo de 2005 con una altura de 13 pulgadas (33.28 cm).

La compañía “Del Monte” realizó una encuesta entre 1000 mujeres, sobre qué hombre les gustaría que estuviera en una paleta helada. El ganador fue Daniel Craig, del que se hizo un helado.

En Australia, en el French Riviera ice cream, venden un helado de 24 bolas llamado Maxi Rainbow (Arcoiris máximo) y que es para más de 8 personas.

La compañía heladera noruega Henning Olsen tiene un helado llamado IcePod. Es un helado de vainilla que es una reproducción del famoso reproductor de música y con una cobertura de chocolate que recrea la pantalla y el representativo botón del Ipod. Además, con cada helado se incluye un código para la descarga gratuita de canciones de artistas noruegos.

La empresa japonesa “Instituto de Productos Alimentarios de Algas Marinas” ha inventado un helado que es capaz de no derretirse durante una hora bajo temperatura normal. Este tipo de helado ha sido descubierto casualmente por dicha empresa en la investigación de productos de soja. Lo maravilloso del helado es que lo que hace que sea ‘diferente’ es un ingrediente muy común -residuos de soja-, que dicha empresa usaba como un ingrediente en la preparación de pan.El personal descubrió casualmente que el helado de leche mezclado con residuos de soja es más difícil de disolverse que el helado ordinario.

En Estados Unidos, que es el mayor consumidor de helado del mundo, tienen un Día Nacional del Helado. Es el 14 de julio, mes que también es considerado el Mes Nacional del Helado.


4. Propiedades.

Si pensabais que engorda o que perjudicaba la garganta, nada más lejos de la realidad. Un estudio estadounidense que ha demostrado que consumir helado ayuda a quitarse esos kilos que nos sobra, fortalece la masa ósea y ayuda a controlar la tensión arterial.

También son una fuente importante de vitamina B, calcio y proteínas.

Además, los helados contribuyen a la hidratación, combaten la sequedad de las vías respiratorias, facilitan la digestión y crean una sensación de bienestar. 

 Los helados aportan gran parte de los nutrientes que necesitan diariamente los seres humanos; un helado de 100 gramos de tipo crema sólo significa un 12% del aporte calórico que necesita un adulto en un día de actividad física moderada.

El helado es, además, una gran fuente de calcio, ya que mayormente está elaborado con leche, lo que lo hace adecuado para personas de cualquier edad. Además, es especialmente agradable para personas que presentan dificultad para tragar o deglutir.

Es, asimismo, el helado es apto para personas diabéticas o con cifras elevadas de colesterol. En el caso de los diabéticos, el incremento que experimenta la glucosa en sangre es mucho menor al que se daría en el caso de que se ingirieran azúcares solos o presentes en alimentos no grasos, entre otras causas, por la rapidez en la absorción de esta sustancia.

En cuanto al contenido en colesterol de los helados, este es inferior al de la leche, por tanto, las personas con problemas de colesterol pueden llevar a cabo un consumo moderado de helados.

Tampoco es cierto que el helado cause caries, ya que sus características químicas hacen de él un producto muy poco adherente al esmalte dental.

La vieja excusa de “enfriarse la garganta” que utilizaban las madres para negar helados puede también ser rebatida ya que el helado pasa por la garganta a una temperatura de entre 8 y 10 grados y llega al estómago cuando esta ya se encuentra entre 20 y 30 grados.


5. Conservación.

Este tipo de helado casero debe consumirse como mucho en una semana.

jueves, 9 de agosto de 2012

Tortitas de calabacín con salsa de yogur para acompañar, para empezar a comer y no parar


 
Como he prometido por ahí por el Facebook, la receta de esta semana es bien ligera y apetitosa, ideal para estas noches de verano: tortitas de calabacín con salsa de yogur.



 


1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos para dos personas con mucha hambre o tres de hambre normal son:

- 2 calabacines grandes.

- 1 huevo.

- 70 g. de harina.

- 30 g. de queso rallado (Nota: dependiendo del queso que uséis, el sabor será más o menos fuerte, cada uno que le añada el que más se ajuste a su gusto).

- 1 cucharadita de postre de levadura.

- Aceite de oliva virgen extra.

- Sal

Además, para la salsa necesitaremos:

- 2 yogures griegos.

- mostaza antigua al gusto (Nota: dependerá de cómo de suave o fuerte os guste la salsa. Yo suelo echarle el equivalente a dos cucharadas soperas).

- hierbas al gusto (Nota: yo suelo echarle tomillo, romero, orégano y albahaca, pero se pueden cambiar por otras que os agrade el sabor, es cuestión de probar distintas combinaciones hasta que deis con la ideal para vosotros).

Con estas cantidades sale bastante salsa, yo lo que suelo hacer es utilizar la que me sobra para al día siguiente hacer una ensalada de arroz con salsa de yogur, buenísima y muy fresquita para estas fechas de calor.


¿Y cómo se hace?

Lavamos bien los calabacines y los rallamos sobre un escurridor grande. Le echamos dos pellizcos de sal y los dejamos unos 20 minutos para que suelten el agua.

Mientras esperamos a que el calabacín rallado escurra el agua, podemos ir preparando la salsa de yogur. Tan sólo hay que mezclar bien todos los ingredientes en un bol con ayuda de una cuchara. Guardarla en la nevera hasta el momento de servirla.

En un bol grande batimos el huevo. Pasados los 20 minutos, aplastamos bien los calabacines rallados con las manos para que acaben de soltar toda el agua, los incorporamos al huevo y mezclamos .

En un bol aparte, mezclamos la levadura con la harina. Incorporamos la mezcla al bol con el calabacín y el huevo y mezclamos.

Incorporamos el queso rallado  y mezclamos.

Ponemos una sartén o plancha con un poco de aceite a fuego medio. Con una cuchara grande, cogemos la masa y vamos formando tortitas en la sartén ayudándonos de una espumadera para aplastarlas y de la propia cuchara para darles la forma redondita.. También se puede hacer con moldes de emplatar.

Dejamos que cojan consistencia y les damos la vuelta a las tortitas con una espumadera con cuidado de no romperlas.

Una vez doradas por ambos lados retiramos y dejamos sobre papel de cocina para que acabe de soltar el aceite que hayan podido coger.

Las servimos calientes con la salsa de yogur bien fría.


2. Historia.

No se sabe con seguridad si el calabacín proviene de Asia meridional o de América central. 

Existen pruebas de que ya era consumido por los egipcios y, más tarde, por griegos y romanos.

Los árabes extendieron su cultivo a las zonas mediterráneas, donde se convirtió en un alimento de consumo habitual en la Edad Media.

En las zonas del norte de Europa su consumo fue más tardío y no tuvo lugar hasta la II Guerra Mundial.

3. Curiosidades.

Además del fruto de la planta del calabacín, también se pueden consumir sus flores. Éstas pueden presentarse como acompañamiento de otros platos o constituir un plato por sí mismas. Se pueden preparar de formas muy diversas: cocidas, asadas, fritas o incluso rellenas.

A la hora de guardarlos en la nevera hay que procurar no colocarlos cerca de melocotones o melones, ya que podría propiciar la aparición de sabores amargos.

4. Propiedades.

El calabacín es un alimento de bajo aporte calórico, idóneo para incluir en la dieta de personas con exceso de peso.

En relación con su contenido vitamínico, destaca la presencia discreta de folatos, seguido de la vitamina C. También contiene vitaminas del grupo B como B1, B2 y B6, pero en menores cantidades. Los folatos intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis del material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico. La vitamina C tiene una acción antioxidante, interviene en la formación de colágeno, huesos, dientes y glóbulos rojos, además de favorecer la absorción del hierro de los alimentos y aumentar la resistencia frente a las infecciones.

En cuanto a su contenido en minerales, el calabacín es una buena fuente de potasio, además de presentar pequeñas cantidades de magnesio, fósforo y hierro. El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Además, actúa en el equilibrio acuoso dentro y fuera de la célula. El magnesio juega un papel importante en la formación de huesos y dientes, se relaciona con el funcionamiento del intestino, nervios y músculos, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.

El calabacín es una hortaliza que posee propiedades emolientes (suavizantes) sobre el aparato digestivo gracias a su contenido en mucílagos, un tipo de fibra que suaviza y desinflama las mucosas del aparato digestivo. Esta propiedad, unida al hecho de que resulta fácil de digerir y con un suave efecto laxante, le convierte en un alimento cuyo consumo se aconseja especialmente a aquellas personas con estómago delicado o problemas digestivos como gastritis o estreñimiento.

Son beneficiosos en caso de hipertensión, hiperuricemia y gota, cálculos renales, en caso de retención de líquidos u oliguria (producción escasa de orina).

Su contenido de fibra le confiere propiedades laxantes. La fibra previene o mejora el estreñimiento, contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre y al buen control de la glucemia (niveles de azúcar en sangre) en las personas que tienen diabetes.

Por último, también, resulta muy recomendable en el caso de mujeres embarazadas. Dos calabacines de tamaño medio aportan una octava parte del ácido fólico que precisan al día a fin de prevenir importantes malformaciones en el feto.


5. Variedades.

Los calabacines pueden clasificarse en varios grupos en función de su color:

1. Calabacín tipo oscuro.
 
Su color es verde o negro y su forma cilíndrica. Incluye diferentes clases de calabacín:

a) Sofía: de color verde medio.

b) Samara: de color negro brillante.

2. Calabacín tipo claro.

Los frutos son de color gris o gris verdoso. Dentro de esta variedad también existen distintos tipos:
 
a) Grison: variedad de calabacín verde claro con puntos grises.

b) Clarita: variedad de color verde muy claro.


6. Conservación.

Estas tortitas aguantan tres días en el frigorífico, listas para simplemente calentarlas en el micro o el horno.

La salsa de yogur no recomiendo conservarla más allá del día siguiente al que la hagáis y siempre en la nevera.



miércoles, 2 de marzo de 2011

Con unos tomates secos y unas pocas hierbas, un rico pan de esos que alimentan




Después de un mes de ausencia por cuestiones logísticas, hoy os traigo una receta que, aunque resulta a veces un poco pesada de hacer porque hay que medir mucho las cantidades, está buenísima y no es nada difícil, así que ¡¡vamos allá!! Hoy cocinamos un rico pan de tomates secos y hierbas aromáticas


1. Receta.

Para un pan que dé para que coman cuatro personas con hambre o seis normales, los ingredientes serían:

- 375 g. de harina común.

- 375 ml. de cerveza tibia (Nota: una de esas latas altas de cerveza son exactamente los 375 ml., así no hay que usar un medidor. Recordad que las latas normales tienen 330 ml. La necesidad de que sea tibia viene de que así es más fácil mezclar la masa, con la cerveza fría cuesta un poco más, aunque sale igual de bueno de sabor).

- 1 cucharadita de sal.

- 2 cucharaditas de azúcar.

- 3 cucharaditas de albahaca seca (Nota: si utilizáis albahaca fresca, serían 2 cucharaditas y habría que picarla muy finita).

- 1 cucharadita y media de orégano seco (Nota: si utilizáis orégano fresco, sería sólo 1 cucharadita y habría que picarlo muy finito).

- 3 cucharaditas de perejil seco (Nota: si utilizáis perejil fresco, serían 2 cucharaditas y habría que picarlo muy finito).

- 1 sobre de levadura.

- 25 g. de tomate seco finamente picado (Nota: tened cuidado que el tomate seco no esté ya especiado. En algunos sitios lo venden pero pone que lleva pimienta u otras especias, lo que puede alterar el sabor final del pan. A veces, el tomate seco se vende envasado en aceite. Se puede usar también, siempre que lo coloquéis sobre papeles absorbentes durante al menos 24 horas para eliminar el exceso de aceite y siempre que el aceite en el que están envasados no contenga aderezo o especias que alteren el sabor. En cualquier caso, mi recomendación es que utilicéis tomate seco que no haya sido envasado en aceite).

- 30 g. de queso parmesano o curado rallado.

- 1 cucharadita de pimienta triturada.

- 2 dientes de ajo finamente picados.

- 2 cucharadas de aceite de oliva que utilizaremos para engrasar el molde y pintar el pan.

Nota: las cantidades de esta receta son exactas, excepto en el caso de la pimienta, que depende del gusto de cada uno.


¿Y cómo se hace?

Mezclamos en un bol el orégano, la albahaca, el perejil, el tomate, el queso, la pimienta y el ajo.

Precalentamos el horno a 210º arriba y abajo.

En un bol grande, mezclamos bien con un tenedor la harina y la levadura (Nota: para los que ya sois avanzados, podéis tamizar la harina con la levadura). Añadimos la sal y el azúcar.

Hacemos un hueco en el centro del bol de harina y ponemos la mezcla de hierbas y tomates secos que hemos hecho antes. Lo mezclamos todo bien con el tenedor.

Una vez mezclados todos los ingredientes, añadimos la cerveza y mezclamos con el tenedor hasta unificar la masa. Tened especial cuidado de que no os queden grumos de harina pegados al bol.

Untamos bien un molde de plumcake con aceite, pero sin excederse. Se trata simplemente de facilitar después el desmoldado, por lo que no hace falta que sea mucho aceite (Nota: también se puede untar el molde con mantequilla derretida).

Vertemos la mezcla en el molde engrasado y lo metemos al horno a 210º arriba y abajo durante 10 minutos (Nota: para aquellos que tengan hornos con función “aire”, es importante que el pan se haga SIN aire). Después, bajamos a 200º y lo dejamos otros 25 minutos.

Pasado este tiempo, pintamos el pan con el resto del aceite con una brocha y volvemos a meterlo al horno 5 minutos más.

Pasado este tiempo, lo sacamos del horno y lo volcamos en una rejilla hasta que se enfríe.

Y una vez frío, se puede comer como acompañamiento a la comida, untado con mantequilla, con un poco de paté de aceitunas…¡¡como queráis!!

Nota: se pueden sustituir los tomates secos por aceitunas o incluso mezclar ambos ingredientes. En estos casos, la cantidad total de aceitunas o aceitunas y tomates será la misma: 25 g. Es muy importante escurrir bien las aceitunas después de picarlas finitas antes de mezclarlas con el resto de ingredientes.


2. Historia.

Su nombre proviene del latín "pannus" lo que significa “masa blanca”.

Su aparición tal y como lo conocemos ahora se remonta a Babilonia y al antiguo Egipto, aunque anteriormente se elaboraban panes ácimos planos.

La mayoría de los historiadores coinciden que el origen del pan fue en Egipto, a partir de las primeras grandes cosechas de trigo entre el quinto y sexto milenio a.C.

En España el pan es introducido por los celtíberos en el siglo III a.C. Las primeras leyes que regulaban la panificación en nuestro país aparecen en el siglo XIV. La hermandad de panaderos españoles, que en el siglo XV se transforma en Corporación de Oficio, se mantiene hasta el siglo XIX. Especialmente en la zona mediterránea, existen gremios de panaderos desde hace más de 750 años. En el año 1200 consta la existencia escrita del gremio de panaderos de Barcelona.


3. Curiosidades.

A lo largo de la historia de las culturas, el pan se ha ido elaborando con el cereal disponible en la zona o con la variante modificada más resistente. Así se tiene, por ejemplo, que el trigo así como los otros cereales se han empleado en Europa y parte de África; el maíz es frecuente en América; el arroz, en Asia.

Un hecho social relativo al pan, es que históricamente se ha establecido una distinción social en función del color de la miga de pan que se haya comido. Por ejemplo, los panes de centeno (de miga más oscura) han correspondido a las clases menos favorecidas, mientras que los de harina de trigo (de miga blanca) a clases más elitistas.

El pan es entendido por muchas culturas como un sinónimo de alimento y es un ingrediente que forma parte de diversos rituales religiosos y sociales en gran parte del mundo, siendo además en la actualidad un elemento económico que influye en índices económicos tales como el Índice de Precios al Consumo.

En el antiguo Egipto se conocían hasta quince palabras para designar distintas variedades de panes y de pastelería según las variedades de harina, el grado de cocción o los productos que se le añadían como miel, huevos, leche, manteca, o fruta.

En Mesopotamia se consumía una masa preparada con cereales machacados y molidos y que se vendía no por piezas, sino valiéndose de medidas de capacidad (equivalentes a lo que hoy sería el kilo).

Por escritos, conocemos que los asirios comían unas galletas cocidas al rescoldo del fuego y que los pobres las acompañaban con cebolla.

La diosa griega Demeter, que era la protectora de la nutrición, tenía una rubia cabellera de espigas de trigo maduro. En Roma el equivalente de esta diosa griega era Ceres.

El código de Hammurabi (2000 a.C.) habla ya de "cerveza comible" y "pan bebible", refiriéndose al pan y a la cerveza de cebada, ambos elaborados con la mezcla de cebada y levadura.

4. Conservación.

Este pan aguanta sólo el día que lo hayáis hecho, pero como no es muy grande, dudo que después de probarlo os sobre algo…

No se puede congelar.



lunes, 29 de marzo de 2010

A la rica pasta de aceitunas...

Para comenzar vamos a hacer un tapenade muy sencillo.

El tapenade es una pasta de aceitunas, frecuentemente negras, que se combina con condimentos y un poco de aceite para adquirir una consistencia cremosa.

Lo bueno de esta receta es que podemos prepararlo rápidamente y sin muchos ingredientes y puede servir de acompañamiento para numerosos platos o servirse como aperitivo.

Es ideal para quedar bien en cualquier reunión de amigos o comida y presumir de experto cocinero con poco esfuerzo y sin posibilidades de error.


1. Receta.

El tapenade tradicional se elabora con aceitunas, alcaparras, anchoas, tomillo, romero, ajo y aceite de oliva.

El nuestro, sin embargo, es un tapenade de estar por casa, un tapenade para no iniciados, por lo que lleva menos ingredientes y es mucho más sencillo de elaborar.

Para conseguir el equivalente a un cuenco mediano, los ingredientes serían:

- Una lata de aceitunas negras sin hueso: vale cualquier lata de aceitunas, siempre que no estén aliñadas de ninguna manera ni en salmuera. Vamos, que estén simplemente deshuesadas.

- Una lata de aceitunas manzanilla verdes sin hueso: en España las aceitunas verdes que vienen en lata suelen ser con anchoas, mientras que las aceitunas deshuesadas sin relleno suelen venir en bolsitas con menor cantidad que las latas. Lo importante es que el peso de aceitunas negras y verdes sea lo más parecido posible.

- Aceite: ¿cuánto? Poco, un chorrito. ¿Qué lo de un chorrito no lo veis? Unas tres cucharadas de sopa.

- Sal: una pizca. O un pellizco. O dos golpes de salero.


Los condimentos pueden ponerse en la proporción que más agrade al consumidor, se puede añadir pimienta y zumo de limón, se pueden cambiar las aceitunas verdes sin hueso por las rellenas de anchoa…todas las combinaciones que queráis imaginar. Cada una de ellas le dará un toque diferente a vuestra tapenade, así que lanzaos a la investigación hasta encontrar la que más os guste.

¿Y cómo se hace?

Ya veréis qué fácil. Primero se quita el líquido de las latas o bolsas de aceitunas. Las aceitunas así escurridas se colocan en el recipiente de la batidora. Se añade la sal y el aceite y se bate todo y…¡ya está!

Se puede dejar con la consistencia de una crema suave o con algunos tropezones (tipo pasta), como más os guste. Personalmente a mí me gusta más tipo pasta, que es más parecida a la original, que se hacía machacando los ingredientes en un mortero.

En total podéis haber empleado unos diez-quince minutos. Si queréis hacer el acompañamiento de tomates que aparece en el apartado “Usos”, tardaréis otros quince minutos más, a lo que habría que añadir el tiempo que pase en la nevera el acompañamiento y el tiempo que se saca para que no esté excesivamente frío, tenedlo en cuenta.

2. Historia.

Aunque erróneamente se asocia a Italia, su origen se encuentra en la zona sur de Francia. Es un condimento típico provenzal cuyo nombre proviene del dialecto que denomina a las alcaparras como: tapéno (recordad que el tapenade original lleva alcaparras, que no aparecen en nuestra receta, que es una fácil para desesperados, no la de gourmet de restaurante francés).

Aunque el tapenade es muy antiguo (pastas de aceitunas se han venido haciendo desde los tiempos de los griegos), el que actualmente se elabora se dice que fue inventado hace algo más de 100 años por el chef de la Maison Dorée en Marsella.

3. Usos.

Es ideal para picar mientras compartes un trago con amigos. Untado en tostadas de melba (se compran en cualquier supermercado) o en rebanadas de pan tostadas (mejor si se frotan con un ajo antes de tostarlas) está delicioso y es un buen aperitivo en cualquier fiesta o reunión.

Cuando lo pongo como aperitivo, yo lo acompaño con una mezcla de tomate. Para hacer esta mezcla, se cogen tomates cherry y se cortan en ocho trozos cada uno. Una vez tenemos cortados los tomates, echamos un poco de sal y pimienta (al gusto de cada uno, depende de si os gustan los sabores fuertes o no) y metemos la mezcla al frigorífico durante aproximadamente una hora, para que suelten parte del jugo los tomates. Conviene sacar la mezcla del frigorífico una media hora antes de servirla, al igual que el tapenade, para que no estén muy fríos. Si se unta el tapenade en la tostada y se le echa encima un poquito de la mezcla de tomates está delicioso.

El tapenade también combina bien sobre un carpaccio de ternera, con mozzarella y tomate, con aguacate, con queso manchego, con berenjenas y queso de cabra e incluso con un plato de pasta.

Asimismo, puede servir como aderezo si lo usamos para salsear pastas, verduras o carnes. Mucha gente lo usa para alegrar pescados azules (entre salsa y guarnición) o sobre unas rodajas de patata asada.

Sus usos primitivos eran acompañar verduras crudas, aunque también se servía con huevos duros, mezclado con la yema.

4. Curiosidades.

El tapenade tiene un alto contenido calórico por su elevada cantidad de grasas. Sin embargo, no hay que preocuparse, ya que éstas son sólo grasas saludables, principalmente ácido oléico, un gran aliado de la salud que previene las enfermedades cardiovasculares.

5. Conservación.

Si os sobra un poco, podéis guardarlo unos días (hasta 10 días aguanta) en un tarro con un chorrito de aceite de oliva, bien cerrado y en la nevera.


Si no lo habéis cerrado bien y se ha quedado un poco seco, lo único que tenéis que hacer es echar otro chorrito de aceite y volverlo a batir.