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sábado, 4 de octubre de 2014

Salmón en salsa de limón y naranja

Soy una enamorada del pescado en todas sus variantes, así que este otoño quiero volver al blog con una receta de pescado, igual que acabamos con otra de pescado en verano. En esta ocasión os traigo una receta muy rápida y sabrosa, sin ninguna complicación, pero con un sabor delicioso. ¿A que tiene buena pinta?






¿Qué necesitamos?   
  • 200 g. de salmón fresco (mejor que sea lomo o un trozo, no una rodaja, dado que lo vamos a cortar en dados. Además, conviene pedirle al pescadero que os quite la piel, que es muy pesada de quitar y en esta receta no la vamos a utilizar).
  • una naranja.
  • un limón.
  • una cucharada de azúcar(yo uso azúcar morena, porque no me gustan las cosas excesivamente dulces, pero cada uno debe ajustar esta cantidad para que la salsa le resulte agradable, ni muy ácida ni muy dulce).
  • una cucharadita de harina.
  • sal y pimienta al gusto.
  • una cucharadita de aceite de oliva virgen extra. 

(estos ingredientes son para una persona para un plato único)


¿Qué vamos a usar?

  • cuchillo.
  • tabla para cortar.
  • cazo.
  • sartén.
  • plancha de cocina.
  • cuchara de madera.
  • vitrocerámica.

¿Y cómo se hace? 

1. Primero lavamos muy bien el salmón, quitamos todas las posibles espinas y lo cortamos en dados del tamaño de un bocado.
2. Exprimimos la naranja y el limón.
3. En un cazo ponemos el zumo de ambas con el azúcar y lo calentamos a fuego lento removiendo hasta que el azúcar se disuelva y la salsa espese ligeramente. Retiramos del fuego y lo reservamos.
4. Salpimentamos los dados de salmón. Aquí cada uno que use la combinación de sal y pimienta que prefiera, depende de vuestros gustos.
5. En la plancha, untamos la cucharilla de aceite distribuyéndola uniformemente y hacemos los dados de salmón a fuego lento.
6. Mientras hacemos los dados de salmón, echamos la harina en una sartén a fuego lento y la tostamos ligeramente.  
7. Echamos el zumo del cazo en la sartén de la harina y dejamos que cueza durante uno o dos minutos, de manera que la salsa espese un poco más. 
8. Echamos los dados de salmón en la sartén en la que tenemos la salsa, con cuidado de que no se rompan, y les damos unas cuantas vueltas para que cojan un poco el sabor de la salsa.
9. Servimos bien caliente en el plato, acompañado de pan de pita o pan ácimo.


Cuando probéis este salmón ya no querréis comerlo de otra manera. ¡Está delicioso!

Si queréis darle otro toque, podéis añadirle azafrán o hierbabuena a la salsa. Cualquiera de los dos hará que el plato os sepa a nuevo. 

La salsa puede utilizarse también para pollo a la plancha o hecho al horno. En ese caso yo a lo mejor le quitaría la parte de la harina, para que no esté demasiado espesa.

Una variación de la salsa es utilizar lima en vez de limón. En ese caso, si no os gustan las cosas demasiado ácidas, debéis utilizar un poco más de azúcar.


¿Sabíais que... 

...el psiquiatra Joseph Hibbeln ha probado en sus estudios que aquellas sociedades que consumen más pescado rico en omega 3, como el salmón, son más pacíficas y tienen una menor tasa de depresión severa que aquellas en las que el consumo de este pescado es más escaso?
...estudios del MIT han demostrado que las docosahexaenoico (DHA) presentes en pescados grasos como el salmón favorecen las sinapsis neuronales y aumentan las capacidades cognitivas tras su consumo continuado durante tan sólo cuatro semanas?
...el diseñador americano Issac Mizrahi ha creado un vestido hecho con piel de salmón, lo que se ha denominado cuero de salmón?
...las naranjas son simbólicas en la película "El Padrino", ocurriendo una muerte importante cada vez que éstas aparecen en escena?
...los carnavales de Ivrea (Italia) se celebran con una batalla de naranjas entre nueve equipos en carros de caballos?
...para sacar todo el jugo a la naranja o el limón a la hora de exprimirlos hay que hacerlos rodar por una tabla de cocina apretando ligéramente con la mano?
...beber dos veces al día el zumo de medio limón exprimido en un vaso de agua templada ayuda a perder peso y a rejuvenecer la piel?
...dejar cinco minutos en remojo las uñas en zumo de limón recién exprimido elimina las manchas y las deja más blancas?

  
¡¡Que aproveche!!

domingo, 22 de junio de 2014

Pollo al horno marinado con miel y jengibre

Me encanta el pollo, ya os habréis dado cuenta. Tenía desde hace tiempo una raíz de jengibre y me apetecía hacer algún platillo con este ingrediente y el resultado no ha podido ser mejor. Una receta riquísima y encima baja en calorías, porque no tiene ni una pizca de grasa añadida y el pollo se cocina en el horno. No me digáis que no tiene buena pinta:


 


¿Qué necesitamos?   

  • dos filetes de pechuga de pollo (decid en la pollería que os los corten gorditos, si son muy finos no sabe igual. Incluso podéis pedir la pechuga entera y trocearla vosotros en casa, que fue lo que yo hice).
  • dos cucharadas de salsa de soja.
  • una cucharada de zumo de limón.
  • una cucharada de miel (yo usé miel de naranja, pero vale cualquiera que sea suave, como la de flores o la de azahar).
  • dos cucharadas de jengibre fresco rallado.
  • un pellizco de sal.
  • dos dientes de ajo.
  • aceite de oliva virgen extra. 

(estos ingredientes son para dos personas para que sea plato único o para tres si es un segundo plato)

La salsita está buenísima y gana con un buen pan, así que nada de usar pan de molde.


¿Qué vamos a usar?

  • cuchillo.
  • tabla para cortar.
  • rallador.
  • fuente para el horno.
  • brocha de cocina.
  • horno.
¿Y cómo se hace? 
1. En un cuenco mezclamos la salsa de soja, el ajo cortado en rodajas finitas, el zumo de limón, la miel y el jengibre. Removemos bien hasta que todos los ingredientes están mezclados y no quedan grumos.
2. Cortamos el pollo en trozos del tamaño de un bocado y lo metemos en el cuenco con la salsa. Lo dejamos media hora marinándose en la salsa, removiendo de vez en cuando para que se mezclen bien los ingredientes de la salsa y el pollo se marine por todas partes igual.
3. Cuando quedan dos o tres minutos, ponemos el horno a precalentar a 170º arriba y abajo sin aire
4.Pintamos la fuente de horno con aceite con ayuda de una brocha de cocina (o con un poco de papel de cocina si no tenéis brocha, lo importante es que se quede pintado y no haya goterones de aceite).
5.Ponemos el pollo y la marinada en la fuente y lo metemos al horno unos veinte minutos, removiendo de vez en cuando para que se haga bien por todos lados.
  
 
¡Y ya está listo nuestro pollo con jengibre y miel para comer!
Ya veréis que la carne queda tiernísima y el sabor es sorprendente. Si no os gusta encontraros los trozos de ajo al comer, podéis retirarlos antes de servir el pollo en el plato, por eso recomiendo hacerlo en rodajas y no picadito. 
Podéis acompañarlo con patatas al horno, patatas fritas, arroz con verduras... 


¿Sabíais que... 

 
...hay pinturas rupestres en la Cueva de la Araña en Bicorp (Valencia), que datan de 7.000 años antes de Cristo, que muestran a un hombre recolectando miel?
...en la mitología griega la miel era el alimento de los dioses del Olimpo, símbolo de conocimiento y sabiduría, reservada a los elegidos?
...el nombre de "luna de miel" proviene de la tradición romana, en la que la madre de la novia dejaba todas las noches junto al lecho de los recién casados una vasija con miel "para reponer energías"?
...en la antigua Grecia, si se recibía un pan de jengibre de regalo se consideraba un gesto de amor y respeto?
...el jengibre es uno de los elementos esenciales del curry indio?
...el jengibre alivia el dolor menstrual tan efectivamente como los medicamentos?
 
  
¡¡Que aproveche!!



sábado, 7 de junio de 2014

Pollo asado a la miel y canela con almendras

Una manera diferente de hacer el pollo. Un sabor que os sorprenderá sin duda. Y el aspecto no puede ser mejor, ¿a que no?


 

¿Qué necesitamos?   

  • dos cuartos traseros de pollo.
  • una cebolla blanca.
  • diez tomates cherry (yo usé tomates cherry kumatos).
  • dos cucharadas de miel (yo usé de mil flores, pero podéis usar cualquiera que sea suave, como la de naranja, azahar...).
  • media cucharada de canela.
  • unas hebras de azafrán o media cucharadita de colorante para paellas (el colorante sale mucho más económico, pero no dudéis en hacerlo con azafrán si tenéis ocasión, el sabor es mucho más rico)
  • un pellizco de sal.
  • una pizca de pimienta (tres o cuatro vueltas de los molinillos que venden en los supermercados).
  • 40 g. de almendras fileteadas. 

(estos ingredientes son para dos personas para que sea plato único o como mucho con unas patatitas para acompañar)

Este plato hay que acompañarlo necesariamente de un buen pan, porque la salsa es una auténtica delicia.


¿Qué vamos a usar?

  • cuchillo
  • tabla de cortar
  • horno
  • fuente para horno

¿Y cómo se hace? 


1. Ponemos a precalentar el horno a 180º arriba y abajo sin aire.
2. Cortamos la cebolla muy finita y los tomates cherry por la mitad. También podemos dejar los tomates enteros, cada uno como le gusten.
3. Ponemos en una fuente de horno la cebolla, los tomates cherry y los cuartos traseros de pollo. Sazonamos con la sal y la pimienta y regamos con la mitad del aceite. Dejamos en el horno unos quince o veinte minutos, hasta que veamos que el tomate se empieza a ablandar y la cebolla se va haciendo.
4.Preparamos la salsa. Para ello, echamos en un cuenco el resto del aceite, la miel, la canela y el colorante para paellas o azafrán. Removemos bien hasta que los ingredientes estén perfectamente mezclados y no queden grumos.   
5.Pasados los primeros veinte minutos en el horno, echamos por encima las almendras fileteadas y lo regamos todo con la salsa. Dejamos otros quince o veinte minutos, hasta que el pollo se acabe de hacer.   
¡Y ya está el pollo listo para comer!
 

¿Sabíais que... 

 
...el pollo en las mujeres embarazadas hace que el feto se desarrolle de una forma mucho más eficaz y que se reduzcan los problemas postparto?
...en Colorado hubo un pollo que vivió año y medio sin cabeza después de que su dueño se la hubiese cortado?
...los pollos pueden vivir entre 5 y 10 años, dependiendo de la raza?
...la canela ayuda a detener náuseas y vómitos, por lo que está indicado su consumo en el embarazo, especialmente en el primer trimestre?
...la canela ayuda a bajar la fiebre, reduce la tos y tiene propiedades antibacterianas y antiinflamatorias que hacen que ayude a salir más rápidamente de cuadros de resfriado, gripe y otras afecciones respiratorias?
...el canelo (el árbol del que proviene la canela) en su forma natural no cultivada puede llegar a alcanzar los diez metros de altura?
...en España se cultivan en torno a un centenar de variedades diferentes de almendras?
...las almendras se utilizan para producir leche para celíacos?
 
  
¡¡Que aproveche!!



sábado, 31 de mayo de 2014

Ricas salchichitas de pollo con salsa sabrosa de vino blanco

Si queréis una receta rica rica, que se haga en un momento y que os deje relamiéndoos por un buen rato, tenéis que probar estas riquísimas salchichas al vino blanco. Mirad qué delicia:


 
¿Qué necesitamos?   

  • 5 salchichas de pollo.
  • un vaso de vino blanco (cuanto mejor sea el vino, más sabrosa será la salsa).
  • medio vaso de agua.
  • dos cucharadas de queso fuerte y seco (puede ser un buen manchego, un parmesano, un grana padano...).
  • dos pellizcos de nuez moscada.
  • un pellizco de sal. 

(estos ingredientes son por persona para que sea plato único o plato acompañado de una ensaladita ligera)

Este plato hay que acompañarlo necesariamente de un buen pan, porque esa salsa no vais a querer dejarla en el plato, ya os lo digo yo...


¿Qué vamos a usar?

  • rallador de queso
  • cazuela.
¿Y cómo se hace? 
1. Primero pinchamos con un tenedor las salchichas para evitar que se revienten cuando empiecen a cocinarse.
2. Ponemos en la cacerola todos los ingredientes menos las salchichas y dejamos a fuego medio (en mi vitrocerámica, lo dejé en la posición 6 de 12) durante cinco minutos, removiendo de vez en cuando.
3. Introducimos las salchichas en la cacerola y dejamos cocerse todo a fuego un poco más suave (posición 4 de 12) durante unos veinte minutos, removiendo de vez en cuando para que las salchichas se hagan bien por todos los lados.
4.Cuando las salchichas estén ya cocinadas y la salsa haya espesado un poco, es momento de sacar nuestras salchichas directas al plato.  
 
¡Y ya están listas para comer!
Yo os aconsejo que acompañéis este plato de una ensalada de tomate o de espinacas, que le darán un toque fresco. Si no sois de ensaladas, siempre podéis optar por acompañamientos un poco más pesados, como patatas o puré de patata.  


¿Sabíais que... 

 
...hay salchichas que no contienen carne, como la alemana Erbswurst (de guisantes) o la portuguesa Farinheira (de harina)?
...la salchicha más larga del mundo midió 203 metros y pesó 120 kilos y fue hecha en Paraguay en el marco de la Expo 2011?
...se puede hacer vino blanco con uvas negras, sólo hay que utilizar el interior de la uva desechando la piel y las pepitas de la uva oscura?
...en Vietnam fabrican vino blanco de serpiente?
 
  
¡¡Que aproveche!!




domingo, 20 de abril de 2014

Variante de parmentier con setas

El parmentier normalmente va con puré de patata, pero en esta ocasión lo he hecho con la patata entera y especiada, lo que le da un toque diferente del tradicional a esta variante con setas. Mirad que buena pinta tiene, sobre todo si sois queseros como yo:
 

 
¿Qué necesitamos?   
 

  • 400 g. de setas (he usado de cardo, pero se pueden usar otras o incluso mezclas de varios tipos).
  • dos patatas medianas.
  • una cebolla morada.
  • medio vaso de vino blanco.
  • una buena cantidad de queso rallado (yo he usado una mezcla de cuatro quesos, pero podéis usar el que más os guste).
  • mezcla de especias al gusto (yo he puesto un pellizco de pimienta, media cucharadita de hierbas provenzales y un pellizco de sal). 
  • tres cucharadas de aceite(yo he usado aceite con sabor a ajo para darle aun más sabor).

(estos ingredientes dan para dos personas de plato único o para tres si lo acompañáis con una buena ensalada) 


¿Qué vamos a usar?
   

  • sartén.
  • cuchillo.
  • horno.
  • fuente para meter en el horno.


¿Y cómo se hace? 
 
 
1. Ponemos a precalentar el horno a 180º arriba y abajo sin aire.
2. Pelamos y cortamos las patatas en rodajas finas. Las lavamos bien y las colocamos en la fuente de horno lo más extendidas posible.
3. Sazonamos las patatas con la mezcla de especias y las regamos con dos cucharadas de aceite. Lo metemos al horno hasta que las patatas estén blandas (hay que irlas pinchando de vez en cuando para ver cuándo están listas, suelen tomar entre media hora y una hora, depende del horno).
4. Mientras las patatas están en el horno, cortamos finita la cebolla morada y en trozos pequeños las setas. 
5. Ponemos una cucharada de aceite en la sartén y freímos la cebolla morada hasta que esté blanda, a fuego medio-alto (en mi vitrocerámica, un número 7 de 12, para que os hagáis una idea). Cuando esté casi blanda, echamos las setas y subimos el fuego a vivo (yo lo pongo a 9 de 12). Removemos y dejamos que se vayan haciendo las setas hasta que se haya consumido el aguilla que sueltan.
6. Cuando las setas se quedan completamente secas (cuidado sobre todo al final, cuando les quede poco líquido, que si no se queman), echamos el vino blanco y bajamos el fuego a fuego suave (posición 4 de 12). Dejamos que se vaya cocinando removiendo de vez en cuando hasta que se vuelvan a quedar las setas secas.
7. Sacamos las patatas del horno y, con cuidado de que no se rompan, las pasamos a un plato y las reservamos.  
8. En la misma fuente de horno donde hemos hecho las patatas, colocamos las setas cuidando de que ocupen toda la superficie de la fuente. Encima vamos colocando las patatas de tal manera que tengamos dos capas, una de setas y otra de patata. Cubrimos todo con abundante queso rallado. 
9. Volvemos a meter la fuente en el horno durante diez minutos, hasta que el queso se haya derretido. Después ponemos a gratinar y lo dejamos otros cinco minutos. 
 
Y ya están listo nuestro parmentier para comer, ¡cuidado con la fuente de horno, que os podéis quemar los dedos!
 
Si no os gusta el queso, podéis hacer otras variantes, como echar bechamel con un poco de nuez moscada por encima o usar alguna salda como mayonesa o la tártara. En ese caso, se omiten los cinco minutos de gratinado. 


¿Sabíais que... 

 
...la palabra hongo deriva del latín "fungus", que a su vez viene de "funus" y "ago", que significan "portador de muerte"?
...las setas son el órgano reproductor del hongo?
...en España existen aproximadamente unos cinco mil tipos de setas, de las que sólo se consideran comestibles alrededor de un centenar?
...el queso era considerado un regalo de los dioses en la antigua Grecia y que se ha encontrado restos de queso en tumbas egipcias con más de cuatro mil años de antigüedad?
...el queso más caro del mundo se llama Pule, es un queso serbio que procede de la leche de una raza de burro de los Balcanes y que puede alcanzar en el mercado los los mil euros por kilo?
 
  
¡¡Que aproveche!!
 
 
 

domingo, 16 de marzo de 2014

Cazuelitas de huevo al horno con salmón y queso


La receta de hoy es rápida rápida, perfecta para sorprender a vuestros invitados sin pasaros toda la mañana en la cocina. Mirad qué pinta tienen...



¿Qué necesitamos?   

  • una rebana de pan de molde. 
  • un huevo.
  • una loncha de salmón ahumado.
  • un puñado de queso rallado (yo puse una mezcla de cuatro quesos y dados de queso tronchón).
  • mezcla de especias al gusto (yo he puesto un pellizco de pimienta, media cucharadita de eneldo y un pellizco de sal). 
  • Una pizca de mantequilla (para engrasar el molde).

(todos los ingredientes son por persona)


¿Qué vamos a usar?
   

  • Rodillo (si no tenéis, vale una botella o tarro que podamos usar como rodillo).
  • cuchillo.
  • horno.
  • cazuelitas que se puedan meter en el horno.


¿Y cómo se hace?


1. Ponemos a precalentar el horno a 180º arriba y abajo sin aire.

2. Aplastamos las rebanadas de pan bimbo con el rodillo hasta que estén completamente planas.

3. Untamos las cazuelitas con una pizca de mantequilla para que no se pegue el pan. Ponemos el pan ajustado a la forma de la cazuela y lo metemos al horno dos o tres minutos, hasta que las puntas estén un poco duras.

4. Mientras el pan está en el horno, cortamos el salmón ahumado en trozos medianos.

5. Con cuidado de no romper la yema, echamos un huevo en cada cazuelita. Volvemos a meterlos al horno por unos diez minutos. La clara tiene que estar ya casi toda blanca cuando los saquemos (veréis que empieza a ponerse blanca por los bordes y va avanzando hacia el centro).

6. Echamos por encima el salmón y la mezcla de quesos teniendo cuidado de no echarlos encima de la yema. Añadimos la mezcla de especias por encima, esta vez dejando que parte de ellas caiga sobre la yema.

7. Dejamos en el horno otros cinco minutos. Gratinamos durante un minuto más.

Y ya están listas para comer, ¡cuidado con las cazuelitas no os vayáis a quemar los dedos!

Si vuestras cazuelas son pequeñas y el huevo queda todo dentro del pan, podéis incluso sacar el pan de la cazuela y servirlo en plato como cazuelas de pan rellenas.


¿Sabíais que...

...el record mundial de yemas en un solo huevo son 8, conseguido en 1971 en Estados Unidos?

...la mejor forma de almacenar los huevos es con la punta hacia abajo?

...el huevo en el interior de la gallina es redondo, al salir debe adaptarse al oviducto y se ovala?

...el huevo es el alimento con mayor densidad de nutrientes de entre los que habitualmente consumimos?

...cuando en el envase del salmón ahumado nos encontraremos con la palabra “Troll” impresa es  indicativo de calidad, ya que se aplica a los salmones que han sido pescados a caña?

¡¡Que aproveche!!


 

domingo, 21 de octubre de 2012

Miles de empanadillas rellenas de cosas variadillas




Hoy os traigo una receta súper fácil, muy nutritiva y sin grasa: empanadillas al horno





Mil gracias a Eva por la foto, tomada en nuestro curso de cocina del pasado viernes.


1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos para tres personas son:

- 1 paquete de obleas para empanadillas (también se puede hacer con masa de empanadillas argentinas, pero entonces las empanadillas quedan mucho más grandes y bastan dos por cada comensal).

Para un relleno de tomate, pesto y mozarella:

- 1 tomate pequeño.

- 1 mozarella.

- 1 bote de salsa pesto (si os animáis a hacer vosotros el pesto, podéis usar la receta que nos dejó Montse para hacerlo hace un par de años).

Para un relleno de queso de cabra y salmón marinado:

- queso de cabra.

- salmón marinado (se puede sustituir por salmón ahumado).


¿Y cómo se hace?

Las obleas de empanadillas se ponen secas en unos minutos, por lo que no deben sacarse del paquete todas al mismo tiempo, sino irlas sacando conforme las vayamos rellenando.

Colocamos un papel de horno en la bandeja del horno, que habremos sacado del mismo para preparar las empanadillas sobre ella y luego meterlas directamente cuando el horno esté caliente. El horno lo precalentamos a 180º arriba y abajo sin aire cinco minutos antes de que vayamos a meter las empanadillas.

Para las empanadillas de tomate, pesto y mozarella, primero picamos muy finito el tomate y la mozarella. Después ponemos una cucharadita de café de salsa pesto en la mitad de la oblea. Sobre la salsa, ponemos un poco de tomate y otro poco de mozarella. Cerramos las empanadillas y sellamos los bordes con un tenedor.

Para las de de queso de cabra, procedemos a poner un poco de queso de cabra y un trozo de loncha de salmón marinado o ahumado encima del queso. Cerramos las empanadillas y las sellamos con el tenedor.

Cuando ya tenemos todas empanadillas colocadas en la bandeja del horno, las pintamos con yema de huevo con la ayuda de una brocha para comida. Así estarán doraditas cuando las saquemos del horno.

Se mete las empanadillas en el horno y se dejan hornear entre diez y quince minutos, vigilando que estén doraditas pero no se quemen.

Se sacan y ¡a comer bien calentitas!


2. Historia.

El origen de este bocado es difícil de precisar. Hacia el siglo XII se empleaba a modo de plato un pan duro, sin fermento, sobre el que se echaba la comida y según se iba empapando se substituía por otro y ese se tiraba a los perros o a los pobres.
 

3. Variedades.

En Finlandia, por la calle y en los mercados al aire libre, se puede comer un plato tradicional: la empanadilla de Karelia, rellena de arroz o patatas.

En la India son conocidas la samosa y el aloo pie, ambas fritas y rellenas de carne finamente picada y muy especiada.

En Marruecos (quizás por influencia de la empanadilla) se tiene la popular pastela.

En Argentina, sobre todo en la región del norte, se suelen elaborar a base de dulce de batata casero y bañadas en glasé.

 
4. Curiosidades.

El día 3 de octubre se celebra el Día de la Empanadilla en España.


5. Conservación.

Se pueden comer en los siguientes tres o cuatro días, siempre que se conserven en el frigorífico. Es mejor calentarlas en el horno, porque en el microondas la pasta se pone gomosa.

martes, 4 de octubre de 2011

Una merlucita, en cocina o en terracita...





Una receta muy, muy sana y rica, rica: merluza a la griega.






1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos para dos personas:


- dos lomos de merluza (Nota: se puede sustituir la merluza por otros pescados, como la raya).

- medio kilo de tomates.

- 2 cebollas.

- zumo de un limón.

- 4 dientes de ajo.

- 32 aceitunas negras.

- 250 g. de champiñones.

- media taza de vino blanco.

- tres cucharadas soperas de aceite de oliva.

- dos cucharadas de perejil picado (Nota: puede ser fresco o seco).

- dos hojas de laurel.

- romero.

- tomillo.

- pimienta negra.

- sal.


¿Y cómo se hace?


Salpimentamos las rodajas de pescado y las freímos en una sartén con el aceite muy caliente durante 10 segundos por cada lado. Las reservamos aparte.

Picamos finamente la cebolla y los dientes de ajos, troceamos los tomates y los champiñones y picamos el perejil si es fresco.

En el mismo aceite donde hemos frito los filetes, sofreímos la cebolla y el ajo a fuego medio hasta que la cebolla se ponga transparente y el ajo dorado. Añadimos los champiñones y los tomates y seguimos cocinando hasta que estén hechos.

Precalentamos el horno a 220º.

Agregamos, en la sartén donde estamos friendo el resto de ingredientes, el zumo de un limón con el perejil picado, las hojas de laurel y una pizca de romero y tomillo. Salpimentamos el conjunto y lo dejamos cocer unos diez minutos a fuego lento.

Añadimos el vino blanco y lo dejamos cociéndose a fuego lento hasta que el vino se reduzca a la mitad.

Colocamos los filetes de merluza en una bandeja para el horno y los cubrimos con la salsa. Se hornea durante unos diez o quince minutos a 180º arriba y abajo.

Se saca el pescado del horno, se pican las aceitunas negras y se echan por encima.

Y listo para servir...¡¡y sobre todo para disfrutar!!


2. Propiedades.


La merluza es un pescado blanco con un contenido graso y calórico bajo. Aporta en torno a 65 calorías y menos de 2 gramos de grasa por 100 gramos de porción comestible.

Destaca su contenido en vitaminas del grupo B (B1, B2, B3, B9, B12), que permiten el aprovechamiento de los nutrientes energéticos (hidratos de carbono, grasas y proteínas). El aporte adecuado de estas vitaminas es esencial porque intervienen en numerosos procesos de gran importancia como la formación de glóbulos rojos, la síntesis de material genético o el funcionamiento del sistema nervioso, entre otros.

En cuanto a los minerales, la merluza posee potasio, fósforo y magnesio, si bien todos ellos están presentes en cantidades medias si se comparan con las contenidas en la mayor parte de los pescados. El potasio es un mineral necesario para el sistema nervioso y la actividad muscular e interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. El fósforo está presente en huesos y dientes, interviene en el sistema nervioso y la actividad muscular y participa en procesos de obtención de energía. El magnesio, por su parte, se relaciona con el funcionamiento del intestino, los nervios y los músculos. Además forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.

La merluza es una carne rica en ácidos omega 3 y 6, lo que la convierte en ideal para reducir el colesterol en sangre.


3. Variedades.


Existen varias clases de merluza:

- Merluza europea común (Merluccius Merluccius): es esbelta, alcanza 1,2 metros de largo, tiene el hocico largo y puntiagudo y su carne es exquisita.

- Merluza plateada o de Boston (Merluccius bilinearis): es una variedad de gran importancia económica y de un tamaño inferior al resto. Su carne es muy apreciada y más o menos compacta en función de la estación del año y de la profundidad a la que se encuentre. Vive entre cabo Cod, Massachusetts (EEUU) y cabo Sable, Nueva Escocia (Canadá). Se comercializa fresca y congelada.

- Merluza del Pacífico (Merluccius productus): se pesca tanto en su forma larvaria como en su forma adulta, en las costas de Baja California (México) y de California (EEUU).

- Pescada (Merluccius gayi): constituye otra especie de gran importancia económica. Se captura en Chile, donde se conoce como "pescada".

- Merluza de Nueva Zelanda o austral (Merluccius australis): es de color gris acerado y se captura en aguas del Sur de África y Nueva Zelanda. Se comercializa fresca y sin cabeza.

- Merluza de El Cabo (Merluccius capensis y Merluccius paradoxus): engloba dos especies semejantes que habitan en aguas del Sur de África y Namibia. Presentan un color plateado con tonos marrones en el lomo y claros en el vientre. Se comercializan enteras o en lomos, frescas y congeladas.

- Merluza Argentina (Merluccius hubbsi): es una especie de color plateado con tonos dorados en el lomo. Se comercializa congelada.

- Merluza negra (Merluccius senegalensis y Merluccius polli): engloba a dos especies similares que poseen un color negro en el lomo y los laterales. Son de pequeño tamaño y se capturan en las costas de África. Se comercializan en el sur de España y su precio es relativamente bajo debido a que su calidad es inferior a la de otras especies.

Existen otras especies denominadas merluzas que no pertenecen al mismo género ni a la misma familia, pero cuya importancia comercial es notable en el mercado de los productos congelados. Entre otras, destacan la merluza de cola larga (Macruronus novaezelandiae), la merluza azul (Antimora rostrata) y la merluza chilena (Genypterus blacodes).


4. Conservación.

Este plato aguanta dos días en el frigorífico, aunque es conveniente comerlo en el día o al día siguiente.

No se congela bien.

viernes, 5 de noviembre de 2010

¿Cuántas albóndigas puedes comerte? ¡¡Seguro que muchas!!




Hoy vamos a hacer un plato fácil, fácil y rico, rico: albóndigas.

Para el acompañamiento, dos salsas posibles: con tomate y albahaca y con nata y champiñones.


1. Receta.

Notas previas:

1. La masa para las albóndigas debe prepararse un día antes de hacerlas, tenedlo en cuenta. Precisamente por eso, yo las hago en fin de semana y aprovecho para hacer ese mismo fin de semana las tradicionales croquetas, dado que son otro plato cuya masa hay que preparar el día antes.

2. Teniendo en cuenta que ambas recetas son un poco pesadas de preparar y que se congelan estupendamente, yo aprovecho y hago una buena cantidad para tener para varias veces.


Para que os salgan unas 40-50 albóndigas, los ingredientes serían:

- 1 kg. de carne picada (Truco de Cris: para que la carne picada esté más tierna, podéis pedir en la carnicería que os la pasen dos veces por la máquina. Yo suelo pedir además que le quiten la grasa antes de pasarla por la máquina. A veces te cobran un poco más por eso, pero merece la pena).

- 2 huevos.

- 2 dientes de ajo.

- Harina.

- Aceite de oliva abundante.


Para la salsa de tomate y albahaca, los ingredientes serían, obviamente, tomate y albahaca al gusto. Yo le añado también cebolla muy picadita.

Para la salsa de nata y champiñones, por cada 20 albóndigas, los ingredientes serían:

- 1 brick pequeño de nata. Yo suelo usarla desnatada, para que engorde menos.

- 200 g. de champiñones.

- 1 cebolla de tamaño medio.

- aceite de oliva.


¿Y cómo se hace?


Primero vamos a hacer las albóndigas.

Se pica muy finito el ajo y se mezcla con la carne picada. Luego se echan los huevos crudos y se mezcla todo muy bien con ayuda de las manos o de un tenedor.

Se mete en la nevera y se deja reposar hasta el día siguiente (Cris: Es cierto que se pueden hacer las albóndigas nada más mezclar la masa, pero eso tiene dos problemas fundamentales. El primero es que el huevo no se ha mezclado bien con la carne y se puede hacer cuando estéis friendo las albóndigas. El segundo es que la masa de carne no tiene tiempo de coger el sabor del ajo y la textura suave que le da el huevo,m así que luego no saben igual).

Al día siguiente sacamos la masa de carne del frigorífico y vamos haciendo bolitas más o menos pequeñas (Truco de Cris: para que me queden todas las bolitas más o menos del mismo tamaño, yo utilizo una de esas cucharas redondas que se usan normalmente para hacer té cuando lo tienes en hojas, una como ésta. Así quedan todas las albóndigas más o menos iguales y con la misma cantidad de carne).

Una vez que tenemos hechas las bolitas, las rebozamos en harina.

En una sartén u olla grande, ponemos bastante aceite a fuego medio y freímos las albóndigas, moviéndolas frecuente para evitar que se quemen por alguno de los lados.

Si las vais a congelar, hay dos momentos para hacerlo. Uno de ellos es éste: cuando las albóndigas están doraditas y hechas al menos por fuera, aunque no lleven mucho tiempo en el fuego. Se sacan, se dejan enfriar y se congelan en paquetes de las que vayáis a comer cada vez. Otro momento para congelarlas es una vez que ya se han acabado de hacer y se les ha añadido la salsa elegida. OJO: esto sólo se puede hacer con la salsa de tomate. La salsa de nata no se puede congelar. Igual que en el caso anterior, se retiran del fuego, se dejan enfriar y se congelan en paquetes de las raciones que vayáis a comer.

Una vez que están las albóndigas doraditas y hechas por fuera, se añade la salsa que hayamos preparado y se fríe todo junto durante unos cinco minutos más, ya a fuego lento, para que se vayan impregnando del sabor de la salsa.

Para hacer la salsa de tomate y albahaca, se pica muy finita la cebolla y se dora en una sartén o cazuela. Una vez dorada la cebolla, se añade el tomate frito y la albahaca al gusto.

Para hacer la salsa de nata y champiñones, primero limpiamos muy bien los champiñones para quitarles toda la tierra. Una vez limpios, se les quita el tronco y se pica en trozos de tamaño medio el capuchón (Cris: no hagáis los trozos muy pequeños, recordad que el champiñón, al igual que la seta, encoge al freirlo, porque suelta todo el agua). Los troncos no los usaremos en esta receta, porque se quedan mucho más duros que el resto del champiñón y saben menos (Truco de Cris: aunque no los vayamos a usar en esta receta, podemos aprovecharlos para otros platos. Una opción es utilizarlos para hacer patatas guisadas con champiñones y huevo escalfado, ya que al tener mucho tiempo de cocción, los troncos de champiñón quedan muy blanditos y le dan un sabor muy rico a las patatas guisadas).

Se pica la cebolla muy finita. Se pone un poco de aceite en una cazuela y se dora la cebolla (Cris: es mejor usar cazuela que sartén, ya que si no al remover se os va a salir la nata). Una vez dorada la cebolla, se añaden los champiñones bien picados y se fríen a fuego medio hasta que estén tiernos. En ese momento se añade la nata y se va removiendo hasta que quede la salsa con un color dorado y la nata haya espesado un poco (Cris: no la dejéis espesar demasiado, porque si no se convierte en un engrudo incomestible, vale con que se espese un poco).

Una vez bien mezcladas las albóndigas con la salsa elegida y sofritas un rato juntas, sólo hay que coger un buen trozo de pan y llevarlas a la mesa para poder disfrutar de ellas.


2. Historia.

La palabra albóndiga es término procedente del árabe al-bunduqa, que significaba “la bola”. Fueron también los árabes los que introdujeron en España este plato.

El historiador granadino Luis del Mármol documenta el término en su Descripción general de África (1573): "Venden fideos, almojábanas y albóndigas hechas de carne picada con especias y fritas en aceite".


3. Variantes.

En Brasil, las albóndigas se llaman almôndegas y se sirven generalmente con espagueti, al igual que en Estados Unidos. Son por regla general de muy gran tamaño.

En Chile son bolas de carne picada con pan rallado, huevo y perejil que se cuecen en un caldo de carne al que luego se le agrega arroz y se sirve caliente. También se sirve en una sopa llamada Cazuela de Albóndigas.

En México se preparan alternativamente con carne picada de vaca o cerdo, con relleno de huevo cocido y generalmente se cocinan con caldo de jitomate y varios tipos de pimientos picantes (chiles) y se acompañan de arroz cocido y frijoles. Se come con tortillas de masa de maíz nixtamalizado (curado con cal).

En Bolivia se comen con salsa de aji, fideos o arroz y dos patatas cocidas.

En Republica Dominicana se preparan con pan rallado, especias y vegetales.

En China las albóndigas se hacen de cerdo y generalmente se cuecen al vapor, se hierven, se comen crudas o con adición de salsa de soja. Pueden tener un tamaño que va desde 5 centímetros de diámetro hasta 10 centímetros. Las albóndigas cocidas al vapor planas se denominan cabeza del león. Las variedades más pequeñas se utilizan en sopas.

En Filipinas, las albóndigas frecuentemente se sirven en una sopa con bijon (una especie de noodles o fideos), ajo tostado, calabaza y chicharrones. Las albóndigas se llaman mga bola-bola en los idiomas locales.

En Indonesia, a las albóndigas se llama bakso y se sirven generalmente en un tazón junto con una sopa, con los tallarines, con queso de soja, huevos, siomay o carne frita.

En Japón se emplean como un filete de hamburguesa cuyos ingredientes son muy similares al hanbāgu.

En Albania existen albóndigas fritas (Qofte të fërguara) que incluyen queso feta.

En Alemania se llaman Hackbällchen. También son típicos los Frikadelle, cuyo nombre proviene de frittella en italiano, que significa frito. Consiste en carne picada de ternera o cerdo que se fríe en forma de bolas aplastadas.

En Rusia, la albóndiga vino de la cocina alemana, cambiándole el nombre solamente en su terminación, frikadelki para hacerlo sonar más nativo.

Las albóndigas de Finlandia (lihapullat) se hacen con una mezcla de la carne picada de cerdo con las migajas de pan empapadas en leche y cebollas cortadas en trozos pequeños. Se sazonan con pimienta blanca y sal. Las albóndigas se sirven tradicionalmente con salsa, patatas hervidas, mermelada de arándanos rojos y, a veces, pepinillos en vinagre.

En Grecia, las albóndigas fritas se llaman keftedes e incluyen generalmente en su interior una mezcla de cebollas y de hojas de menta. Las albóndigas guisadas se llaman yuvarlakia.

En Bulgaria, las albóndigas se llaman kyufte y se hacen generalmente con una mezcla de carne de vaca y de cerdo con migajas de pan y cebollas rebanadas. Existen muchas otras variantes que incluyen diversas clases de carne y otros ingredientes.

En Italia, las albóndigas se conocen como polpette y se comen generalmente como segundo plato o en una sopa.

En Noruega, las albóndigas se llaman kjøttkaker (literalmente, carne apelmazada) y se asemejan al frikadeller danés. Este plato se sirve tradicionalmente con patata hervida, salsa, mermelada de arándanos rojos o sopa de guisantes. A veces se añade una cebolla frita caramelizada de acompañamiento.

Los chiftele y los pârjoale de Rumania se fríen y se hacen generalmente con cerdo o con carne de aves de corral, pan humedecido y ajo. El chiftele es más pequeño y con más carne. Una variante cruda, con la albóndiga aplastada, se utiliza para la elaboración de la sopa amarga, llamada ciorbă de perişoare.

En Suecia existen las köttbullar (literalmente, bollos de carne). Se elaboran con carne picada o una mezcla de la carne picada mezclada con las migajas de pan empapadas en leche y cebollas cortadas en trozos pequeños. Se sazonan con pimienta blanca o pimienta inglesa y sal. Las albóndigas suecas se sirven tradicionalmente bañadas con salsa espesa de carne, patatas hervidas, dulce de arándanos rojos y, ocasionalmente, pepinillos en vinagre.

En Países Bajos, las albóndigas se denominan gehaktbal y se sirve a menudo con patatas y otros ingredientes hervidos.

En Turquía hay más de 80 tipos diferentes de albóndigas (köfte), tienen muchas variantes regionales.

En el Reino Unido, se llaman meatball. Las faggots son un tipo de albóndiga hecha de trocitos de hígado y corazón de cerdo, embutidos en una membrana de tripa.


4. Curiosidades.

Las albóndigas suecas se sirven en las cafeterías de IKEA alrededor del mundo, como plato típico sueco, aunque en realidad se trata de un plato de origen árabe, como hemos dicho antes.


5. Conservación.

Si os sobra un poco, podéis guardarlas máximo dos días en la nevera y calentarlas en el microondas o en un cazo antes de tomarlas.

Es un plato que se puede congelar muy fácilmente, ya sea acabado o simplemente fritas las albóndigas y sin añadirles ninguna salsa, por lo que es ideal para hacer una buena tanda y tener siempre congeladas y dispuestas para un día que no os apetece cocinar o que os viene gente de repente a casa sin avisar.