domingo, 24 de febrero de 2013

Disfruta y disfruta entre trufa y trufa...




Esta semana pasada fue mi cumpleaños y una de las cosas que hice para celebrarlo fue llevar trufas al trabajo y a varias cenas familiares. Han gustado tanto y habéis sido tantos los que me habéis pedido la receta, que no puedo sino haceros caso y publicarla en el blg. 






Tened cuidado al hacerlas, son tan fáciles y tan ricas que resultan francamente adictivas…


1. Receta.


Para que os salgan entre 24 y 30 trufas (dependerá de lo grandes que las hagáis, necesitáis los siguientes ingredientes:

- 200 ml. de nata para montar (35% de grasa).

- 200 g. de chocolate negro para fundir.

- 50 g. de almendras molidas.

- 60 ml. de Baileys.

- 3 cucharadas soperas de cacao en polvo sin azúcar.

Vamos a necesitar también blondas para trufas.


¿Y cómo se hace?

En un cazo ponemos la nata a fuego medio. Cuando empiece a hervir, echamos el chocolate y mezclamos bien.

Una vez bien mezclados la nata y el chocolate, añadimos la almendra y el Baileys y removemos todo bien hasta que no queden grumos.

Lo pasamos a un recipiente plano, lo dejamos enfriar y lo metemos en la nevera, donde lo dejamos un mínimo de cuatro horas (Nota: yo suelo dejarlo toda la noche).

Cuando hayan pasado las horas de frigorífico, procedemos a hacer las bolitas con ayuda de una cuchara y nuestras manos. Ponemos el cacao en polvo en un plato hondo y pasamos las bolitas por el chocolate hasta que queden completamente recubiertas. Las colocamos en sus blondas y servimos bien frías.

Si queréis hacer estas trufas para niños, podéis eliminar el licor o sustituirlo por un otro sin alcohol que le dé un nuevo sabor a vuestras trufas.

En lugar de cacao en polvo, podéis decorarlas también con fideos de chocolate o bolitas de azúcar de colores.


2. Historia.

La trufa es un dulce de chocolate cuyo origen se disputan  belgas  y  franceses. En lo que si parece estar todo el mundo de acuerdo es que se llamó así por su parecido con las setas del mismo nombre.  

Los franceses sostienen que las trufas de chocolate fueron creadas para la fiesta de Navidad en 1895 por Louis Dufour, chocolatero de Chambéry en Francia.


3. Conservación.

Las trufas deben conservarse en el frigorífico.

Si las dejáis un tiempo, veréis que la grasa de las trufas absorbe el cacao en polvo y acaban perdiendo la cobertura. Si no las vais a comer nada más acabarlas o en poco tiempo desde entonces, conviene que las rebocéis, esperéis a que se elimine el chocolate en polvo y luego las volváis a rebozar. De esta manera, la nueva capa de chocolate en polvo aguantará ya varias horas en su lugar.


 


lunes, 31 de diciembre de 2012

Un rico queso fresco acompañado para acabar bien el año



A pesar de mi larga ausencia por estar enfrascada en otros proyectos, no quería despedir el año sin poneros al menos una recetilla, así que vamos a hacer un queso fresco ideal para ensaladas o aperitivos.





1. Receta.


Para un queso pequeño de unos 10 cm de diámetro necesitamos los siguientes ingredientes:

- un litro de leche fresca pasteurizada (de la que está en la sección de refrigerados en el súper, no vale un tetra-brick normal).

- cuarenta y cinco mililitros de zumo de limón colado.

- medio yogur natural.

- dos cucharadas de nata.

- un pellizco de sal.


Vamos a necesitar también un colador grande, una gasa o trapo fino y un bol para recoger el suero.


¿Y cómo se hace?

Ponemos el litro de leche a calentar a fuego muy bajo (Nota: mi vitrocerámica tiene 12 posiciones y la suelo poner en la 3). Tenéis que estar atentos, porque se empieza a formar nata por encima y hay que irla retirando con una cuchara.

Cuando se empiecen a formar pequeñas burbujas alrededor de la olla, retiramos la leche del fuego y la dejamos reposar unos veinte minutos.

Pasados los veinte minutos, añadimos el zumo de limón, el yogur y la nata, revolvemos bien y volvemos a dejarlo reposar otros diez minutos.

Volvemos a poner la olla en el fuego y calentamos a fuego medio (Nota: en mi vitrocerámica, la pongo a 5 o 6) hasta que veamos que la leche se corta y se distingue claramente una parte sólida blanca como en trozos o hebras y otra parte de líquido algo amarillo. Añadimos la sal y removemos.

Preparamos un colador al que hemos colocado una gasa grande y vertemos la mezcla haciendo un hatillo y escurriendo bien (Nota importante: mucho cuidado porque el suero sale ardiendo y nos podemos quemar las manos, hacedlo siempre con guantes resistentes o ayudándoos de unas espátulas).

Lo metemos con el paño aún envolviéndolo en el recipiente cuya forma queremos darle a nuestro queso fresco y lo dejamos drenando durante treinta minutos como mínimo en la nevera.

En la foto os lo he puesto sobre tostadas de pan integral de sésamo acompañado de miel de romero, pero se puede tomar solo, como entrante o postre acompañándolo también con frutos secos, dulce de membrillo o mermelada. También podéis usarlo para hacer una ensalada o en el horno en tartas de queso.

Si queréis elaborar un tipo de queso un poco más original, podéis añadir al mismo tiempo que la sal otras especias o hierbas, como pimienta, hierbas provenzales o tomillo, que darán un nuevo sabor a vuestro queso.


2. Historia.

La palabra queso deriva del latín caseus, que significa caseina, cuyo significado originario puede ser carere suerum, que carece de suero raíz. De ahí derivan el español “queso”, el portugués “queijo”, el inglés “cheese”, el holandés “kaas” o el alemán “käse”. Sin embargo en la época romana se hizo famoso el término formaticum entre los legionarios, de caseus formatus, que significa queso moldeado. De ahí derivó al francés "fromage", el italiano "formaggio" o el catalán "formatge".

Los orígenes de la elaboración del queso están en discusión y no se pueden datar con exactitud, aunque se estima que se encuentran entre el año 8000 a. C. (cuando se domestica la oveja) y el 3000 a. C.

Existe una leyenda que dice que fue descubierto por un mercader árabe que, mientras realizaba un largo viaje por el desierto, puso leche en un recipiente fabricado a partir del estómago de un cordero. Cuando fue a consumirla vio que estaba coagulada y fermentada (debido al cuajo del estómago del cordero y a la alta temperatura del desierto).

Hay autores que señalan que el queso ya se conocía en la prehistoria, pero no se ha podido comprobar. Las pruebas arqueológicas más antiguas de la manufactura del queso se han encontrado en murales de tumbas del Antiguo Egipto, datadas sobre el 2300 a. C.
En los tiempos de la Antigua Roma era un alimento que se consumía a diario, y su proceso de fabricación no distaba demasiado a como se hace actualmente fuera del ámbito industrial. En el Re Rustica de Columela (cerca del 65 d. C.) se detalla la fabricación de quesos con procesos que comprenden la coagulación con fermentos, presurización del cuajo, salado y curado. La Naturalis Historia de Plinio el Viejo (77 d. C.) dedica un capítulo (XI, 97) a describir la diversidad de quesos consumidos por los romanos del Imperio.

Con el declive de Roma y el colapso en el comercio de grandes distancias, la diversidad del queso en Europa aumentó sensiblemente, con distintas regiones desarrollando sus propias tradiciones distintivas.


3. Método de obtención del queso fresco.

El queso fresco se obtiene por distintos procesos a partir de leche generalmente de vaca pasteurizada, pero también de oveja y cabra.

Uno de estos procesos es el de coagulación ácida. Se basa en añadir a la leche un ácido (cuajo, zumo de limón o bien bacterias de tipo estreptococos). Esto provocará que la lactosa, que es el azúcar que contiene la leche, pase a ser ácido láctico que hace que las proteínas lácteas coagulen transformándose en compuestos más simples que son también mucho más digeribles por el organismo. Este sería el método tradicional.

A nivel industrial también se produce queso fresco por ultrafiltración. La leche se pasaría por una serie de membranas en las cuales quedarían retenidas la grasa y las proteínas. Posteriormente, se añade al envase y se le adiciona el cuajo, con lo que por este método el queso fresco ya se forma en el propio recipiente.


4. Curiosidades.

Para los antiguos griegos el queso era un regalo de los dioses. La mitología de la Antigua Grecia atribuía a Aristeo el descubrimiento del queso.

En La Odisea de Homero (siglo VIII a. C.) se describe a un Cíclope haciendo y almacenando quesos de oveja y cabra.

Francia e Italia son los países con una mayor gama de tipos de queso distintivos actualmente, con unos 400 tipos aproximadamente cada uno.

Se conserva un documento del año 959 escrito en el monasterio de Santo Domingo de Silos, en la provincia castellana de Burgos, consistente en una relación de los quesos dispensados por el monasterio de Rozuela (La noticia de kesos), y que supone la primera manifestación conocida de la lengua romance castellana derivada del latín.

El queso es protagonista de multitud de fábulas como la fábula del queso y el cuervo (al que la zorra engañó para que abriera el pico con el que lo sujetaba alabándole la dulzura de su canto). También hay numerosos refranes y expresiones hechas (uvas con queso saben a beso; dársela a alguien con queso; el pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos; con buen queso y mejor vino, más corto se hace el camino; al que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso; el queso y el barbecho en Mayo se han hecho).

En Venezuela se emplea figurativamente la palabra queso para referirse al deseo sexual, si bien este término es algo peyorativo (Nota: gracias a mi amiga Andre por la confirmarme este asunto).

En Argentina y Chile se utiliza la palabra queso en forma despectiva para señalar a quien tiene un desempeño pobre en un deporte, generalmente fútbol.

Según la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas, la cantidad de queso producida en el mundo en el año 2004 era superior a la producción anual de granos de café, hojas de té, granos de cacao y tabaco juntos.

En el consumo por persona, Grecia se encuentra en el primer puesto del ranking mundial, con 37,4 kg de media consumidos por habitante. En Estados Unidos se ha triplicado el consumo en los últimos treinta años.

Los seguidores más estrictos de las leyes dietéticas del judaísmo e islamismo sólo pueden consumir quesos cuyo cuajo provenga de un animal matado de acuerdo a lo especificado en el halal musulmán, o también puede sustituirse por un cuajo de origen vegetal (en el cashrut judío). Muchos judíos menos estrictos consideran que el proceso al que se somete el cuajo cambia su naturaleza hasta tal punto que no puede violar las leyes del cashrut. De todos modos, al estar considerado como un alimento primario, nunca puede ser consumido por un judío combinado con carne.

En la antigua Grecia no se comía sólo sino mezclado con harina, miel, aceite, pasas y almendras y se encuentra en recetas antiguas de platos y postres muy preciados. Los romanos lo incluían en su dieta condimentándolo con tomillo, pimienta, piñones y otros frutos secos.

La primera fábrica para la producción industrial del queso se abrió en Suiza en 1815, pero fue en los Estados Unidos donde la producción a gran escala empezó a tener realmente éxito. Se considera responsable de ello frecuentemente a Jesse Williams, propietario de una granja lechera de Rome, Nueva York, y que en 1851 empezó a fabricar queso en una cadena de montaje con la leche de las granjas cercanas.

En los Estados Unidos, una ley de 1944 obliga a todos los quesos de leche fresca (incluidos los importados desde 1951) a tener un curado mínimo de dos meses. Otros países no europeos también han optado por restringir legalmente el consumo de estos quesos, como Australia, uno de los más estrictos en ello.

Los franceses al queso roquefort lo llaman “el queso milagro”.

El provolone es uno de los pocos quesos que se pueden comer frescos o viejos.

El queso Brie es el único tipo queso que tiene un equivalente con una raza de perros.

En Alemania, hay un queso llamado Weisslacker (queso de cerveza). Su maduración se realiza con cerveza y su sabor es un poco picante y salado. Su precio está alrededor de 20 euros el kilo. Por otra parte, en Inglaterra se fabrica la cerveza The Blue Brew. Para su elaboración se utiliza el queso Stilton, conocido por la intensidad de su sabor. El resultado es una cerveza con una textura más cremosa y con el sabor característico del Stilton.

El queso más caro del mundo es el Pule y está elaborado con leche de de un tipo de burra procedente de los Balcanes. Este queso se elabora exclusivamente en la reserva natural de Zasavica, al norte de Belgrado, donde viven 100 ejemplares de estos animales. Un kilogramo de este queso ahumado tiene un precio de 1.000 euros. Cuando se lanzó al mercado, en marzo de 2010, el pedido mínimo para comprarlo eran 500 gramos.

El queso más grande del mundo (de dos metros de diámetro y unos cuarenta centímetros de altura) es español; concretamente, de la localidad coruñesa de Arzúa. Para cortar sus mil kilogramos de peso se necesitó una sierra de más de dos metros. Para su elaboración hicieron falta 8.000 litros de leche entera, 175 kilogramos de sal y un kilogramo y medio de cuajo. Tardaron en hacerlo cuatro meses y, además de tener que construir un molde especial, tuvieron que utilizar una grúa con una pala para darle la vuelta y poder completar su curación.


5. Propiedades.

El queso fresco tiene aproximadamente un setenta por ciento de agua.

Es una fuente de proteínas de alto valor biológico, calcio de fácil asimilación, minerales como el magnesio o el fósforo y vitaminas del grupo A, B y D. 100 gramos de queso manchego contienen 21 gramos de proteínas y entre 600 y 900 miligramos de calcio.

La cantidad de grasa varía en función del tipo de leche y de si se le añade nata, yogur y/o azúcar. El queso fresco tiene muy bajo contenido en grasa en comparación con otros quesos. Además suele ser muy bien aceptado por los niños debido a su sabor suave y poco ácido. Es ideal para dietas y postres, puesto que sólo aporta 100 calorías por cada 100 gramos.

Estudios en el campo de la odontología afirman que el queso puede ayudar de forma significativa en la prevención de caries y otras enfermedades de los dientes. Se trata de uno de los alimentos con contenido más alto en calcio y fósforo, así como de caseína y otras proteínas, qué son los principales componentes del esmalte de los dientes, por lo que la ingesta de queso puede ayudar a su remineralización. Aparte de esto, algunos ácidos grasos tienen propiedades antimicrobianas, controlando así el nivel de placa. Muchos tipos de queso estimulan también el flujo salival, lo que ayuda a limpiar la cavidad bucal de restos de alimentos, amortiguando también el medio ácido. Después de las comidas el pH de la saliva desciende, pero el calcio y el fósforo del queso ayudan a prevenirlo.

Por último, los efectos del queso sobre el sueño son positivos.


6. Variedades.

No hay que identificar queso fresco con queso de Burgos.

En Europa existen numerosas variedades de queso fresco:

- Feta: un queso griego de elaboración tradicional compuesto por leche de oveja, cabra y vaca, que destaca por su sabor contundente y salado frente a otros frescos. Se utiliza fundamentalmente en ensaladas, pero también para elaborar platos más complejos.

- Quark: es un queso fresco de origen alemán, algo ácido, que se puede tomar untado en un pedazo de pan.

- Mozzarela: es un queso también muy popular. Procedente de Italia, es un ingrediente esencial para elaborar las sabrosas pizzas, aunque también es exquisito en ensaladas de tomate y orégano.

- Ricotta: de sabor muy suave y que se elabora con leche de vaca u oveja. Se utiliza mucho en los postres.

- Requesón: también se emplea principalmente en postres. Se hace con leche de cabra o vaca, y tiene un sabor muy lácteo.

- Villalón: es otra variedad de fresco procedente de Villalón de Campos (Valladolid). Realizado con mezcla de leche de oveja y vaca o sólo vaca, su sabor es ligeramente salado.

- Cotagge: es parecido al queso de vaca fresco. Muy extendido en América, está elaborado con leches desnatadas, lo que le hace un alimento muy ligero.

- Mascarpone: procedente de Italia, este queso es dulce al principio, pero con notas ácidas al final. Su uso primordial es en postres.


7. Conservación.

El queso fresco debe de estar siempre refrigerado y en la parte más fría de la nevera. Al ser casero, se debe de consumir en unos pocos días. Aunque con lo rico que está, no creo que os dure tanto...



Aprovecho para desearos a todos un 2013 lleno de cosas hermosas que disfrutar. ¡¡Volveremos el nuevo año nuevas recetas que estoy segura que os harán disfrutar!!




domingo, 21 de octubre de 2012

Miles de empanadillas rellenas de cosas variadillas




Hoy os traigo una receta súper fácil, muy nutritiva y sin grasa: empanadillas al horno. 





Mil gracias a Eva por la foto, tomada en nuestro curso de cocina del pasado viernes.


1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos para tres personas son:

- 1 paquete de obleas para empanadillas (también se puede hacer con masa de empanadillas argentinas, pero entonces las empanadillas quedan mucho más grandes y bastan dos por cada comensal).

Para un relleno de tomate, pesto y mozarella:

- 1 tomate pequeño.

- 1 mozarella.

- 1 bote de salsa pesto (si os animáis a hacer vosotros el pesto, podéis usar la receta que nos dejó Montse para hacerlo hace un par de años).

Para un relleno de queso de cabra y salmón marinado:

- queso de cabra.

- salmón marinado (se puede sustituir por salmón ahumado).


¿Y cómo se hace?

Las obleas de empanadillas se ponen secas en unos minutos, por lo que no deben sacarse del paquete todas al mismo tiempo, sino irlas sacando conforme las vayamos rellenando.

Colocamos un papel de horno en la bandeja del horno, que habremos sacado del mismo para preparar las empanadillas sobre ella y luego meterlas directamente cuando el horno esté caliente. El horno lo precalentamos a 180º arriba y abajo sin aire cinco minutos antes de que vayamos a meter las empanadillas.

Para las empanadillas de tomate, pesto y mozarella, primero picamos muy finito el tomate y la mozarella. Después ponemos una cucharadita de café de salsa pesto en la mitad de la oblea. Sobre la salsa, ponemos un poco de tomate y otro poco de mozarella. Cerramos las empanadillas y sellamos los bordes con un tenedor.

Para las de de queso de cabra, procedemos a poner un poco de queso de cabra y un trozo de loncha de salmón marinado o ahumado encima del queso. Cerramos las empanadillas y las sellamos con el tenedor.

Cuando ya tenemos todas empanadillas colocadas en la bandeja del horno, las pintamos con yema de huevo con la ayuda de una brocha para comida. Así estarán doraditas cuando las saquemos del horno.

Se mete las empanadillas en el horno y se dejan hornear entre diez y quince minutos, vigilando que estén doraditas pero no se quemen.

Se sacan y ¡a comer bien calentitas!


2. Historia.

El origen de este bocado es difícil de precisar. Hacia el siglo XII se empleaba a modo de plato un pan duro, sin fermento, sobre el que se echaba la comida y según se iba empapando se substituía por otro y ese se tiraba a los perros o a los pobres.
 

3. Variedades.

En Finlandia, por la calle y en los mercados al aire libre, se puede comer un plato tradicional: la empanadilla de Karelia, rellena de arroz o patatas.

En la India son conocidas la samosa y el aloo pie, ambas fritas y rellenas de carne finamente picada y muy especiada.

En Marruecos (quizás por influencia de la empanadilla) se tiene la popular pastela.

En Argentina, sobre todo en la región del norte, se suelen elaborar a base de dulce de batata casero y bañadas en glasé.

 
4. Curiosidades.

El día 3 de octubre se celebra el Día de la Empanadilla en España.


5. Conservación.

Se pueden comer en los siguientes tres o cuatro días, siempre que se conserven en el frigorífico. Es mejor calentarlas en el horno, porque en el microondas la pasta se pone gomosa.

domingo, 14 de octubre de 2012

Una cena de tostas, fáciles y ricas a toda costa




Hoy os traigo una especial de tostas, cortesía de mi querida amiga Marta. Nos las puso en la última cena que hicimos en su casa y nos chupábamos los dedos...

Tostas de Philadelphia y cebolla con reduccion de Pedro Ximenez

Ingredientes:

-         Cebolla.
-         Azúcar.
-         Sal.
-         Tarrina de philadelpia o queso para untar de sabor natural.
-         Tosta.
-         1 vaso de Pedro Ximénez (u otro jerez para cocinar).

 ¿Y cómo se hace?

Picamos una cebolla mediana o grande dependiendo del número de tostas que queramos hacer, y la ponemos a dorar en una sartén con aceite. Añadimos algo de sal y la vamos dejando hacerse poco a poco.
Cuando esté transparente le añadimos unas cucharadas de azúcar y dejamos que lentamente se haga. Se entiende que está caramelizada cuando ha adquirido colorcito marrón pero sin estar quemada. El azúcar dependerá de lo dulce que queramos la tosta, ya que el Pedro Ximénez es dulce también.
  
En otra cazuela haremos la reduccion de Pedro Ximénez, mientras se hace la cebolla. Simplemente ponemos en un cazo el vaso de jerez y una cucharada pequeña de azúcar y dejaremos que se evapore el alcohol, sabremos que se evapora porque cada vez quedara menos jerez en el cazo y va cogiendo consistencia de caramelo. Hay que tener cuidado de no dejarlo mucho al fuego sin remover porque se puede quedar caramelizado entero. Si eso nos pasa y ha quedado caramelizado y se ha formado un caramelo duro, se puede añadir unas gotas de agua, volverlo a poner al fuego y removiendo dejarlo más liquido.
 
Para montar las tostas, vale con poner en cada una el philadelphia untado, un poco de la cebolla caramelizada y verter un poquito de la reducción de Pedro Ximénez.

Es mejor dejar que enfrie un poco antes de servirlo. 



Tostas de ensalada de atún

Ingredientes:

  • Pan tostado. 
  •  Latas de atún natural (se puede usar también en escabeche). 
  •  Maíz. 
  •  Manzanas (la variedad depende de cómo queramos de ácidas las tostas).
  • Mahonesa.

¿Y cómo se hace?

Es muy fácil hacer estas tostas. Mezclamos en un cuenco el atún escurrido, el maíz, la manzana cortada en trocitos pequeños y la mahonesa (es mejor hacerla casera para que quede más suave). Servir sobre las tostas bien frio.

Si se va a preparar antes de hacer las tostas, se puede poner papel film sobre la masa hecha apretándolo sobre ella de manera que no entre aire y meterlo en la nevera. Se conserva sin problemas y la manzana no se oxida, pero no es recomendable guardarlo mas de un dia porque la manzana se oxidaría.


martes, 18 de septiembre de 2012

Confit de pato para pasar un buen rato



Hoy os traigo una receta un poco cara, pero deliciosa: confit de pato con manzana caramelizada y patatas en su grasa. Si queréis aprovechar la receta para hacer un pato un poco más económico, sólo tenéis que sustituir el confit de pato por cuartos traseros de pollo, ajustando el tiempo en el horno y cocinando las patatas asadas.  





1. Receta.

Los ingredientes que necesitamos por persona son:

- 1 confit de pato.

- Media manzana amarilla.

- 1 patata pequeña.

- Mantequilla.

- 2 cucharadas soperas de azúcar.


¿Y cómo se hace?

El confit de pato viene envasado al vacío o en lata. Abrimos el recipiente en el que venga y sacamos los confits, separándolos de la grasa, que reservamos.

Cortamos las patatas en trozos no muy grandes y las cocemos. Una vez cocidas, ponemos a calentar la grasa que hemos separado de los confit y las freímos cinco minutos a fuego medio en esa grasa.

Mientras las patatas se cuecen, hacemos el confit y la manzana.

Para hacer el confit, simplemente lo ponemos en una fuente de horno con una cucharada de la grasa que hemos reservado y lo horneamos durante quince minutos a 180ºarriba y abajo sin aire.

Para hacer la manzana, la pelamos y cortamos la manzana en trozos pequeños. Ponemos en una sartén un poco de mantequilla y la derretimos. Freímos la manzana con la mantequilla durante diez minutos removiendo con cuidado para que no se peguen ni se deshagan.. Cuando estén ya cocidas añadir el azúcar, dejar que se derrita y que se caramelicen las manzanas.

Servimos el confit de pato con las patatas salteadas en la grasa y las manzanas caramelizadas.


2. Historia.

El término culinario confit viene del verbo francés confire (conservar), y este a su vez del latín conficere (hacer, producir, preparar). Confitar es un término genérico que describe a los alimentos que han sido sumergidos en una sustancia proporcionándoles calor suave para que lo conserve durante bastante tiempo y de paso le proporcione sabor. 

Al parecer, la primera vez que se aplicó el término confit fue en la época medieval, cuando se cocían las frutas y se conservaban en almíbar o miel. Para conservar la carne resultaba muy útil cubrirla con grasa, evitando todo contacto con el aire. 

Ya en el siglo XVIII en Bayona se realizaba el confit de pato o de oca. El procedimiento era salar la carne, con la posibilidad de añadir especias, y dejarla todo un día. Después se secaba y se sumergía en grasa para cocinar a fuego muy lento durante horas. Una vez la carne estaba tierna y jugosa, se escurría de la grasa y se ponía en el recipiente destinado a la conservación, la grasa se colaba para retirar posibles impurezas y con ella se volvía a cubrir la carne en el recipiente bien cerrado.

 
3. Propiedades.

La carne de pato proporciona ácidos grasos moninsaturados y poliinsaturados que combaten el colesterol "malo".

La vitamina B5 o ácido pantoténico, que se encuentra de forma abundante en el pato , lo que combatie el estrés y las migrañas. El contenido de vitamina B5 de esta carne también hace de éste un alimento recomendable para reducir el exceso de colesterol.

La cantidad de calorías del pato es de 227 kcal. por cada 100 gramos. El aporte energético de 100 gramos de pato es aproximadamente un 8% de la cantidad diaria recomendada de calorías que necesita un adulto de mediana edad y de estatura media que realice una actividad física moderada. Es en la piel donde se acumula mayor cantidad de grasa.

En el pato destacan las vitaminas hidrosolubles del grupo B, resaltando la tiamina, niacina, B12 y riboflavina. Entre los minerales contiene porcentajes representativos de fósforo, hierro y cinc.


4. Conservación.

El confit así preparado se puede comer al día siguiente, pero retirando la manzana, ya que al estar caramelizada se endurece en exceso y si luego se vuelve a calentar amarga un poco. De todas formas, es muy fácil controlar la cantidad que se hace de este plato, por lo que es difícil que sobre.