viernes, 24 de agosto de 2012

Helado de melocoton para ayudar a pasar esta caló



 
Aprovechando el verano y las frutas tan ricas que trae, podemos hacer muchos helados caseros. 
La receta que os propongo hoy es la del helado de melocotón.



1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos para unas cuatro raciones son:

- 200 g. de melocotones pesados sin hueso ni piel.

- 100 g. de azúcar.

- 200 ml. de nata para montar.

- unas gotas de zumo de limón.

- una cucharada de miel suave.

- dos cucharaditas de azúcar vainillado.


¿Y cómo se hace?

Lavamos y secamos los melocotones. Pelamos, retiramos alguna parte si está mala y troceamos el resto.

En un cuenco colocamos el melocotón, la miel, el azúcar normal y las gotas de limón. Lo dejamos reposar quince minutos.

Pasados los quince minutos, añadimos el azúcar vainillado y la nata (Nota: no hay que montarla previamente, pero sí tiene que estar en el frigorífico hasta el momento de añadirla).

Batimos hasta que nos quede la mezcla sin grumos. Pasamos a una jarra y lo metemos en la nevera (Nota: NO en el congelador) hasta que la crema esté fría.

Cuando ya esté frío, si tenéis heladora, seguid las instrucciones de la misma. Si no tenéis, aquí os dejo un método que hace que el helado quede muy bien sin necesidad de estarlo batiendo cada quince minutos.

Para ponerlo en práctica necesitamos un bol grande lleno de cubitos de hielo, al cual le añadimos un puñado generoso de sal. La mezcla base de nuestro helado la vertemos en un recipiente más pequeño que quepa en el primer bol y lo enterramos bien, de tal forma que quede rodeado lo más posible por el hielo, pero sin que éste llegue al borde (Nota: más que nada para evitar que se os cuele un cubito al batir y acabéis con un helado salado). Batimos durante diez minutos y metemos ambos recipientes tal y como están en el congelador durante cuarenta y cinco minutos.

Cuando pase el tiempo volvemos a batir otros cinco minutos, hasta que nos quede una textura cremosa y suave, como la de los helados caseros. La mezcla se cubre con film de cocina bien pegado a la superficie y se mete ya solo el recipiente con el helado en el congelador una noche entera hasta el momento de servirlo (Nota: basta con unas cuatro o cinco horas, pero queda mejor si lo dejáis toda la noche).

El helado de melocotón se puede hacer con melocotones en lata, así que no hay excusa para no tomarlo en invierno también.

Podemos acompañarlo de una salsa ligera de chocolate, o bien de frutas que contrasten en color y sabor, como los arándanos. Si lo habéis hecho sin heladera, al sacarlo del congelador estará un poco duro, conviene dejarlo unos cuantos minutos fuera para que se ablande un poco y sea más fácil hacer las bolas de helado.


2. Historia.

El helado como tal nació en China, donde el rey Tang (618-697 A.D.) de Shang tenía un método para crear mezclas de hielo con leche.

De China pasó a la India, a las culturas persas y después a Grecia y Roma.

En la Baja Edad Media, en Italia, el helado se introduce de manera generalizada en Europa. Marco Polo, en el siglo XIII, al regresar de sus viajes a Oriente, trajo varias recetas de postres helados usados en Asia durante cientos de años, los cuales se implantaron con cierta popularidad en las cortes italianas. De allí se fueron extendiendo al resto de países europeos.

 
3. Curiosidades.

La vainilla es el sabor más popular mundialmente.

La cobertura más popular es el baño de chocolate.

El helado más grande fue uno de 3,65 metros de altura, fabricado con 36.332 litros de helado y 3.200 kilos de cobertura, en Anaheim, California, en 1985.

El primer registro de uso de cucuruchos para servir helados aparece en el libro de cocina de la Señora Marshall, en 1888. Antes de eso, el helado se lamía desde un pequeño vaso llamado "penny lick" o se servía en un papel encerado.

Se necesitan 50 lamidas para terminar un cucurucho.

Se venden más helados los domingos que cualquier otro día de la semana.

En Inglaterra se vende por primera vez un helado salado: helado de mostaza. La creación es del chef Heston Blumenthal para la cadena de supermercados Waitrose.

El helado más alto registrado fue preparado en  la Eisenhower Junior High School en Mayo de 2005 con una altura de 13 pulgadas (33.28 cm).

La compañía “Del Monte” realizó una encuesta entre 1000 mujeres, sobre qué hombre les gustaría que estuviera en una paleta helada. El ganador fue Daniel Craig, del que se hizo un helado.

En Australia, en el French Riviera ice cream, venden un helado de 24 bolas llamado Maxi Rainbow (Arcoiris máximo) y que es para más de 8 personas.

La compañía heladera noruega Henning Olsen tiene un helado llamado IcePod. Es un helado de vainilla que es una reproducción del famoso reproductor de música y con una cobertura de chocolate que recrea la pantalla y el representativo botón del Ipod. Además, con cada helado se incluye un código para la descarga gratuita de canciones de artistas noruegos.

La empresa japonesa “Instituto de Productos Alimentarios de Algas Marinas” ha inventado un helado que es capaz de no derretirse durante una hora bajo temperatura normal. Este tipo de helado ha sido descubierto casualmente por dicha empresa en la investigación de productos de soja. Lo maravilloso del helado es que lo que hace que sea ‘diferente’ es un ingrediente muy común -residuos de soja-, que dicha empresa usaba como un ingrediente en la preparación de pan.El personal descubrió casualmente que el helado de leche mezclado con residuos de soja es más difícil de disolverse que el helado ordinario.

En Estados Unidos, que es el mayor consumidor de helado del mundo, tienen un Día Nacional del Helado. Es el 14 de julio, mes que también es considerado el Mes Nacional del Helado.


4. Propiedades.

Si pensabais que engorda o que perjudicaba la garganta, nada más lejos de la realidad. Un estudio estadounidense que ha demostrado que consumir helado ayuda a quitarse esos kilos que nos sobra, fortalece la masa ósea y ayuda a controlar la tensión arterial.

También son una fuente importante de vitamina B, calcio y proteínas.

Además, los helados contribuyen a la hidratación, combaten la sequedad de las vías respiratorias, facilitan la digestión y crean una sensación de bienestar. 

 Los helados aportan gran parte de los nutrientes que necesitan diariamente los seres humanos; un helado de 100 gramos de tipo crema sólo significa un 12% del aporte calórico que necesita un adulto en un día de actividad física moderada.

El helado es, además, una gran fuente de calcio, ya que mayormente está elaborado con leche, lo que lo hace adecuado para personas de cualquier edad. Además, es especialmente agradable para personas que presentan dificultad para tragar o deglutir.

Es, asimismo, el helado es apto para personas diabéticas o con cifras elevadas de colesterol. En el caso de los diabéticos, el incremento que experimenta la glucosa en sangre es mucho menor al que se daría en el caso de que se ingirieran azúcares solos o presentes en alimentos no grasos, entre otras causas, por la rapidez en la absorción de esta sustancia.

En cuanto al contenido en colesterol de los helados, este es inferior al de la leche, por tanto, las personas con problemas de colesterol pueden llevar a cabo un consumo moderado de helados.

Tampoco es cierto que el helado cause caries, ya que sus características químicas hacen de él un producto muy poco adherente al esmalte dental.

La vieja excusa de “enfriarse la garganta” que utilizaban las madres para negar helados puede también ser rebatida ya que el helado pasa por la garganta a una temperatura de entre 8 y 10 grados y llega al estómago cuando esta ya se encuentra entre 20 y 30 grados.


5. Conservación.

Este tipo de helado casero debe consumirse como mucho en una semana.

jueves, 9 de agosto de 2012

Tortitas de calabacín con salsa de yogur para acompañar, para empezar a comer y no parar


 
Como he prometido por ahí por el Facebook, la receta de esta semana es bien ligera y apetitosa, ideal para estas noches de verano: tortitas de calabacín con salsa de yogur.



 


1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos para dos personas con mucha hambre o tres de hambre normal son:

- 2 calabacines grandes.

- 1 huevo.

- 70 g. de harina.

- 30 g. de queso rallado (Nota: dependiendo del queso que uséis, el sabor será más o menos fuerte, cada uno que le añada el que más se ajuste a su gusto).

- 1 cucharadita de postre de levadura.

- Aceite de oliva virgen extra.

- Sal

Además, para la salsa necesitaremos:

- 2 yogures griegos.

- mostaza antigua al gusto (Nota: dependerá de cómo de suave o fuerte os guste la salsa. Yo suelo echarle el equivalente a dos cucharadas soperas).

- hierbas al gusto (Nota: yo suelo echarle tomillo, romero, orégano y albahaca, pero se pueden cambiar por otras que os agrade el sabor, es cuestión de probar distintas combinaciones hasta que deis con la ideal para vosotros).

Con estas cantidades sale bastante salsa, yo lo que suelo hacer es utilizar la que me sobra para al día siguiente hacer una ensalada de arroz con salsa de yogur, buenísima y muy fresquita para estas fechas de calor.


¿Y cómo se hace?

Lavamos bien los calabacines y los rallamos sobre un escurridor grande. Le echamos dos pellizcos de sal y los dejamos unos 20 minutos para que suelten el agua.

Mientras esperamos a que el calabacín rallado escurra el agua, podemos ir preparando la salsa de yogur. Tan sólo hay que mezclar bien todos los ingredientes en un bol con ayuda de una cuchara. Guardarla en la nevera hasta el momento de servirla.

En un bol grande batimos el huevo. Pasados los 20 minutos, aplastamos bien los calabacines rallados con las manos para que acaben de soltar toda el agua, los incorporamos al huevo y mezclamos .

En un bol aparte, mezclamos la levadura con la harina. Incorporamos la mezcla al bol con el calabacín y el huevo y mezclamos.

Incorporamos el queso rallado  y mezclamos.

Ponemos una sartén o plancha con un poco de aceite a fuego medio. Con una cuchara grande, cogemos la masa y vamos formando tortitas en la sartén ayudándonos de una espumadera para aplastarlas y de la propia cuchara para darles la forma redondita.. También se puede hacer con moldes de emplatar.

Dejamos que cojan consistencia y les damos la vuelta a las tortitas con una espumadera con cuidado de no romperlas.

Una vez doradas por ambos lados retiramos y dejamos sobre papel de cocina para que acabe de soltar el aceite que hayan podido coger.

Las servimos calientes con la salsa de yogur bien fría.


2. Historia.

No se sabe con seguridad si el calabacín proviene de Asia meridional o de América central. 

Existen pruebas de que ya era consumido por los egipcios y, más tarde, por griegos y romanos.

Los árabes extendieron su cultivo a las zonas mediterráneas, donde se convirtió en un alimento de consumo habitual en la Edad Media.

En las zonas del norte de Europa su consumo fue más tardío y no tuvo lugar hasta la II Guerra Mundial.

3. Curiosidades.

Además del fruto de la planta del calabacín, también se pueden consumir sus flores. Éstas pueden presentarse como acompañamiento de otros platos o constituir un plato por sí mismas. Se pueden preparar de formas muy diversas: cocidas, asadas, fritas o incluso rellenas.

A la hora de guardarlos en la nevera hay que procurar no colocarlos cerca de melocotones o melones, ya que podría propiciar la aparición de sabores amargos.

4. Propiedades.

El calabacín es un alimento de bajo aporte calórico, idóneo para incluir en la dieta de personas con exceso de peso.

En relación con su contenido vitamínico, destaca la presencia discreta de folatos, seguido de la vitamina C. También contiene vitaminas del grupo B como B1, B2 y B6, pero en menores cantidades. Los folatos intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis del material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico. La vitamina C tiene una acción antioxidante, interviene en la formación de colágeno, huesos, dientes y glóbulos rojos, además de favorecer la absorción del hierro de los alimentos y aumentar la resistencia frente a las infecciones.

En cuanto a su contenido en minerales, el calabacín es una buena fuente de potasio, además de presentar pequeñas cantidades de magnesio, fósforo y hierro. El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Además, actúa en el equilibrio acuoso dentro y fuera de la célula. El magnesio juega un papel importante en la formación de huesos y dientes, se relaciona con el funcionamiento del intestino, nervios y músculos, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.

El calabacín es una hortaliza que posee propiedades emolientes (suavizantes) sobre el aparato digestivo gracias a su contenido en mucílagos, un tipo de fibra que suaviza y desinflama las mucosas del aparato digestivo. Esta propiedad, unida al hecho de que resulta fácil de digerir y con un suave efecto laxante, le convierte en un alimento cuyo consumo se aconseja especialmente a aquellas personas con estómago delicado o problemas digestivos como gastritis o estreñimiento.

Son beneficiosos en caso de hipertensión, hiperuricemia y gota, cálculos renales, en caso de retención de líquidos u oliguria (producción escasa de orina).

Su contenido de fibra le confiere propiedades laxantes. La fibra previene o mejora el estreñimiento, contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre y al buen control de la glucemia (niveles de azúcar en sangre) en las personas que tienen diabetes.

Por último, también, resulta muy recomendable en el caso de mujeres embarazadas. Dos calabacines de tamaño medio aportan una octava parte del ácido fólico que precisan al día a fin de prevenir importantes malformaciones en el feto.


5. Variedades.

Los calabacines pueden clasificarse en varios grupos en función de su color:

1. Calabacín tipo oscuro.
 
Su color es verde o negro y su forma cilíndrica. Incluye diferentes clases de calabacín:

a) Sofía: de color verde medio.

b) Samara: de color negro brillante.

2. Calabacín tipo claro.

Los frutos son de color gris o gris verdoso. Dentro de esta variedad también existen distintos tipos:
 
a) Grison: variedad de calabacín verde claro con puntos grises.

b) Clarita: variedad de color verde muy claro.


6. Conservación.

Estas tortitas aguantan tres días en el frigorífico, listas para simplemente calentarlas en el micro o el horno.

La salsa de yogur no recomiendo conservarla más allá del día siguiente al que la hagáis y siempre en la nevera.



sábado, 4 de agosto de 2012

Tiempo de fruta variada, tiempo de mermelada



Después de varios meses sin aparecer por aquí debido a mi accidente y otros problemas varios, aquí estamos de nuevo con una receta fácil y que se puede guardar para comerla todo el año ñamñamñam

Aprovechando las frutas de verano, vamos a hacer mermelada de albaricoque.





1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos para esta mermelada son:

- albaricoques.

- azúcar (Nota: si os gusta poco dulce, podéis usar azúcar morena. Si estáis a régimen, podéis usar edulcorante).

- zumo de limón.

Como veis, no he puesto cantidades. En esta receta lo importante es la proporción entre los ingredientes. Hay que poner la misma cantidad de fruta pesada sin hueso que de azúcar. En cuanto al zumo de limón, calculad medio limón por cada kilo de fruta (Nota: el limón no va a añadir sabor a vuestra mermelada, se utiliza simplemente para que la fruta suelte la pectina, que es el agente encargado de que la mermelada espese).

Lo más importante a la hora de hacer mermeladas es su conservación.

¿Cómo esterilizar los tarros para envasar la mermelada?

Yo hago una doble esterilización.

Primero se pone un trapo en el fondo de una cazuela grande y se meten los tarros y las tapas, bien cubiertos de agua (Nota: el trapo se pone para que los tarros no se rompan al chocar contra el fondo de la cazuela durante la cocción). Se lleva a punto de ebullición y se deja cocer al menos diez minutos. Cuidado al sacarlos, que el agua que se queda dentro puede provocar más de una quemadura, en particular la que se queda en las junturas de las tapas, que no se ve y se derrama cuando menos lo esperamos.

Una vez que tenemos la mermelada casi acabada, ponemos el horno arriba y abajo sin aire a precalentar a 150º. Cuando esté caliente, metemos los tarros (Nota: ojo, sólo los tarros, sin las tapas) y los dejamos diez minutos. Apagamos el horno y dejamos los tarros dentro hasta que llegue el momento de rellenarlos con la mermelada.


¿Y cómo se hace?

Cogemos los albaricoques enteros y los ponemos a hervir cubiertos de agua durante diez minutos o hasta que estén blandos. Escurrimos y los dejamos enfriar.

Una vez fríos, quitamos los huesos. Podéis quitar la piel también si no os gusta, pero no es necesario.

En una olla ponemos la fruta, el azúcar y el zumo de limón colado. Llevamos a ebullición.

Una vez está la mezcla hirviendo, bajamos el fuego y lo dejamos cocer a fuego lento durante aproximadamente 45 minutos. Hay que remover de vez en cuando, porque si no se queda pegado al fondo y se quema. Además, hay que aplastar la fruta con una espátula de madera para que no queden trozos demasiado grandes.

Veréis que poco a poco la mezcla va espesando y cogiendo apariencia de mermelada. Si queréis estar seguros de que está en su punto, podéis usar un plato frío. Si al echar unas gotas de mermelada ésta se cuaja inmediatamente, es momento de retirarla del fuego.

¿Cómo envasamos al vacío?

Vamos cogiendo uno por uno los tarros que hemos dejado en el horno y los llenamos casi hasta el borde con la mermelada. Tapamos e inmediatamente los ponemos boca abajo (Nota: ojo que queman un montón, usad siempre guantes, que los trapos resbalan y los trozos de mermelada y cristal si se cae un tarro al suelo no son buenos, sobre todo si os caen en las piernas).

Dejamos reposar así los tarros un mínimo de cinco horas. Yo los suelo dejar toda la noche, para asegurarme de que están ya fríos del todo antes de almacenarlos.


2. Historia.

La palabra "mermelada" proviene del portugués marmelada que significa "confitura de membrillo" (membrillo se dice marmelo en portugués) y ésta a su vez del latín melimelum (un tipo de manzana) que tiene su origen en el griego melimelon (meli=miel y melón=manzana).

Independientemente del origen de la palabra, las mermeladas nacieron de la necesidad de conservar los excedentes de fruta durante la estación que eran más abundantes.

Los romanos conservaban las frutas enteras bañadas en miel, ya que no se conocía el azúcar. El primer libro de cocina conocido por el mundo "De asuntos culinarios" escrito por el gastrónomo romano Marcus Gavius Apicius en I d.C., incluye recetas para frutas preservadas.

Fueron los árabes quienes implantaron el cultivo de la caña de azúcar en todo el Mediterráneo. Una creencia popular cuenta que los cruzados que regresaban de sus invasiones trajeron consigo del mundo árabe jaleas y mermeladas a Europa.Durante la Edad Media el azúcar llegó a sustituir a la miel y se popularizó por toda Europa la elaboración de mermeladas, que se preparaban de forma artesanal en casi todos los hogares.


3. Curiosidades.

Nathan Wyburn, un joven artista de Ebbw Vale, ha creado una serie de retratos de celebridades con mermelada, en un lienzo de pantostado.

También existe una mermelada de cofrade, elaborada con el Licor del Penitente con la intención de ofrecer “una mermelada con verdadero sabor a Semana Santa”, tal y como explican en su página web.

Sam Bompas, fundador de la empresa de catering Bompas y Parr, ha utilizado cabellos de la extinta Princesa Diana de Gales en la elaboración de una mermelada especial, como parte de una muestra de arte de la Casa Surrealista en la Galería de Arte Barbacana, que también incluye objetos de Salvador Dali y Rene Margritte. Bompas dijo que la reserva se hace fundiendo un diminuto mechón del pelo de la princesa fallecida con ginebra, que es combinada luego con leche y azúcar para crear un producto con en sabor parecido a la leche condensada. El cabello fue comprado en eBay por $10, a un vendedor estadounidense que colecciona lo que él asegura es el pelo auténtico de personas famosas y luego lo vende en cantidades pequeñas, junto con otros objetos de interés de las celebridades muertas.

Bompas &Parr ha creado también mermeladas con arena de la Gran Pirámide en Egipto y madera del barco Victoria de Nelson. Cualquiera de éstas extrañas mermeladas está disponibles para la compra, en la tienda de regalos de la galería de Bompas, en Londres, Inglaterra.


4. Propiedades.

Hay que destacar el gran aporte energético que nos ofrecen las mermeladas y las compotas, por eso es un gran aliado para comenzar la mañana o para obtener energía rápida antes de correr, caminar o hacer deporte.

También  tienen altas cantidades de fibra, ya que se utiliza todo de la fruta, incluso la piel de algunas de ellas.

El aporte vitamínico también es excelente

Además, dependiendo de la fruta usada en su elaboración, se añaden otras propiedades. 

Repasemos las propiedades de las frutas más utilizadas:

Mermelada de Manzana (Pyrus malus): alopáticamente, macrobióticamente y energéticamente, la manzana es la fruta de la normalidad, pues tiende a normalizar o equilibrar nuestro organismo, especialmente el tracto intestinal, tanto en caso de estreñimiento como de diarrea.

Mermelada de Pera (Pyrus comunis): la medicina energética considera a la pera como un alimento tonificante del pulmón y por lo tanto ideal durante los  episodios de resfriados y para los  estados de cansancio.

Mermelada de Tomate (Lycopersicum spp.): desde el punto de vista terapéutico, las virtudes del tomate provienen de su riqueza vitamínica y muy especialmente gracias a su contenido en licopeno, un anticancerígeno de primer orden, de la familia de los carotenoides, resistente al calor, de manera que conserva sus propiedades beneficiosas tanto en forma de mermelada como de salsa.

Mermelada de Ciruela (Prunus domestica): conocida por sus virtudes laxantes, la ciruela retrasa el envejecimiento. Además de su riqueza en vitamina E y de fibra, hay que añadir la fuente de carotenos, flavonoides, potasio y fósforo; ayuda a controlar el colesterol. La vitamina E es la responsable de retrasar los efectos del envejecimiento.

Mermelada de Cereza (Prunus avium): la mermelada de cereza es ligeramente laxante, y suavemente depurativa. Conviene a las personas que sufren de dolores articulares u obesidad (protección cardiovascular), porque es una de las frutas que mayor contenido tiene en antocianinas.

Mermelada de Higos (Ficus carica): este árbol de floración curiosa nos da un magnífico fruto cuyas principales virtudes son la de ablandar la tos y como laxante (ya usado por este motivo por los egipcios hace más de cuatro mil años).

Mermelada de Moras (Rubus fruticosus): la cantidad de antocianinas presentes en las moras hacen de esta fruta un alimento preventivo contra el cáncer de primera línea.

Mermelada de Fresa (Fragaria vesca): ver “antocianinas”, antes.

Mermelada de Limón (Citrus spp.): el ajo y el limón son para la medicina naturista lo que el paracetamol y la penicilina para la medicina alopática; o sea, de uso diario. La mermelada o el jarabe de limón es suavemente digestivo, sirve para aromatizar infusiones y bebidas medicinales tomadas para la pesadez gástrica.


5. Variedades.

Existen mermeladas de prácticamente todos los tipos de frutas: ciruela, manzana, fresa, plátano, arándano, mora, cereza, naranja, limón, membrillo, melocotón, albaricoque... Aunque la fruta es el componente básico, algunas mermeladas también se pueden elaborar con hortalizas, como el tomate y la zanahoria.


6. Conservación.

Mientras no se abra el tarro y se rompa el vacío, se pueden almacenar en cualquier armario, en lugar oscuro y seco. Conviene poner etiquetas con la fruta y el año de elaboración. Aguantan sin problemas dos años.

Una vez abierto el tarro, conservar en el frigorífico.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Pollo con tomates secos, está tan rico que casi muero...



Esta semana toca salado, después de los ricos crepes de hace dos semanas. Os traigo así un pollo muy fácil de hacer pero muy sabroso: pollo al horno con tomates secos.



 

1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos para dos personas como plato único son:

- dos cuartos traseros de pollo separados (Nota: si no sabéis exactamente cómo pedir la carne o el pescado cuando vais a comprar, un buen truco es decirle al carnicero/pescadero cómo lo vais a hacer y pedirle que os lo prepare).

- una cebolla.

- tres dientes de ajo.

- ocho tomates secos.

- un tomate.

- un vaso de vino blanco.

- una cucharadita de perejil seco.

- tres cucharadas de aceite de oliva.

- un pellizco de sal.

- un pellizco de pimienta.


¿Y cómo se hace?

Ponemos a precalentar el horno a 200º arriba y abajo sin aire.

Lavamos el pollo para quitarle restos de sangre y otras impurezas. Lo secamos bien.

Ponemos el aceite en un cuenco y pintamos el pollo ayudándonos con una brocha (Nota: se puede hacer también con los dedos o con un papel untado en aceite, lo importante es que quede mojado para que lo que le pongamos luego encima se quede pegado, pero sin que gotee aceite). Lo salpimentamos (Nota: es decir, le echamos sal y pimienta por todos lados, pero con cuidado de no pasarnos, simplemente que coja un poco de sabor).

Ponemos el pollo en una fuente de horno y lo dejamos hornear bajando la temperatura a 180º durante aproximadamente diez o quince minutos. Le vamos dando la vuelta cada cinco minutos aproximadamente.

Mientras el pollo se va haciendo, pelamos y picamos muy finito (que casi no se vea) un diente de ajo y lo mezclamos con el aceite sobrante y con el perejil. Si vemos que falta aceite, añadimos más cucharadita a cucharadita.

Pasados los diez o quince minutos, sacamos el pollo del horno sin apagarlo (Nota: pero cerrando la puerta, que si no pierde temperatura) y lo pintamos con la brocha por todos lados con la mezcla de aceite, ajo y perejil. Volvemos a meter el pollo en el horno durante otros diez o quince minutos. Le vamos dando la vuelta cada cinco minutos.

Mientras el pollo vuelve al horno, picamos muy finita la cebolla, otro diente de ajo y todos los tomates. Sofreímos el ajo hasta que esté doradito. Añadimos la cebolla hasta que esté blanda y casi transparente y añadimos los tomates. Dejamos sofreír unos cinco minutos con un tercio del vaso de vino blanco.

Cuando ya vemos que el pollo está casi hecho (Nota: es conveniente abrirlo un poco con un cuchillo para ver que la carne está bien hecha por dentro. Siempre, siempre se abre por la parte que luego irá justo encima del plato, para que el corte no se note cuando lo pongáis en la mesa para servirlo), echamos el sofrito por encima y el resto del vino y lo metemos de nuevo al horno durante otros diez o quince minutos. Removemos la salsa y la vamos echando por encima del pollo con una cuchara cada cinco minutos.

Cuando está ya acabado, se saca con cuidado del horno y se sirve bien caliente. Acompañado de un buen vino blanco o rosado está delicioso.


2. Historia.

El pollo se comenzó a domesticar en el valle del Indo, río de Asía meridional, hace aproximadamente cuatro mil quinientos años, desde donde pasó a Persia (actual Irán) a través de los intercambios comerciales.

Durante la Edad Media su consumo disminuyó, ya que preferían las pulardas, capones y gallinas, para volver a reaparecer hacia el siglo XVI (Nota: ver explicación sobre estos tipos de pollo más abajo en la sección "Variedades").


3. Curiosidades.

Existe una parodia de la conocida película “Parque Jurásico” que se llama “Pollo Jurásico”.

El pollo es la segunda fuente cárnica más consumida del mundo después de la carne de porcino.


4. Propiedades.

La carne de pollo es una de las que mayores beneficios aporta a nuestro organismo, ya que es rica en proteínas, vitaminas y minerales.

Contiene aminoácidos esenciales de fácil digestión y se caracteriza por un bajo aporte de grasas. Es por ello que se considera una carne magra.

Otro de sus grandes aportes son las vitaminas, entre las que predominan las del tipo B: la niacina o B3 transforma el alimento en vitamina, mientras la B6 o piridoxina favorece la formación de glóbulos rojos y el buen funcionamiento del cerebro. La vitamina B1 colabora en el correcto trabajo del sistema nervioso, del corazón y del cerebro y la B2 cuida de nuestro aspecto externo, principalmente, del pelo, las uñas y la piel. Además, esta carne contiene ácido fólico, imprescindible para evitar problemas durante el embarazo o enfermedades cardiovasculares.

El pollo es también fuente de minerales. El fósforo que nos aporta nos ayuda a mantener sanos los tejidos cerebrales y, al mismo tiempo, cuidar huesos y dientes. También obtenemos hierro, imprescindible para el sistema inmunológico. Por último, también contiene potasio.


5. Variedades.

Pollo es el nombre genérico que se le da al macho y a la hembra de la especie, sacrificada con una edad máxima de 5 semanas y con un peso que oscila entre 1 y 3 kilos. En función de su cría podemos distinguir entre:


Se cría de forma intensiva en granjas industriales. Engorda rápidamente con piensos hasta que alcanza 1 kilo. Su carne es blanquecina, más pálida que la del pollo de corral y su sabor menos intenso.


Se alimenta con grano, en espacios abiertos y sin recibir medicamentos. Su tiempo de engorde es superior al industrial, pero su carne, de color amarillento, es más firme, con menos grasa y de sabor más pronunciado.

Podemos realizar otra clasificación en función de la edad y el sexo del animal a la hora de ser sacrificado:

a) Pollo Picantón: es un pollito de menos de ½ kilo. Su carne resulta muy tierna. Es muy adecuado para preparse al grill o a la parrilla.

b) Pollo Tomatero o Coquelet: es un pollito de mayor tamaño que el picantón y muy apreciado en restauración. Pesa entre 500 y 900 gramos. Se puede cocinar de la misma forma que el picantón.

3. Capón:

Se trata de un macho castrado y sobrealimentado, de unos 3 kilos. Presenta mayor cantidad de grasa, por lo que su carne es también más sabrosa. Muy apropiado para fiestas navideñas.

4. Pularda:

Es una hembra castrada y sobrealimentada, de unos 8 meses de edad y unos dos kilos de peso. Su carne es tierna y firme, de color blanco y muy apreciada por su sabor.

5. Gallina:

Es la hembra adulta del pollo. Se suele utilizar para hacer caldos y guisos, ya que su carne es muy grasa y aromática.

6. Conservación.

Este plato aguanta par de días en el frigorífico.

Nunca he probado a congelarlo, aunque creo que sí se podría.


viernes, 4 de noviembre de 2011

Crepes dulces o saladas, para el desayuno o la merienda cocinadas



Esta semana mi intención era poneros la receta de los buñuelos, dulce típico español del Día de Todos los Santos, pero no conseguí que me salieran bien, así que tendré que seguir practicando para poderos dar la mejor receta posible. Mientras tanto, espero que sepáis perdonarme con esta receta, que igual puede hacerse dulce que salada: crepes.




1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos para hacer entre cuatro y ocho crepes (depende de lo gorditas que las hagáis) son:

- 100 g. de harina.

- 2 huevos.

- medio litro de leche.

- 25 g. de mantequilla.

- un pellizco de sal.

- mantequilla para dorar los crepes.

- el relleno escogido para las crepes (tenéis algunas sugerencias más abajo).


¿Y cómo se hace?

Se ponen en un vaso de batidora la harina, los huevos, la leche, la mantequilla y la sal. Batimos hasta que tengamos una masa líquida sin grumos. A veces queda como espuma encima, pero no deben quedar trozos de mantequilla.

Se unta la sartén en la que vamos a hacer los crepes con una pizca de mantequilla para evitar que se pegue la masa. Se pone a fuego suave o, si tenéis prisa, a fuego medio. (Nota: no ponerlo nunca a fuego fuerte, porque se quemará por fuera y la masa se quedará cruda por dentro).

Se echa la masa poco a poco del centro a los lados hasta cubrir la sartén con una capa de masa del grosor elegido (Nota: si echáis mucha masa en los lados, se quedarán los crepes con un reborde exterior que os dificultará el poder darles la vuelta). Dependiendo de cuánta masa echéis, os quedarán unos crepes más finos o más gordos, depende de lo que os apetezca ese día. Para unos crepes normales, no muy gordos, hechos en una sartén mediana, debéis echar dos cucharones de sopa, aproximadamente (Nota: el tamaño y grosor de vuestros crepes dependerá no sólo de cuánta masa echéis, sino también del diámetro de vuestra sartén. Tened siempre en cuenta que cuando más grande sea la sartén, más grandes serán los crepes y, por lo tanto, más complicado será poder darles la vuelta).

Se van levantando los bordes de los crepes de vez en cuando para ir viendo si se van dorando o no. Una vez vemos que están realmente doraditos por la parte que está en la sartén, se les da la vuelta con una espátula, teniendo cuidado de que no se doblen (Nota: si sois muy habilosos, podéis darles también la vuelta lanzándolos al aire y volteando la sartén, pero el método de la espátula es ciertamente más seguro y va a evitar que acabéis con la cocina llena de masa para crepes).

Se dejan dorar también por el otro lado y se sacan de la sartén.

Y ya sólo queda que pongáis el acompañamiento. Lo bueno de esta receta es que combina igual con dulce que con salado.

Si os decidís por un acompañamiento dulce, mis sugerencias serían:

- con azúcar morena y zumo de limón.

- con sirope del sabor que más os guste.

- con mermelada de vuestro sabor favorito.

- con nata y chocolate.

- con chocolate y nueces.

- con dulce de leche.

- con yogur y frambuesas/fresas.

- con nutella y plátano en rodajas.

Si os apetece más algo salado, optaría por:

- jamón serrano.

- queso del tipo que más os guste.

- tiras de pollo con mostaza antigua y salsa alioli.

- cebollita caramelizada y queso de rulo de cabra.

- revuelto de gulas y gambas.

- salsa cremosa de champiñones/seta y bacon.

- ricotta, piñones tostados y miel (Nota: ésta es un poco más cara, porque los piñones andan a un precio en España…).

- salmón ahumado, eneldo y queso de untar.


2. Historia.

El origen de este plato se sitúa en la época del Imperio Romano. La palabra crepe viene del latin “cripus” que significa crespo u ondulado.

Posteriormente reaparecen en Francia en el siglo XIV, donde eran comida de pescadores y campesinos, que las usaban para acompañar sus platos habituales.


3. Curiosidades.

Durante el martes de Carnaval y la fiesta de la Candelaria, toda Francia se divierte comiendo crepes.

En Inglaterra se celebra el Día de los Panqueques (otro nombre con el que se conoce a los crepes) el último martes antes de empezar la cuaresma.

El chef Paul Dedroog, originario de la ciudad de Sint-Katelijne-Waver en Bélgica batió el récord formando una torre solamente con crepes que alcanzó los 77 cm. de altura con un total de 203 crepes. En ella se utilizaron un total de 24 kilogramos de masa y los crepes fueron unidos uno con otro con algunos aderezos como miel y mermelada.


4. Conservación.

Este plato aguanta un día en el frigorífico, pero está mucho mejor recién hecho y calentito. Lo que sí aguanta varios días en el frigorífico es la masa, por si hacéis de más.

No se puede congelar.