miércoles, 15 de septiembre de 2010

Sana, sana, bizcocho de manzana...

Ya sé que estamos yendo contracorriente, que ahora que todo el mundo quiere ponerse a dieta para recuperarse de los excesos del verano, en este blog no hacemos más que poner bizcochos...

Ello se debe a que ando de cabeza liada con el trabajo y con algunas cuestiones personales y no he tenido tiempo de acercarme por los fogones todo lo que me gustaría.

Menos mal que tengo buenas amigas, como Cristina, que me ha prestado esta receta de bizcocho de manzana que tiene una pinta...

Para este bizcocho necesitamos los siguientes ingredientes:


• 3 huevos

• 250 g. azúcar (2 medidas de vaso de yogur)

• 3 o 4 manzanas Golden

• 250 g. harina (1 cucharada sopera son 20g.)

• 1 sobre de levadura

• 1 yogurt

• 100 g. aceite (1 medida de vaso de yogur)

• Coñac

• mermelada de albaricoque

• Azúcar

¿Y cómo se hace?

Pelamos y cortamos a gajos las manzanas y las ponemos en un recipiente con azúcar y coñac para que coja el sabor. Reservamos.


En el vaso batidor ponemos los huevos y el azúcar y mezclamos unos tres minutos, que es un truco para que quede bien esponjoso. Luego agregamos una manzana pequeña y trituramos.

Incorporamos el aceite y el yogurt y repetimos la operación. A continuación, añadimos la harina y la levadura y volvemos a mezclar.

Cuando la masa ya sea homogénea, la ponemos en un molde y clavamos los gajos de manzana de forma que se vean una vez suba el bizcocho. Reservamos el coñac donde hemos macerado la manzana y introducimos el molde en el horno 35-40 minutos a 180 grados.

Una vez cocinado, lo dejamos templar y pintamos el bizcocho con el coñac y con mermelada de albaricoque para darle más sabor.

Mmmmm....se me está haciendo la boca agua...

martes, 7 de septiembre de 2010

El bizcocho de plátano de mi Ali ñamñamñam

Hoy os dejo una receta de un bizcocho buenísimo que me ha mandado mi amiga Ali, que se la cogió prestada a una amiga estadounidense y desde entonces le sale para chuparse los dedos ñamñamñam


Necesitáis los siguientes ingredientes:

-300 ml. de azúcar.

-120 ml. de mantequilla.

- 2 huevos.

- 3-4 plátanos MUY maduros.

-120 ml. de leche con limón (poner unas gotas de limón en la leche unos minutos antes de usar).

- 5 ml. de aroma vainilla.

- 600 ml. de harina.

- 5 ml. de bicarbonato de soda.

- 5 ml. sal.

- dos puñados de nueces peladas.

(Cris: seguro que más de uno se estará haciendo la misma pregunta que me hice yo –y que le pregunté ipso facto a Ali- "¿no serán gr. en el caso de la harina y el azúcar?" La respuesta de Ali fue que la receta estaba en onzas y libras – a ver, se la dio una estadounidense…- y la tuvo que convertir con un conversor que encontró en Internet. Lo mejor es que lo hagáis con un vaso medidor, que así no hay problema. Ali lo hace así y todo el mundo repite con sus bizcochos jejejeje)

¿Y cómo se hace?

1- Precalentar el horno a 180º.

2- Mezclar en un bol el azúcar y la mantequilla.

3- Añadir los huevos.

4- Añadir plátanos y leche con limón.

5- BATIR todo.

6- Agregar la harina, el bicarbonato y la sal.

7- Mezclar bien.

8 -Añadir las nueces.

9 -Verter todo en el molde de horno.

10- Calentar una hora a 170º (más o menos, hasta que se pinche con un tenedor y salga limpio).


Bueno, pues ahí os la dejo, ya me diréis qué tal está.


¡¡Muchas gracias por la contribución, mi preciosa Ali!!

jueves, 2 de septiembre de 2010

Saladitos, napolitanas...¡¡no soy capaz de decidir cuáles me gustan más!!



¡¡Buenas a todos de nuevo!! Tras las vacaciones, aquí estamos de nuevo con más recetas que probar este otoño/invierno…¡¡y lo que queda de verano!!

Para empezar de nuevo, os dejamos una receta muy fácil de hacer y que lo mismo vale para salado que para dulce: saladitos o napolitanitas de chocolate.


SALADITOS

Para los saladitos necesitaremos los siguientes ingredientes:

- Una plancha grande de hojaldre cuadrado. Si sólo encontráis redonda, tendréis que hacerla cuadrada, bien cortando los bordes o bien amasándola de nuevo y haciendo la forma cuadrada con el rodillo.

- Una o dos yemas de huevo.

- Rellenos varios: yo suelo poner anchoas, queso, jamón york o pavo, jamón serrano en taquitos, paté, sobrasada, chistorra, salchichas, atún con tomate…como veis la selección es casi de lo que queráis. También se pueden hacer de verduras, tipo calabacines fritos, setas a la plancha, berenjena con tomate…


¿Y cómo se hacen?

Se extiende la masa de hojaldre sobre papel de horno.

(Truco: Quedan mejor cuando el hojaldre es refrigerado, con el hojaldre congelado a veces se rompe al cortarlos.)

Se empieza por el borde superior. Se deja aproximadamente un centímetro libre y luego se coloca una tira del relleno escogido yendo de izquierda a derecha. Se dobla la parte que hemos dejado libre sobre el relleno y se hace rodar para que se cierre. Nos tiene que quedar como un rulo relleno. Se corta y se vuelve a empezar. Se sigue así hasta que acabamos toda la plancha de hojaldre.

Precalentamos el horno a 180 º mientras seguimos con la receta.

(Importante: recordad lo que siempre os digo sobre los hornos: cada uno es un mundo. Hay que vigilar siempre la primera vez que se hacen las cosas para evitar que se nos quemen, las temperaturas y tiempos son meramente orientativos.)

Una vez tenemos hechos todos los rulos, hay que pintarlos con yema de huevo. Para ello, usamos la yema de huevo y un pincel de repostería (si no tenéis pincel, se puede hacer con el dedo, pero queda mejor distribuido con el pincel y se pueden comprar por menos de dos euros en los chinos, merece la pena la inversión).

Empezamos pintando la parte en la que se cierra el rulo y luego le damos la vuelta para pintar la parte cerrada. De esta manera, la parte de unión queda debajo y al hacerse es más difícil que se nos abran los saladitos en el horno.

Una vez pintados, se cortan los rulos en porciones pequeñas. Salen unas 6 por rulo, dependiendo del tamaño de la plancha de hojaldre que hayáis usado. No hace falta cortarlos del todo (además de que es difícil en algunos casos, como el de las anchoas o la chistorra), basta con que el corte sea suficiente para poderlos separar una vez hechos y fríos.

Se meten en el horno durante unos 10-15 minutos. Si veis al cabo de un rato que los saladitos se os están empezando a abrir, ponedles encima una bandeja de hormo o un molde vacío para que haga un poco de peso durante los siguientes minutos.

Cuando ya están doraditos por arriba, se sacan del horno. Se dejan enfriar y se separan.

Se colocan en una fuente y ¡¡a comer!!

(Advertencias y consejos varios sobre el relleno: la sobrasada suelta mucha grasa, así que conviene hacer estos saladitos separados de los demás, ya que si no acabarán todos impregnados de aceite y sabrán todos a sobrasada. Lo mismo pasa con el atún con tomate. Algo parecido ocurre con las anchoas, por lo que conviene quitarles muy bien el aceite con un papel de cocina antes de usarlas como relleno. El jamón o el pavo se puede usar en tacos o cortando tiras de lonchas. El paté queda bastante seco, así que conviene poner una buena cantidad. Si los hacéis de verduras, conviene escurrir también bastante bien el aceite. Si los hacéis de salchichas, intentad que no sean muy grandes o cortadlas por la mitad a lo largo para evitar que los saladitos queden demasiado inflados.)


NAPOLITANITAS DE CHOCOLATE

Para las napolitanitas de chocolate necesitaremos los siguientes ingredientes:

- Una plancha grande de hojaldre cuadrado. Si sólo encontráis redonda, tendréis que hacerla cuadrada, bien cortando los bordes o bien amasándola de nuevo y haciendo la forma cuadrada con el rodillo.

- Una o dos yemas de huevo.

- Chocolate especial para repostería (se puede hacer también con chocolate a la taza).

- Mermelada de melocotón.

- Chispitas de chocolate.


¿Y cómo se hacen?

Se hace el chocolate espeso y se deja enfriar (si lo echáis muy caliente se ablanda la masa de hojaldre y es muy difícil darle la vuelta sin que se rompa).

Se extiende la masa de hojaldre sobre papel de horno.

(Truco: Quedan mejor cuando el hojaldre es refrigerado, con el hojaldre congelado a veces se rompe al cortarlas.)

Se corta la masa en tres o cuatro partes, dependiendo de cómo sea de grande la plancha de hojaldre.

Se coloca una tira de chocolate en el centro de cada una de las partes. La cantidad de chocolate que pongáis, al igual que el sabor del mismo (blanco, negro, con leche), depende de cómo os gusten.

(Recordatorio: el chocolate, en particular el blanco, se quema con mirarlo, así que hay que tener mucho cuidado al hacerlo para que no se pegue ni se queme, que no es cuestión de que sepan todas las napolitanitas a quemado.)

Se doblan las partes sin chocolate hasta que cada parte nos quede como un rulo relleno.

Precalentamos el horno a 180 º mientras seguimos con la receta.

(Importante: recordad lo que siempre os digo sobre los hornos: cada uno es un mundo. Hay que vigilar siempre la primera vez que se hacen las cosas para evitar que se nos quemen, las temperaturas y tiempos son meramente orientativos.)

Una vez tenemos hechos los rulos, hay que pintarlos con yema de huevo. Para ello, usamos la yema de huevo y un pincel de repostería (si no tenéis pincel, se puede hacer con el dedo, pero queda mejor distribuido con el pincel y se pueden comprar por menos de dos euros en los chinos, merece la pena la inversión).

Empezamos pintando la parte en la que se cierra el rulo y luego le damos la vuelta para pintar la parte cerrada. De esta manera, la parte de unión queda debajo y al hacerse es más difícil que se nos abran las napolitanitas en el horno.

Una vez pintadas, se cortan los rulos en porciones pequeñas. Salen unas 6 por rulo, dependiendo del tamaño de la plancha de hojaldre que hayáis usado. No hace falta cortarlos del todo, basta con que el corte sea suficiente para poderlas separar una vez hechas y frías.

Se meten en el horno durante unos 10-15 minutos. Si veis al cabo de un rato que se os están empezando a abrir, ponedles encima una bandeja de hormo o un molde vacío para que haga un poco de peso durante los siguientes minutos.

Cuando ya están doraditas por arriba, se sacan del horno. Se dejan enfriar y se separan.

Se pintan de nuevo con la mermelada de melocotón, procurando que no queden pegotes. Se trata simplemente de que estén un poco pegajosas para que se peguen las chispitas de chocolate, no de que sepan a melocotón. Se rocían de chispitas de chocolate (o de virutas de colores).

Se colocan en una fuente y ¡¡ya tenemos postre o merienda!! Si las combináis con las palmeritas, podéis organizar una merendola estupenda.

jueves, 12 de agosto de 2010

¿Os sobra algo por la nevera? ¡¡Cenamos quiche entonces!!

Bueno, ésta probablemente sea la última receta hasta el 1 de septiembre, dado que me marcho hoy de vacaciones. Si me da tiempo intentaré poner alguna más estos días, pero no aseguro nada, así que ¡¡disfrutad y cocinad mucho estas semanas!!


1. Receta.

Para una quiche como para cuatro personas necesitamos los siguientes ingredientes:


- Una masa de hojaldre o de pasta brisa o quebrada (la masa brisa queda más dura, tipo galleta, mientras que la de hojaldre queda más esponjosa).

- 3 huevos.

- 1 tetrabrick pequeño de nata líquida.

- 200 gr. de bacon.

- 1 cebolla.

- Queso en virutas para pasta o pizza (yo suelo usar de dos tipos: de mozzarella y de mezcla de cuatro quesos).

- Aceite para freír.



¿Y cómo se hace?


Se coloca la masa de hojaldre/brisa con su papel de horno en un molde adecuado: cuadrado o elíptico si la masa es cuadrada y redondo si la masa es redonda. Si la masa que compréis no lleva papel de horno, ponedlo, será mucho más fácil desmoldar la quiche después.


Una vez colocada la masa, se pone queso (yo uso aquí abajo el queso mozzarella) bien distribuido por toda la masa.


Se corta la cebolla y el bacon (si no viene cortado ya) y se sofríen. Recordad que la cebolla se debe sofreir a fuego medio-bajo y, una vez ya doradita, se sube el fuego y se añade el bacon, dándole unas cuantas vueltas en la sartén.


Se extiende este sofrito por encima del queso, distribuyéndolo uniformemente por toda la extensión de la quiche.


A continuación, se extiende de nuevo queso todo por encima (aquí uso el de mezcla de cuatro quesos), procurando que quede todo cubierto. Sed generosos, queso nunca sobra.


En un cuenco, se baten los huevos y se mezclan bien con la nata, echándolos luego por encima de la quiche con cuidado de que quede uniformemente repartida la mezcla por toda la extensión.


El horno se debe haber precalentado a 200º y la quiche se debe poner arriba y abajo a 150º durante unos 20-30 minutos (recordad lo que siempre os digo: cada horno es un mundo, hay que observar la primera vez que se hace una receta para ver cuánto tiempo y potencia necesitamos). Para comprobar que está bien hecha, la pinchamos con un cuchillo. Si sale limpio, es momento de poner el horno sólo arriba durante unos minutos para que se dore un poco la superficie, hasta que quede como gratinada.


Y ya está lista para comer y disfrutar…


2. Historia.


La quiche es un plato de origen francés.


La palabra quiche se deriva del vocablo Küchen en el dialecto lorenés, hablado en la región de Lorena, en el noreste de Francia. Este término deriva a su vez del alemán Kuchen (pastel).


La quiche lorraine es conocida como la receta original de la que proceden todas las demás variantes de quiche. La palabra aparece por primera vez en Nancy, capital de Lorena, en 1605. En un principio, el relleno se componía sólo de huevos y crema de leche o nata fresca. En el siglo XIX, se le añadieron pequeñas tiras o tacos de panceta magra, fresca o ahumada. Posteriormente, la receta se extendió a otras regiones de Francia y a otros países, dando lugar a múltiples variantes de esta tarta salada.

3. Variaciones.


Lo bueno de la quiche es que admite cualquier alimento salado. Es un plato ideal cuando tienes algunas cosas en el frigorífico que ves que se te van a poner malas pero que no te pegan en ningún otro plato de los que tienes pensado para esa semana.


Yo las he hecho de espárragos trigueros, de jamón, de setas, de calabacín, de tomate…de cualquier cosa que se me ha ido ocurriendo. La mayoría de los ingredientes los he sofrito un poco antes de echarlos a la quiche (sin pasarse, tened en cuenta que se van a seguir haciendo todavía un rato mientras están en el horno).

4. Conservación.


La quiche aguanta tres días en el frigorífico tapada y se puede calentar sin problema en el microondas sin que pierda sabor.

jueves, 5 de agosto de 2010

A la rica rosquilla, para el niño y la niña



Bueno, después de dos semanas prometiendo esta receta y sin poder ponerla, aquí os la dejo por fin: las rosquillas a mi estilo.


1. Receta.

¿Qué ingredientes necesitamos?

- 2 huevos.

- 50 ml. de leche.

- 100 g. de azúcar.

- 1 dl. de aceite.

- 300 g. de harina.

- 1 sobre de levadura en polvo.

- Harina y azúcar para espolvorear.

- Aceite para freír.

- Zumo de limón.

Con estos ingredientes sale una fuente con rosquillas suficientes para que desayunen cuatro o cinco personas que no sean muy tragonas.

¿Y cómo se hacen?

En un cuenco, se mezclan los huevos con la leche, el azúcar, el aceite, la harina y la levadura. Se añade el zumo de limón y se amasa muy bien.

Hay que tener mucho cuidado al añadir el zumo de limón. Se añade poco a poco, removiendo cada vez, para que se mezcle bien.

La masa tiene que quedar un poco pegajosa, pero no excesivamente. Se os tiene que pegar a los dedos pero estar compacta, que si la cogéis con el tenedor con el que la estéis mezclando, no se caiga, no esté nada líquida.

Truco: si os habéis pasado con el zumo y os ha quedado muy clara, tan sólo hay que añadirle más harina. El único problema es que, cuanta más harina tengan, más secas quedarán, menos esponjosas, así que no hay que pasarse…

Una vez que ya tenemos la masa en su punto, nos enharinamos las manos y vamos cogiendo pequeños puñados de masa y los convertimos en palitos de masa que luego enrollamos dejando como un minidonut, con la forma tradicional de la rosquilla. Sobre como cerrarlo, cada uno a su estilo. Hay quien prefiere pegar los dos extremos, quien prefiere anudarlos, quien los monta uno sobre otro…las rosquillas tradicionales son pegando los dos extremos. Hay que pegarlos muy bien para evitar que luego se abran al freír las rosquillas (aunque es inevitable que alguna se abra, no hay que obsesionarse con eso…).

Una vez montadas todas las rosquillas, se echa aceite abundante en la sartén, se pone el fuego medio y se van friendo, dándoles la vuelta para que se hagan por todos lados y con mucho cuidado de que no se quemen. La vuelta hay que darla con dos cucharas o tenedores, para evitar que se rompa la masa y se nos destrocen las rosquillas.

De la sartén se pasan a un papel absorbente de cocina para retirar el aceite sobrante. Una vez escurridas, se pone azúcar en un plato y se rebozan bien las rosquillas por todos los lados de manera que el azúcar se quede bien impregnado.

Y, en cuanto se enfríen, ¡ya están listas para comer! (conozco a gente que se las come cuando aún están calientes porque no puede esperar, pero eso da bastante dolor de barriga, así que no lo recomiendo).


2. Historia.

Existen muchas historias sobre la invención de las rosquillas. Una de ellas sostiene que un capitán de mar danés llamado Hanson Gregory, durante una tormenta particularmente violenta, necesitó ambas manos para manejar el timón del barco y empaló una torta frita sobre el timón.

Las primeras recetas aparecen en la Edad Media, aunque parece que el origen de la formula de la masa de las rosquillas se remonta a tiempos del imperio romano, donde se encontraban más de cincuenta hornos de pan en la capital, que tenían la obligación de hacer una cantidad de pan diaria según ordenanzas de César; sin embargo, una vez terminada su labor fija, podían elaborar otros productos aprovechando el calor del horno, entre ellos empanadas y rosquillas.


3. Variaciones.

Las rosquillas más conocidas son las tontas y listas, junto con las francesas y las de santa Clara, todas ellas típicas de Madrid y que se acostumbra consumir en el periodo que oscila entre el primero de mayo y el final de las fiestas de san Isidro.

Aunque todas están hechas a partir de la misma receta, cada una de ellas difiere en su acabado final: las rosquillas tontas no llevan nada, no van bañadas, de ahí su nombre, tontas, indicando la simpleza de su masa; las listas van bañadas con un azúcar fondant (elaborado con un sirope de azúcar, zumo de limón y huevo batido) del color que se le quiera dar (es habitual el amarillo); las de Santa Clara van recubiertas con un merengue seco, originalmente blanco; y las francesas se acaban rebozándolas en granillo de almendra (azúcar glasé y almendras partidas).


4. Curiosidades.

En algunas épocas en las celebraciones de San Isidro existía una vendedora llamada Tía Javiera que procedía unos dicen que de Fuenlabrada, otros que de Villarejo de Salvanés, afamada por sus rosquillas. Tal era su fama que pronto los tenderetes vendían sus rosquillas afirmando ser familiares de la Tia Javiera. Esto hizo que se creara un sainete antiguo que rezaba:


“Pronto no habrá, ¡Cachipé!

en Madrid duque ni hortera

que con la tía Javiera

emparentado no esté”.


Tradicionalmente, en la zona de Reinosa (Cantabria, España), se conservaban las rosquillas en invierno en recipientes enterrados en la nieve de las montañas. Este postre también es típico de Santillana del Mar.

En Galicia las rosquillas se consumen en todas las romerías y fiestas populares, siendo las elaboradas en Puenteareas de las más conocidas.


5. Conservación.

Las rosquillas se ponen duras con facilidad si no se dejan en un recipiente tapadas. Aguantan unos cinco días. Si están sólo duras, pero no tienen manchas (es decir, no se han enmohecido), se pueden seguir consumiendo, simplemente mojándolas en leche, café o cacao, a gusto del consumidor.